Descubriendo Equestria #4: Celestia y Luna

¡Muy buenas a todos y bienvenidos a la cuarta edición de DESCUBRIENDO
EQUESTRIA! Soy Sinister Hoof, investigador colegiado de la Universidad de
Fillydelphia y fanático de los calcetines multicolor. Venid y compartiré mis
experiencias a través de esta tierra llamada Equestria.

Siento el retraso. Uno de los estudiantes de la universidad ha mezclado ácido clorhídrico con sulfato de cloro y la ha liado parda. Por suerte pudimos solucionarlo fácilmente.

Bueno, sigamos con la historia. Tras hacer las compras necesarias, partimos del pueblo en dirección norte, rumbo al lugar de la investigación. Después de unos días de viaje, empezamos a divisar la línea de montañas que marcaba la mitad de nuestro viaje. No podíamos agradecer más aquel paisaje. Todo lo que habíamos visto hasta entonces era tierra seca y árida asolada por implacable sol de Celestia, el cual nos acosaba durante todo el el viaje. Aquellas montañas frías y cubiertas de nieve parecían el paraíso en comparación.

Con esa idea en mente retomamos el camino, dando unos pocos pasos antes de caer rendidos ante aquel bochornoso calor, implorando que nuestra querida Princesa Luna empezara su ronda antes de tiempo y trajera consigo la apacible y fría noche

Es bien sabido que las Princesas Celestia y Luna son quieres traen el día y la noche a Equestria. Pony blanco el día y pony oscuro la noche. Lo que nadie se esperaba es que esto no solo se da en Equestria, sino también en la mitología nórdica. Según esta, eran los dioses quienes se encargaban de realizar el cambio del día y la noche.

Odín, dios principal de la mitología nórdica, entregó a Dagr y Nótt, personificaciones del día y la noche respectivamente, dos caballos y dos carros y les colocó en los cielos para que recorrieran el mundo cada veinticuatro horas. El primero en ir era Nótt, montada en su corcel Hrimfaxi, quien rociaba espuma sobre el mundo para crear el rocío de la mañana. Tras ella seguía Dagr con su corcel Skinfaxi, quien iluminaba el cielo y la tierra con sus crines.

Luna

Celestia

Como podéis ver las Princesas Celestia y Luna guardan un gran parecido con los caballos Skinfaxi y Hrimfaxi respectivamente. Además de compartir color de pelaje, ambos son los encargados de traer tanto el día como la noche, estando casi al nivel de los dioses por ello. Puede que sea una simple coincidencia o puede que los creadores se basaran en los corceles de la mitología a la hora de crear a nuestras queridas princesas.

¡Y eso es todo por hoy! Espero que hayáis disfrutado de este pequeño aporte sobre la cultura y mitologia nórdica y espero volver a veros el martes que viene para seguir impartiendo un poco de cultura sobre esta gran tierra.

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