Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Historia 6]

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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor horwaith » 15 Dic 2015, 10:55

Te mato, quería leer todos los fics y los dos "mejores" vas y los quemas de esa forma xD. Muy buenos, el de Rarity me ha encantado las referencias a los Castlevania y como has hecho las situaciones para espantar a todos en la cafetería, pero sigo queriendo matarte, con amor pero matarte :D2
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor zelgadis » 15 Dic 2015, 11:06

Fua, te has lucido con este relato, las historias han cumplido su cometido, hacernos reir, llorar, pasar verguenza ajena, etc. Ahora te toca el reto de publicar el que correspondia a fluttershy, a ver si es tan terrorifico como dices xDDDDD
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor Sg91 » 15 Dic 2015, 18:27

Bueno, bueno, bueno, pero si tenemos aquí a ni más ni menos que... ¡¡la vida en sí misma!! ¡¡Un aplauso señoras y señores!!

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La verdad es que en cierta medida me tenias en ascuas puesto que no sabía qué era lo que querías hacer exactamente, y ahora que lo veo la verdad es que te ha quedado una parodia y representación de lo más fiel y distinguida :sisi3: Dado que en realidad la historia original era exactamente eso, una historia ficticia, lo suyo era seguir en esa línea para no romper con la concepción original, y en ese sentido la cosa funciona, ya que permite trabajar en ambas cosas, tanto en la historia ficticia en sí como en la que cuenta el resto de ellas. Y ahora, el momento que todos estábamos esperando... los fics.

El de cuidarse siempre es importante lo he encontrado tremendamente gracioso, la verdad. Vale que es un what muy grande, y en ese sentido esa reacción mía a lo crítico de la nostalgia es muy acertada (I see what you did there :sisi2: ), pero es que el momento catacroker en el que Terry Crews se revela es simplemente despollante. Y lo es aún más tu jura romántica con posterior y seguramente erótico resultado XDDD aunque yo no me quedo corto, y yo también me voy en plan descosido con futuros planes de bodas. Vale que es una chorrada, pero es que esa chorrada me ha ganado :sisi1:

Vampires in Black también es despollante a su manera, sobre todo por lo OoC que salimos todos en él; me encanta verte en plan chulo subido, con comentarios soeces por tu parte y con un arsenal capaz de parar a una estampida de elefantes; aunque yo tampoco me quedo corto, con ese pedazo lanzallamas incorporado... aunque luego quedemos del todo cortados, literal y figuradamente hablando :elrisas: Pero no pasa nada porque aquí llegan nuestros amorcitos a sacarnos del apuro y terminar lo que hemos empezado. Y, para rematar, tenemos a un self insert descarado por parte de Rainbow, la cual no se corta ni un pelo.

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Conocimiento me ha gustado especialmente, sobre todo por el escenario, definitivamente me veo allí preservando el último reducto de papel, celulosa y tinta del mundo. El melancolico telón de fondo también complementa muy bien, aunque bien he de decir que el hecho de haber perdido a mi Sunny me dejó tal que así...

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Aun y con todo ha quedado genial, aunque lo del final ha sido como...

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En cuanto a Vida y placer eternos... decir que me suscribo completamente a Peñita que sabe

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Na, en realidad no XD aunque lo cierto es que como badfic cumple perfectamente, sin embargo se nota que te has contenido, lo habrías escrito "mejor", y lo sabes :sisi3: Rarity en plan zorrona suprema y sus lolas bamboleantes :cherilee:, Rainbow feliz como una perdiz ante su macho o Fluttershy en plan dominatrix son varias de las tantas perlas con las que te coronas, magnífico bastardo, leí tu libro... Aunque lo mejor de todo es, con toda seguridad, tu rageo posterior supremo digno de las mayores mierdas escritas que imaginarte puedas.

Aunque, sin duda alguna, Paz se lleva la palma. Lo cierto es que verte en plan señor oscuro mola un cacho, ya que es algo que te pega, ahí sentado en tu trono del mal, vestido de seda y con capa incluida. Luego viene una escena de lucha saltada por motivos argumentales, pero no pasa nada, porque de repente una enorme carga de feels es volcada sobre un servidor, inundándome por completo y ahogándome en ellos. La historia de detrás es triste de cojones, pero lo es aun más cuando uno se imagina esa escena en la que Pinkie muere de forma tan horrible y tu lloras su muerte con sus restos entre tus brazos. Pero es que es aún más triste y a la vez hermoso cuando tus cenizas salen volando y se entremezclan con los pétalos de la corona de flores de la tumba de Pinkie...



Aunque espera que aún hay más, porque de repente, aunque no se te vea, lloras. Es entonces cuando todo deja de tener sentido, el tejido de la realidad se desgarra y oigo cómo el equilibrio natural del universo se desmorona estrepitosamente... pero entonces recuerdo que es ficción y me quedo más tranquilo. Ah, y apruebo fervientemente ese ahí va la ostia :sisi3:

Sin embargo Luna creciente viene y se va, puesto que para entonces ya sabemos de qué trata. Has hecho bien quemando hasta la última copia, que hablando de copias, más vago y descarado imposible, pero bueno, es Flash, no podemos pedirle peras al olmo...

Y entonces en el momento álgido de toda la historia se revela al ganador... Fluttershy. Cuya historia nunca leemos, pero sí sus consecuencias, en forma de un miedo atroz e insomnio congénito. ¿qué co*o habrá escrito? exijo saberlo.

En su conjunto te ha quedado genial, ya que has mezclado situaciones reales (prácticamente lo que vemos todos los días cuando salimos a pasear por fanfiction.net) e incluirlo dentro de lo que es el universo del fic, aunque con una evidente y entendible moderación por tu parte. Genial, espero que hagas más cosas como esta.

Te voy a escribir toda enterita... cachito a cachito... con todo lujo de detalles...
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor agustin47 » 15 Dic 2015, 21:24

El fic... dentro del fic... Te ha quedado sublime. Debo decir que me ha costado mucho leer el de Snips y Snails, he llorado sangre y eso. Dios... Pero tío, el de Rarity. j*der, las descripciones te han quedado bordadas, que lenguaje. Las escenas impactantes cuanto menos, el final me ha enamorado. Vale, la historia es un poco cliché, pero lo compensa con creces. Las referencias a Castlevania nunca están de más. Y j*der, quiero leer ese relato de Fluttershy, lo quiero.

PD: Ese relato y ese sombrero han conseguido lo que yo y mi bote de lágrimas llevamos intentado meses. Me cago en...
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor Sr_Atomo » 17 Dic 2015, 23:04

Sublime, fantástico, maravilloso... estas palabras no hacen justicia al último capítulo. Realmente un gran, pero gran capítulo...
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Échale un vistazo a mi fanfic "Parallel Stories" y opina.
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor Volgrand » 30 Dic 2015, 20:49

Bueno, ahora que me acuerdo, es hora de comentar esto como se merece.

Este capítulo me ha encantado, pero a nivel literario. Desde que te has puesto a escribir, Lloyd, no dejas de sorprenderme; y es que, aunque escribir en sí es una tarea dedicada y nada sencilla, el conseguir escribir todos estos relatos logrando que cada uno tenga un estilo TAN distinto que parezca escrito por otro autor es todo un ejercicio de creatividad.

Claro, hay casos sencillos: El fic de Bulk Biceps (que me ha encantado de sobremanera), el de Snips y Snails (la madre que los parió, Lloyd tenía razón en querer matarlos), y el de Flash (No falla, tenía que ser corpúsculo, gracias por no seguir leyendo, Lloyd), son simplemente parodias y es fácil simular un estilo diferente en la misma.

Y sin embargo, luego están los grandes casos: El fic de SG (¿De verdad que no lo ha escrito SG91? Me has hecho dudar) sigue tal cual su estilo de slice of life tranquilo y bien trabajado; el de Rarity, que es precioso, triste y bien trabajado, tanto en su puesta en escena como en la acción; e incluso el de Rainbow Dash que, aunque lo consideraría un Badfic, tiene la gracia de que se note a la legua quién lo ha escrito incluso antes de ese mega Self Insert.

Al igual que en capítulos anteriores, muestras un estilo realmente pulcro, paciente y equilibrado, combinando bien la descripción con la narración en todo momento. El inicio con la discusión entre SG y Rainbow (¡Brocoli! ¡Sin brócoli!), las reacciones de cada personaje a cada historia... es algo que da gusto leer. ¡Con lo fácil que es pasar de la personalidad de tus personajes y convertir a Rainbow en una pija, y tú ahí, erre que erre siendo fiel a los personajes! ¡Qué falta de respeto hacia el espíritu más básico de los fickers de MLP! ¡Vergüenza sobre tu vaca!

Deberías haberte puesto a escribir antes, condenao. Aunque esto sea un fanfiction de un fanfiction, a fin de cuentas, no me dejas lugar a dudas: deberías haber empezado antes.
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor LloydZelos » 01 Ene 2016, 00:42

horwaith escribió en 15 Dic 2015, 10:55:Te mato, quería leer todos los fics y los dos "mejores" vas y los quemas de esa forma xD. Muy buenos, el de Rarity me ha encantado las referencias a los Castlevania y como has hecho las situaciones para espantar a todos en la cafetería, pero sigo queriendo matarte, con amor pero matarte :D2

Esa es una sensación que considero no solo aceptable sino a buscar.
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zelgadis escribió en 15 Dic 2015, 11:06:Fua, te has lucido con este relato, las historias han cumplido su cometido, hacernos reir, llorar, pasar verguenza ajena, etc. Ahora te toca el reto de publicar el que correspondia a fluttershy, a ver si es tan terrorifico como dices xDDDDD

Confieso que haber conseguido hacer llorar me impresiona especialmente. Y el de Fluttershy nunca lo leeréis, esa es la gracia :roto2rie:

Sg91 escribió en 15 Dic 2015, 18:27:Bueno, bueno, bueno, pero si tenemos aquí a ni más ni menos que... ¡¡la vida en sí misma!! ¡¡Un aplauso señoras y señores!!

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La verdad es que en cierta medida me tenias en ascuas puesto que no sabía qué era lo que querías hacer exactamente, y ahora que lo veo la verdad es que te ha quedado una parodia y representación de lo más fiel y distinguida :sisi3: Dado que en realidad la historia original era exactamente eso, una historia ficticia, lo suyo era seguir en esa línea para no romper con la concepción original, y en ese sentido la cosa funciona, ya que permite trabajar en ambas cosas, tanto en la historia ficticia en sí como en la que cuenta el resto de ellas. Y ahora, el momento que todos estábamos esperando... los fics.

El de cuidarse siempre es importante lo he encontrado tremendamente gracioso, la verdad. Vale que es un what muy grande, y en ese sentido esa reacción mía a lo crítico de la nostalgia es muy acertada (I see what you did there :sisi2: ), pero es que el momento catacroker en el que Terry Crews se revela es simplemente despollante. Y lo es aún más tu jura romántica con posterior y seguramente erótico resultado XDDD aunque yo no me quedo corto, y yo también me voy en plan descosido con futuros planes de bodas. Vale que es una chorrada, pero es que esa chorrada me ha ganado :sisi1:

Vampires in Black también es despollante a su manera, sobre todo por lo OoC que salimos todos en él; me encanta verte en plan chulo subido, con comentarios soeces por tu parte y con un arsenal capaz de parar a una estampida de elefantes; aunque yo tampoco me quedo corto, con ese pedazo lanzallamas incorporado... aunque luego quedemos del todo cortados, literal y figuradamente hablando :elrisas: Pero no pasa nada porque aquí llegan nuestros amorcitos a sacarnos del apuro y terminar lo que hemos empezado. Y, para rematar, tenemos a un self insert descarado por parte de Rainbow, la cual no se corta ni un pelo.

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Conocimiento me ha gustado especialmente, sobre todo por el escenario, definitivamente me veo allí preservando el último reducto de papel, celulosa y tinta del mundo. El melancolico telón de fondo también complementa muy bien, aunque bien he de decir que el hecho de haber perdido a mi Sunny me dejó tal que así...

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Aun y con todo ha quedado genial, aunque lo del final ha sido como...

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En cuanto a Vida y placer eternos... decir que me suscribo completamente a Peñita que sabe

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Na, en realidad no XD aunque lo cierto es que como badfic cumple perfectamente, sin embargo se nota que te has contenido, lo habrías escrito "mejor", y lo sabes :sisi3: Rarity en plan zorrona suprema y sus lolas bamboleantes :cherilee:, Rainbow feliz como una perdiz ante su macho o Fluttershy en plan dominatrix son varias de las tantas perlas con las que te coronas, magnífico bastardo, leí tu libro... Aunque lo mejor de todo es, con toda seguridad, tu rageo posterior supremo digno de las mayores mierdas escritas que imaginarte puedas.

Aunque, sin duda alguna, Paz se lleva la palma. Lo cierto es que verte en plan señor oscuro mola un cacho, ya que es algo que te pega, ahí sentado en tu trono del mal, vestido de seda y con capa incluida. Luego viene una escena de lucha saltada por motivos argumentales, pero no pasa nada, porque de repente una enorme carga de feels es volcada sobre un servidor, inundándome por completo y ahogándome en ellos. La historia de detrás es triste de cojones, pero lo es aun más cuando uno se imagina esa escena en la que Pinkie muere de forma tan horrible y tu lloras su muerte con sus restos entre tus brazos. Pero es que es aún más triste y a la vez hermoso cuando tus cenizas salen volando y se entremezclan con los pétalos de la corona de flores de la tumba de Pinkie...



Aunque espera que aún hay más, porque de repente, aunque no se te vea, lloras. Es entonces cuando todo deja de tener sentido, el tejido de la realidad se desgarra y oigo cómo el equilibrio natural del universo se desmorona estrepitosamente... pero entonces recuerdo que es ficción y me quedo más tranquilo. Ah, y apruebo fervientemente ese ahí va la ostia :sisi3:

Sin embargo Luna creciente viene y se va, puesto que para entonces ya sabemos de qué trata. Has hecho bien quemando hasta la última copia, que hablando de copias, más vago y descarado imposible, pero bueno, es Flash, no podemos pedirle peras al olmo...

Y entonces en el momento álgido de toda la historia se revela al ganador... Fluttershy. Cuya historia nunca leemos, pero sí sus consecuencias, en forma de un miedo atroz e insomnio congénito. ¿qué co*o habrá escrito? exijo saberlo.

En su conjunto te ha quedado genial, ya que has mezclado situaciones reales (prácticamente lo que vemos todos los días cuando salimos a pasear por fanfiction.net) e incluirlo dentro de lo que es el universo del fic, aunque con una evidente y entendible moderación por tu parte. Genial, espero que hagas más cosas como esta.

Una réplica analítica de Sg... *cruje los nudillos de la mente*

Efectivamente, hacer algo ficticio sobre algo sacado de la película era lo más sensato por lo que comentas. Además, cuando me vino a la cabeza la idea de un concurso de fics y sus posibilidades, supe que tenía que hacerlo. Así sirve tanto como secuela del relato de Halloween como parodia/crítica a las "bondades" del mundo escrito amateur. Y los comentarios del presidente del club de literatura sirven como adelanto de lo que se va a leer, además de darle credibilidad aportando una reseña breve y personal.

No sé de qué reacción hablas :roto2: Y sí, buscaba romper la cabeza de la gente con el primero. Quería tocar el género random, algo que no suele faltar en competiciones escritas y que nunca había sido manejado por mi, así que un sketch del gran Terry Crews me pareció una buena manera de hacerlo. Además, puedo ver a Bulk simpatizando con el carismático niggah rocoso al que se le va la olla siempre que sale en cámara, dada la emoción que le pone a todo.

Más que OoC, cuando estaba haciendo el de Rainbow supe que tenía que hacer algo que a ella le pegase. ¿Y qué le gusta a esta tía? La acción pura y dura. No me torturé demasiado: una agencia secreta para combatir alienígenas hostiles con armamento potente y futurista y un escenario solitario con alguien a quien salvar con muchas explosiones y exabruptos de por medio era algo que no desentonaría nada que se le pasase por la cabeza. Men in Black me vino enseguida a la mente, y no me costó mucho ambientarlo todo dado el aprecio que le tengo a esa película. Tú de K porque eres más formal, yo de J por ser más jocoso y pegarme más soltar burradas, y las chicas siendo ellas, aunque no estamos muy salidos de personaje tampoco. Y la enigmática Hairbow Lash como jefa legendaria :sisi3: He de decir que aquí empecé a pasarlo mal para respetar las normas, siendo el relato la típica cafrada, pero al final conseguí salir del paso.

Sabía que "Conocimiento" te gustaría, dada tu formación y que me dijiste que te gustaría trabajar en base a ella. Al principio iba a incluir también a Sunset, pero el relato se me antojaba soso y vacío, siendo simplemente el día a día de una biblioteca. La quité de la ecuación para darle un aire de melancolía, y entonces es cuando se me empezó a ocurrir todo el futuro distópico, la verdad tras tu decisión, el probable inicio de una rebelión... Me dio la oportunidad de intentar algo en el sentido de cosas como "Los juegos del hambre", "1984", "La naranja mecánica" o "Un mundo feliz", un futuro controlado por una autoridad que convierta a la humanidad en poco menos que una mente colmena lobotomizada, y veo que ha funcionado. Además, casa con el miedo y odio a lo inexplicable que siempre ha tenido la humanidad, junto con la progresiva racionalización extrema a la que nos encaminamos con la ciencia. En definitiva, una sociedad dominada por lo correcto, lo limpio, lo explicable, lo constante, donde todo elemento extraño sea desde mirado por encima del hombro a eliminado.

El badfic de Snips y Snails me dio verdadero asco y vergüenza ajena mientras lo escribía, pero tenía que hacerse. Debía mostrar cómo pueden ser muchísimos, por no decir probablemente la mayoría, de los relatos del fandom. Quien me conoce, tú entre ellos, sabe que me he tragado todo tipo de mierda movido por la curiosidad morbosa, y por eso mismo queda efectivamente patente que me he contenido por las normas. El fandom es oscuro, y alberga horrores. En fin, a estos dos les pega hacer una mierda, tal y como mierda es el rap que perpetraron en Rainbow Rocks, así que me puse a ello. Tuve que hacer varias pausas mientras hablaba de las tetas anime de Rarity, cosas picantes ooc por la cara y demás mierdas, y lo triste es que todo es real, todo ello ha sido vomitado en menor o mayor medida en escritos colgados por ahí. Hacer este relato me ha dejado claro que hay que ser retrasado para escribir algo así o peor creyendo que es la hostia, aunque peor aún es calificar este tipo de material como lo mejor escrito del fandom, una genialidad literaria o lo mejor que se ha leído en la vida (comentarios reales). Y, definitivamente, hay que carecer de estómago y vergüenza para hacer cosas de tan mala calidad, con frecuencia y creyendo que es oro. Y mi rageo ha quedado fidedigno por lo que veo, lo cual es bueno.

Respecto a Rarity, tenía que hacer algo que le pegase a la elegante modista. Y una historia de amor trágica repleta de ricas decoraciones, emociones de todo tipo y un héroe fornido es algo que definitivamente encaja con ella. En ese sentido, debo decir que procuré documentarme bien sobre colores y telas (algo que hago siempre que me toca escribirla, echar un vistazo a los vestidos del relato "Vida" en este mismo hilo), así como volcar una buena dosis de carga dramática. Y dado que en un concurso de relatos vampíricos no podía resistirme a colar Castlevania (con una buena excusa siendo Rarity), unir ambos conceptos era una receta perfecta para amor perdido por el odio y la ignorancia, caída a la oscuridad, señor de las tinieblas cansado de vivir y metafórico reencuentro. Aparte de las obvias referencias como el trono, el pasillo de antorchas automáticas típico de videojuegos, el mercenario inspirado en Richter Belmont y la charla de "Simphony of the Night", hay otras más sutiles y generales como el kukri usado para matar a Drácula en el libro de Stoker o clavar un objeto punzante en el corazón de un vampiro para inmovilizarlo. Trabajé especialmente la puerta, la charla y el sepulcro como principales conductores de la historia y los sentimientos de venganza y tristeza que también me tocaron a mi y que pegaban en una ambientación de un Castlevania (principalmente la subsaga LoS) u otra obra oscura y dramática de vampiros, dejando otras cosas menos importantes en la bruma, y me alegra ver que es el relato favorito por la mayoría. Por cierto, no es que la tumba tenga una corona, sino que han crecido flores sobre ella (de nuevo camelias como en "Nuestros días", símbolo de amor eterno). La expresión "coronado" no alude solo a coronas de monarca o de flores, sino a todo lo que esté sobre algo destacando.

De Flash para qué decir nada, entre la obsesión que tiene con Twilight y su actitud hostiable en el corto que protagonizó antes de la salida de Rainbow Rocks la inspiración me vino sola. "Ayuda" el que conozca por terceros el particular universo de Crepúsculo para escribir algo vergonzante y Gary Stu (más) basado en ello, algo por desgracia muy de moda de un tiempo a esta parte: las historias de amor megamoñas con un tío perfecto pero torturado por sus circunstancias mientras la pava babea sin control por él. Por qué :ajwhine: Si encima ponemos que el protagonista hostiable es un supuesto hijo mío y de Pinkie, pues la explosión es incontrolable.

Con lo de Fluttershy me reí bastante, dado que el gag de "esto nunca se ve pero sí las consecuencias" siempre da juego y decidí utilizarlo, satisfaciéndome vuestros fútiles intentos de que algún día salga a la luz como ya le he dicho a zel :roto2rie: Además, quise hacerlo como referencia a "Scare Master".

Por último, no esperes que haga más cosas así en el futuro. Un poco más abajo daré detalles, pero este compendio de microrrelatos me ha drenado particularmente.

agustin47 escribió en 15 Dic 2015, 21:24:El fic... dentro del fic... Te ha quedado sublime. Debo decir que me ha costado mucho leer el de Snips y Snails, he llorado sangre y eso. Dios... Pero tío, el de Rarity. j*d*r, las descripciones te han quedado bordadas, que lenguaje. Las escenas impactantes cuanto menos, el final me ha enamorado. Vale, la historia es un poco cliché, pero lo compensa con creces. Las referencias a Castlevania nunca están de más. Y j*d*r, quiero leer ese relato de Fluttershy, lo quiero.

PD: Ese relato y ese sombrero han conseguido lo que yo y mi bote de lágrimas llevamos intentado meses. Me cago en...


Yo vomité sangre mientras lo escribía teniendo que hacer varias pausas para poder continuar, tranquilo. Y gracias por tus palabras respecto a "Paz".

Sr_Atomo escribió en 17 Dic 2015, 23:04:Sublime, fantástico, maravilloso... estas palabras no hacen justicia al último capítulo. Realmente un gran, pero gran capítulo...

Gracias, pero a veces me gustaría que te explayases más para saber con detalle qué te ha gustado más, posibles errores y esas cosas :ajsmile:

Volgrand escribió en 30 Dic 2015, 20:49:Bueno, ahora que me acuerdo, es hora de comentar esto como se merece.

Este capítulo me ha encantado, pero a nivel literario. Desde que te has puesto a escribir, Lloyd, no dejas de sorprenderme; y es que, aunque escribir en sí es una tarea dedicada y nada sencilla, el conseguir escribir todos estos relatos logrando que cada uno tenga un estilo TAN distinto que parezca escrito por otro autor es todo un ejercicio de creatividad.

Claro, hay casos sencillos: El fic de Bulk Biceps (que me ha encantado de sobremanera), el de Snips y Snails (la madre que los parió, Lloyd tenía razón en querer matarlos), y el de Flash (No falla, tenía que ser corpúsculo, gracias por no seguir leyendo, Lloyd), son simplemente parodias y es fácil simular un estilo diferente en la misma.

Y sin embargo, luego están los grandes casos: El fic de SG (¿De verdad que no lo ha escrito SG91? Me has hecho dudar) sigue tal cual su estilo de slice of life tranquilo y bien trabajado; el de Rarity, que es precioso, triste y bien trabajado, tanto en su puesta en escena como en la acción; e incluso el de Rainbow Dash que, aunque lo consideraría un Badfic, tiene la gracia de que se note a la legua quién lo ha escrito incluso antes de ese mega Self Insert.

Al igual que en capítulos anteriores, muestras un estilo realmente pulcro, paciente y equilibrado, combinando bien la descripción con la narración en todo momento. El inicio con la discusión entre SG y Rainbow (¡Brocoli! ¡Sin brócoli!), las reacciones de cada personaje a cada historia... es algo que da gusto leer. ¡Con lo fácil que es pasar de la personalidad de tus personajes y convertir a Rainbow en una pija, y tú ahí, erre que erre siendo fiel a los personajes! ¡Qué falta de respeto hacia el espíritu más básico de los fickers de MLP! ¡Vergüenza sobre tu vaca!

Deberías haberte puesto a escribir antes, condenao. Aunque esto sea un fanfiction de un fanfiction, a fin de cuentas, no me dejas lugar a dudas: deberías haber empezado antes.

No voy a mentir cuando digo que tus impresiones son las que más esperaba (sin desmerecer a los demás lectores), ya que por tu historial de crítico de fics supuse que un concurso ficticio de ellos te haría especial gracia y que en él verías varias cosas buenas y malas que suelen aparecer en la arriesgada aventura de leer relatos de un fandom.

Como me preguntaste por Skype, sí, todos los fics los he hecho yo. Cada uno está efectivamente elaborado con un estilo distinto, ya que mi objetivo, aparte de tocar varios géneros y estilos para que esto fuese más creíble, era que cada uno verdaderamente pareciese estar salido de la mente de su autor. De ahí que el de Bulk tuviese ese entusiasmo, gritos y oda al cuidado corporal, el de Rainbow acción y coolerío junto con un self-insert descarado (ella misma ya ha dicho en la serie que estaba escribiendo la novela de una sombrosa aspirante a Wonderbolt :roto2: ), el de Sg es un slice of life cargado de alusiones al cielo y el clima (aunque, como bien me señaló atomo por Skype, falta una frase al final hablando de lo mismo en plan cierre :( ) y expresiones que él suele usar (como, por ejemplo, que una situación o una información "se concrete"), el de Snips y Snails es un truño cagado por mentes calenturientas adolescentes que seguramente hayan leído más bien poco y en la que se endiosan, el de Rarity anda repleto de amor trágico y otras emociones como bien le he explicado a Sg más arriba, y el de Flash, pues ya lo he dicho, lo que puede engendrar un gominas Gary Stu que va de gurú del amor y que muy probablemente se dejase convencer por las modas ridículas relacionadas.

Las reacciones de los personajes eran algo necesario y lógico tanto en el contexto del relato como del ambiente slice of life de MLP, y no he disfrutado menos escribiéndolas que los fics en si. He procurado que todo el mundo siguiese en su línea, y por lo que veo lo he conseguido. Es algo que todo el mundo debería tener en cuenta como la regla de oro a la regla de escribir fanfiction, y que no entiendo que no se respete más a menudo. No es tan difícil, y encima al saltártela te estás cargando el propio concepto de lo que es un fanfiction: una obra escrita inspirada por otra que puede pertenecer al mundo literario o no. ¿Cómo demonios alguien pretendería colar un fic sobre un James Bond feo, pobre y fracasado como algo totalmente normal? Pues esto es igual. Ah, y la discusión del brócoli está totalmente basada en hechos reales :roto2rie:

Tengo una anécdota sobre este macrorrelato: aparte de tardar varias semanas en escribirlo (como has dicho, no es nada fácil cambiar tan radicalmente de estilo y conservar en todo momento unos buenos diálogos y narrativa) y acabar notablemente cansado, tuve serios problemas con el límite de palabras. En principio iba a ser de quinientas a mil, pero a partir del de Sg se me fue todo de madre por tener que ser fiel a estilos más complejos y por lo que sufro escribiendo cosas cortas, y tuve que ampliarlo hasta las tres mil que al final han resultado. Por fortuna, es un número aceptable para un concurso de relatos.

He de decir que pensé especialmente en ti mientras escribía "Vida y placer eternos", dada la cantidad de mierda que hemos encontrado y defenestrado, tanto individualmente como en tu programa. Como ya he dicho, simplemente tenía que hacerse. Espero haber retratado de una forma, aunque moderada, fiel el ambiente cenagoso de demasiados escritos que luego son endiosados como si fueran oro cuando incluso las heces brillan más que ellos. Harén, ambiente guarro, ooc a lo bestia, narración pésima... Nada que no conozcamos ya.

Llevar llevo escribiendo bastante tiempo, aunque no quieres ver mis primeros pinitos :ajsmile: Fue con el tiempo, como a todo, que empecé a mejorar. No hay buen trabajo sin esfuerzo. Y gracias por tus comentarios positivos, significan mucho para mi viniendo de alguien que, aunque no profesionalmente, se dedica a analizar y criticar (en un sentido variable según el caso) todo lo que ve.

Por último, y aprovechando que este es mi primer mensaje del nuevo año, quiero mandaros un mensaje a todos los lectores de mis fics, tanto a los que comentan en los mismos como los que me cuentan sus impresiones por privado (que se agradece igual, pero no estaría mal aprender de los primeros :roto2: ): gracias por dedicar parte de vuestro tiempo a leer los frutos del esfuerzo de un humilde servidor en homenajear a los mundos fantásticos que le apasionan, o las idas de olla sin sentido que a veces también ocurren pero sin las que no sería yo mismo. Un escritor que se esfuerza en crear algo que espera sea de calidad no es nada sin un público objetivo que lea y disfrute lo que produce poniéndole el sello de aprobado, y me llena de orgullo y felicidad contar por tanto con vuestro apoyo. Espero que pueda seguir aportandoos cosas dignas de leer y que os gusten, y nos deseo a todos que solo nos pasen cosas buenas. Feliz año nuevo :)
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor McDohl » 12 Ene 2016, 00:43

Bueno, tardé lo mío pero al final me leí todos los relatos aquí escritos. Me lo he tomado con calma, ciertamente xDDD

Pasaré a comentar aspectos generales de los relatos y algunas cosas más.

Lloyd, me encanta como dominas el arte de las referencias. Es algo que se ve frecuentemente en tus relatos y sabes como encajarlo y hacer que me ria en algunos momentos (that relato de Flash Sentry y ese comentario a lo funcionario sacado de Indiana Jones), me desternille en otros (ese gag de House... lo reconocí en el minuto 1 XD cosas como el hijo de perrilla y muchisimas mas) y te alabe enormemente en muchos otros (esas referencias continuas a resident evil en el relato de halloween, al resplandor, al cabo del miedo... el FUCKIN RELATO DE RARITY).

Despues, cada uno de los relatos se nota que te has tomado tiempo en hacer una laboriosa tarea de recopilación de informacion, pues no dejas nada al azar: practicamente todo está escrito con un fin y un motivo y ayuda a expandir enormemente el universo dentro del creado por los fics de SG.

Especialmente me quedo del primer relato que da FUCKIN MAL ROLLO. Ese what if es terriblemente siniestro, pero lo más siniestro de todo es la cotidianidad como es narrado desde el punto de vista de una Sonata a la que no se hace practicamente referencia en ningún momento, dejando al espectador la sorpresa y el momento de caer en lo que está leyendo.

Los relatos de la trilogia de las parejas es lo que comentaba de ser el resultado de una gran labor de investigación. Están fantásticamente escritos, se aventuran un poco en futuribles que podrían ocurrir y me gusta la conversación hijo/suegro. No se xq veo en ella reflejada los temores de todos los que pasamos por ese momento de plantarnos delante del hombre que posiblemente en el fondo nos odie por llevarnos a su hija xD

El relato de halloween... mai god. Me he sentido verdaderamente mal en algunos momentos de la lectura, pues sin recrearte en las secuencias mas dantescas logras transmitir esa sensación psicologica de "sentirse mal por dentro" cuando imaginas lo que acaba de pasar. La mansión es un calco fiel de ESE enorme caserón, pero creo que en le fondo habrían agradecido que estuviese lleno de zombis antes de lo que se encuentran xD Y ese final... noté una colleja en la nuca a mano abierta y al espíritu de Haruhi Suzumiya riendose de mí por no haber aprendido nada de nada sobre episodios que luego resultan ser festivales de cine.

Y la conclusión con los relatos cortos... Me ha parecido un acierto morrocotudo el hecho de haber metido historias en una historia, demás con el plus de adaptar cada una de ellas a la personalidad del escritor que las realizaba. Es un esfuerzo merecedor de todo elogio sobre todo por la ejecución fideligna con sus autores de los relatos, final inclusive, el cual me ha dejado con la misma incógnita que en relato anterior: ¿como son el corto y los relatos de Maud? XDDD
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor LloydZelos » 12 Nov 2016, 23:45

Terminas tu lectura y echas un vistazo en derredor. La decoración terrorífica parece haberse intensificado, ya que los murciélagos chillan como si les fuera la vida en ello y revolotean por todas partes, las antorchas repartidas por la biblioteca arden con menos fuerza que antes y la luna brilla con un resplandor tal que parece haber sumergido todo el lugar en un mar de sangre. Esto último se acentúa por la sensación repentina de pesadez en el ambiente. No llegas a ahogarte, dado que puedes respirar con normalidad, pero el mismo aire parece más denso e incluso el intermitente silencio parece más profundo. Sabes que estás a salvo gracias a las misivas de tu misterioso anfitrión, pero no puedes evitar sentir que cierta dosis de temor afluya en ti, como si estuvieses conectado a una máquina que lenta pero implacablemente te estuviese inyectando ponzoña que embotase tus sentidos y te desconectase de las mismas leyes de la realidad, sumiéndote poco a poco en un estado de locura consciente pero inocua. Todo parece absurdo, pero al mismo tiempo tiene cierta lógica. Esa es la magia de este lugar. Pasas la página y vuelve el aviso escrito en carmesí, más fuerte que nunca, tanto que llega a molestarte y te obliga a entrecerrar los ojos para continuar leyendo.

Estamos llegando al final de este evento especialmente preparado para ti, mi querido invitado. Espero que este breve interludio más ameno sin abandonar las negruras del horror haya servido para relajarte, porque llega el acto final y viene sin piedad ni demora para agarrar la felicidad y la alegría entre sus viscosos y fríos apéndices y triturarlas hasta borrar su misma existencia. Ya no hay engaños, no hay cotidianeidad, no hay risas de jolgorio ni complicidad. Vamos al fondo del pozo, las entrañas de la caverna, el último piso del infierno, la zona más oscura en la noche primigenia. Es hora de la desesperación, el alfa del miedo, el omega del bienestar. Siempre hay esperanza para una pequeña luz, pero créeme, esta no impera aquí. Espero que estés preparado, y que este relato no pueble tus sueños cuando no puedas soportarlo...


Empiezas a angustiarte, ya no solo porque el ambiente está aún más cargado que antes de seguir leyendo, sino porque este texto es con diferencia el más ominoso de todos los que te has encontrado. Aun así, una morbosa curiosidad y un impulso por probar tus límites son más fuertes. Agarras pues con tus temblorosos y sudorosos dedos la actual página, y la pasas.

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La sombra sobre Canterlot
[Oscuro]


Ano hi kimi ga oshiete kureta, nandaka wakannai... j*der, qué buena es esa canción.

Lloyd siguió silbando, feliz. Acababa de tener lo que él y mucha más gente conocía como un "día de mierda", dado que por la "inteligencia" de su amigo Sg habían tenido clase en un día en que casi todos se habían librado al estar ensayando para el evento musical benéfico, pero claro, no se le había ocurrido seguir el ejemplo de su novia Sunset y pedir que ellos dos también fueran asistentes de la banda formada por su grupo de amigas. Era para matarlo, metafóricamente hablando, claro. Pero al menos ahora podía descansar comiendo con todo el grupo en la cafetería, incluyendo cierta persona que era la más importante en su vida fuera de su familia y que le hacía ver la vida de color rosa, literalmente. No podía evitar ponerse a entonar una de sus melodías favoritas, Ambiguous del grupo Gardinelia y opening de Kill la Kill, uno de los animes del momento en su mundo de origen. La tenía últimamente todo el rato en la cabeza, pero además estaba el hecho de que él siempre había sido una persona muy musical. Encontraba el ritmo en todo, creaba letras (en su mayoría absurdas) a partir de melodías, e incluso llegaba a inventarse estas últimas, todo ello e cualquier momento. Además, salvo el inefable reggaetón y el en su opinión aburrido soul, no le hacía ascos a nada. En todo género encontraba alguna pieza que le gustase, bien por su épica, su romanticismo, su oscuridad o infinitos motivos y sensaciones más. Tampoco es que la música condujese su vida, ni siquiera se había planteado casi nunca tocar un instrumento de forma seria o dedicarse profesionalmente a ello, pero era una parte muy importante en su vida y siempre tenía una melodía o canción en la que pensar o tararear para cada tipo de momento si le apetecía. Y este era definitivamente una de esas veces.

Llegó a su taquilla y utilizó su clave para abrirla. Suspiró, vaya follón tenía montado. Como bien lo definió Rarity en la serie original, él tenía una forma de colocar sus cosas de "caos organizado", pero a veces se le olvidaban las normas del mismo y todo acababa hecho un lío monumental. Un libro colocado a la remanguillé por las prisas, una pila de cuadernos desmoronándose por estar mal colocada, un estuche en plena postura de gimnasia rítmica... Por desgracia, lo que se desordena no se vuelve a ordenar por sí solo, así que se puso al trabajo, animado por una foto de Pinkie y él tomada en un fotomatón del centro comercial que se hallaba pegada por el lado de dentro de la puerta donde salían bien juntos. Acababa prácticamente de ponerse cuando notó unas manos tapándole los ojos de repente.

−¿Pinkie? ¿Qué haces aquí?-preguntó, dándose la vuelta creyendo haber adivinado a alguien capaz de hacer un gesto como ese.

Pero no, no era ella. De pie frente a él y saludándole sonriente con la mano se hallaba nada menos que Sonata Dusk, lo que le dejó tieso. Aparte de no esperarse ni de broma su presencia en el instituto, mucho menos que le hubiese encontrado, estaba muy cambiada desde aquélla vez en el Taco Bell. En vez de sudadera y pantalones raídos, ahora llevaba falda color chicle y chaqueta de un tono similar al Burdeos, además de cubrirse los pies con unas botas altas rosas (en serio ¿qué le había dado a todas las chicas de ese mundo con ese calzado?) y adornarse con unas muñequeras de pinchos. Incluso parecía llevar algo de perfume. Lo único que seguía igual era su coleta... y ese maldito colgante.

−¡Lloyd! ¡Cuánto me alegro de volver a verte!
−So… So… So… (¿Qué co*o hace esta aquí? ¡Se supone que la convencí de que no viniese!)
−¡Sí, soy yo, Sonata! ¡Te acuerdas de mí! ¡Oh, eres un amor!-exclamó la chica, dándole un abrazo.
−So… So… eh… no… (Esto no puede estar pasando...)
−¡Oh, Lloyd, si supieras cuanto me acordaba de ti cada vez que iba al Taco Bell! ¡Podemos ir hoy después de clase!
−Eh… ah… me… (Pero qué cojones me estás contando.)
−¡Qué bien, estoy tan contenta, podemos ponernos un poco al día, contarnos cómo nos ha ido, pasar tiempo juntos! Porque… bueno, lo he estado pensando mucho desde entonces, fuiste muy amable conmigo, ese gesto fue muy especial para mí…
−Eh… ¿eh? (NO. NO NO NO NO NO. ESE CABRÓN DE FLASH ME LO HA PEGADO AL DARLE LA MANO. ESTO NO ES UN SHOJO, j*der.)
−Quería decirte que… yo…

Sin embargo, antes de que la increíble, incómoda y terrorífica escena llegase a término, la chica puso una cara confusa, alargó la mano y cogió la foto de la taquilla.

−¿Quién es esta?
−Eh… es… una amiga. (¡VENGA YA TÍO, ESO NUNCA SE LO CREE NADIE!)
−Pero os estáis rozando las mejillas… y estáis dados de la mano.
−Porque es una buena amiga… (¿"Buena amiga"? ¿¿TÚ ERES GILIPOLLAS??)

Sonata no acababa de creerse lo que le decía, y con razón. Acababa de soltarle una de las peores y más estúpidas excusas del universo, alta en el podio junto a perlas como "cariño, esto no es lo que parece", "mi perro se ha comido los deberes" o "vamos a tomarnos una pausa en la relación". A una sirena manipuladora con poderes de hipnosis. Que encima estaba aparentemente obsesionada con él, a un nivel incluso probablemente yandere. Tenía que pensar en algo YA. De repente suspiró, le arrebató la foto de las manos, la miró un momento y la dejó caer al suelo al tiempo que abrazaba fuertemente a la chica, la cual se quedó rígida de sorpresa.

−Perdona, Sonata, perdona. No te he contado la verdad. En realidad estoy muy mal-murmuró, fingiendo pesadumbre lo mejor que podía.
−¿Cómo?
−Verás, la cosa es que la chica de la foto era mi novia hasta hace unos días. Ahí donde la ves parece todo alegría y buena gente, pero aquélla vez en el Taco Bell nos vio y descubrí la perturbadora verdad sobre ella: es terriblemente celosa. Se pensó que la estaba engañando contigo.
−Vaya, no me digas...-respondió ella, empezando a relajarse.
−Se lo expliqué, pero no me escuchó-siguió, añadiendo matices de sorpresa, furia y frustración a medida que hablaba-. También es verdad que "me he chocado con esta por la calle tirándole la soda y la he invitado a comer, despidiéndonos con un abrazo" suena un poco raro, pero se pasó cuatro pueblos. Tuvimos una bronca grandísima, y a partir de ahí todo fue a peor. Había gritos y acusaciones todo el rato, y finalmente el otro día rompimos. Había ido a su casa a terminar de explicarme, pero me estaba esperando con toda su familia. Me pusieron verde, y su padre me llegó a amenazar Ahí me harté, los mandé a todos a paseo y me fui de un portazo, deseando no verlos nunca más. Creo que estrelló un jarrón contra la puerta mientras me iba y todo.
−Lloyd, lo siento mucho, no pretendía...-intervino ella, cortada y triste, rodeando tímidamente su espalda con los brazos.
−No, es igual, no es culpa tuya. Eso sí, lo peor de todo es ahora, que estoy teniendo que venir a diario a clase y me la sigo encontrando por los pasillos y en las aulas. Las miradas de odio, dolor y reproche, el no poderme centrar, encima ha manipulado a nuestros amigos y gran parte del instituto... Da igual lo que haga, todo me sale mal y solo recibo burlas y mal trato.
−Eso es horrible, y lo peor de todo es que te entiendo... Casi lo único para lo que me hablan mis amigas es para reírse de mi, decirme que soy tonta o darme órdenes... "Eres tonta, Sonata", "Haz esto porque yo lo digo, Sonata", "Siempre tenemos que tirar de ti, Sonata"-dijo ella, apretando inconscientemente su abrazo por la ira.
−Sonata, me haces daño.
−¡Oh, perdona!-exclamó, soltándole de golpe y llevándose las manos a la boca, avergonzada, cosa que él aprovechó para voltearse rápidamente y coger la foto del suelo, tirándola dentro de la taquilla y cerrando de un portazo.
−¿Sabes? Encima no tengo el valor de tirar esto, al igual que otros recuerdos que tengo de ella. A pesar de lo que me ha hecho sufrir, la he querido demasiado, y aún siento algo por ella. No es tan fácil ignorar los sentimientos así como así, aun queriendo seguir adelante.
−Lloyd-respondió ella al tiempo que apoyaba una mano en su hombro-, sé que apenas nos conocemos, pero me tienes para hablar de lo que necesites. Quiero que pienses en mí como una confidente, una buena amiga... y con el tiempo algo más-añadió en voz baja.
−Te lo agradezco mucho, Sonata, y te digo lo mismo. Parece que no nos hemos rodeado precisamente de buenas personas. ¿Qué te parece si mandamos a todos a freír espárragos?
−¿Eh? ¿Qué clase de castigo es ese? ¿Se pueden freír los espárragos siquiera?

La madre que la parió.

−Lo que quiero decir-dijo al tiempo que le cogió una mano, acción que hizo que ella se sonrojara levemente-, es que nos vayamos un rato por ahí y pasemos de todos los que nos han tratado mal. De hecho, vámonos al Taco Bell ahora.
−¿Ahora? Pero tenemos clase, y mis amigas me están esperando para... hacer una cosa.
−Sonata, ¿de verdad quieres juntarte con amigas que te tratan como si fueras una mascota a la que encima dan de patadas?
−Eh...-contestó, algo dubitativa.
−¿No estás cansada, no quieres que se te aprecie un poco?
−¡Sí!-respondió, apretándole la mano mientras crecía su enfado.
−¡Nos han tratado muy mal, j*der! ¡Pues que les den, no les necesitamos! ¡Solos tú y yo, no hace falta más!
−¡Exacto!-gritó, el fuego en sus ojos.
−¡A la mierda todo!
−¡A LA MIERDA!

Se tapó la boca, no creyendo lo que acababa de decir. Sin embargo, él empezó a reír genuinamente, y ella le acompañó, aliviada. Era cierto, estaba cansada de hacer caso a las órdenes de Adagio y de aguantar los desplantes de Aria, eran un precio demasiado alto a cambio de permanecer unidas sobreviviendo en ese lugar. Llevaban demasiado tiempo allí como para tener ganas de volver, y al menos ella quería olvidarse del pasado y pasar página, ahora que tenía la oportunidad de hacerlo en un ambiente para chicas normales y con la primera persona que la trató con amabilidad, que encima parecía haberlo pasado también muy mal. ¿Cuánto tiempo hacía que no se reía así? De hecho, ¿cuándo fue la última vez que rió, más allá de risitas de ingenuidad o por tonterías? Por primera vez en mucho tiempo, estaba a gusto y se sentía verdaderamente acompañada.

−Sin embargo-dijo él de repente, sacándola de sus pensamientos-, antes quiero enseñarte algo. Ven por aquí.

Ella asintió, con la mayor sonrisa que recordaba haber esbozado, y no soltó su mano mientras echaron a andar. No tardaron mucho, acabando encontrándose frente a una puerta que decía "Cuarto del conserje".

−¿Eh? ¿Qué es este lugar? ¿Qué es un conserje?
−Eso no tiene importancia. Verás, aquí dentro he guardado algo muy especial porque no me cabía en la taquilla, y te lo voy a enseñar solo a ti. Vamos.

Entraron y cerraron la puerta tras ellos. Dentro estaba siniestramente oscuro, hasta que Lloyd encontró a tientas el interruptor en la pared al lado de la puerta. Un par de estanterías con productos de limpieza y mantenimiento, un cubo con una fregona y una escoba apoyada en ellos, una taquilla y una mesa con una radio encima, más una sencilla silla para sentarse. El típico cuarto de conserje.

−No veo nada especial... Venga, dime qué es.
−Lo tengo escondido, date la vuelta y cierra los ojos.

Ella asintió, sonriente, y procedió a obedecer, tapándose los ojos como una niña jugando al escondite. Segundos más tarde se pudo escuchar desde fuera un golpe sordo, seguido del ruido de algo desplomándose, aunque poco importaba, pues el pasillo se hallaba desierto. Poco después salió Lloyd, quien cerró la puerta y pegó en el cristal un cartel de "No pasar, suelo mojado" antes de pararse a respirar profundamente y murmurar para sí "vale, exijo un p*to Óscar tras esto".

No se podía creer que se le hubiese ocurrido esa treta en tan poco tiempo, era mágico lo que hacía la desesperación cuando tienes a una loca peligrosa delante. Menos mal que estaba zumbada y no conocía a Pinkie, por eso se lo había tragado. Aunque la verdad es que le daba pena, salvo el tema de manipular y zombificar gente para alimentarse de su odio y la obsesión con su persona no parecía mala chica... En otras circunstancias podrían haber sido hasta amigos. Pero lo hecho, hecho estaba, no dejaba de ser peligrosa. Tal y como pensó, convenientemente había objetos medianamente contundentes en el cuarto del conserje, convenientemente la había dejado inconsciente de un golpe y convenientemente había algo para disuadir a la gente de entrar, en este caso carteles clónicos para proteger estancias fregadas. El pozo de clichés que era ese mundo había jugado por una vez a su favor. Se sentía algo mal por lo que acababa de hacer, ni de broma se le habría ocurrido algo así normalmente, pero circunstancias desesperadas... En fin, una menos, pensó mientras miraba el colgante que tenía en la mano.

Aparentemente, Starswirl se había deshecho de las sirenas en Equestria mandándolas aquí con su fuente de poder. Él no iba a cometer la misma estupidez: mientras se solventaba esta crisis, ella se quedaría allí dentro encerrada, sin el colgante. Lo examinó detenidamente, movido por la curiosidad. Se parecía a un rubí, pero el tacto era único: fresco y al mismo tiempo inquietante, como pareciendo delatar su origen marino y la vil magia que guardaba dentro. Pesaba muy poco, cosa lógica dado que tenían que llevarlo al cuello. En cuanto al cordel, no parecía nada del otro mundo. Por un momento pensó en destruirlo, pero por videojuegos, libros y películas sabía que acabar con un objeto mágico a lo bestia no era nunca una buena opción, y prefirió guiarse por ese conocimiento, por muy ficticio que fuese.

Justo entonces escuchó un eco de pasos aproximándose. Maldiciendo para sus adentros, y movido por los nervios y un acto reflejo, hizo lo más lógico cuando se tiene un colgante en la mano: ponérselo al cuello. Acababa de darse cuenta de lo que había hecho cuando el dueño del ruido, el profesor Cranky Doodle, se le acercó.

−Ah, buenos días, señor LloydZelos. ¿Qué hace en el pasillo?-preguntó, con su característico tono aburrido y malhumorado.
−Eh, buenos días, profesor Cranky...
−Profesor Doodle para usted.
−Sí, eso. Estaba buscando la cafetería y me he perdido...
−No es usted mal alumno, pero hay veces que su dispersión me preocupa, señor mío. A la derecha cinco aulas, bajar las escaleras una planta, a la derecha hasta la primera intersección, a la derecha de nuevo y la tiene a unos metros.
−Gracias, señor.
−Bien. Y por cierto-añadió frunciendo el ceño-, dígale de mi parte al señor Sg91 que se aplique o haré que sueñe con ecuaciones y matrices hasta su jubilación.

En ese momento le pareció estar alucinando, pues al decir esas palabras su interlocutor se vio recubierto momentáneamente de una enfermiza aura verde. Lloyd debió de quedarse ojiplático, pues Cranky arqueó una ceja, extrañado.

−¿Pasa algo?
−¿Eh? No, no, he dormido poco, no me haga caso. Me voy yendo, gracias.
−Adiós...

Dejando atrás al ceñudo profesor de matemáticas, emprendió su camino mientras cavilaba. Eso que acababa de ver se parecía demasiado al sustento de las sirenas: los malos sentimientos de la gente, afluyendo. En este caso era comprensible, dado que Cranky siempre estaba cabreado, pero ¿por qué lo había visto? Supuso que se trataba del colgante que ahora llevaba al cuello, no había otra explicación lógica. Tenía que permitir ver los sentimientos negativos. Se llevó la mano al mismo, pero "algo" le empezó a susurrar en su mente que no se lo quitase. No era una voz per se, ni siquiera tenía género, era más como una presencia, un pensamiento. A pesar de todo se las apañó para agarrarlo. Fue entonces cuando lo vio.

Estaba rodeado de toneladas métricas de agua, fría pero sin llegar a incomodar, y no necesitaba respirar. Por si eso no era lo suficientemente extraño, podía oler, apreciando un fuerte y dominante aroma a salitre junto con otros muchos de diversa procedencia, pintando todos ellos en su cerebro un gigantesco cuadro de seres vivos, minerales y sensaciones a través de sus fosas nasales. Verdosas algas meciéndote suavemente al ritmo de las corrientes marinas le acariciaron la piel, haciéndole sentir como una presa acechando en una subacuática imitación de la jungla. Intentó nadar, pero no podía, estaba flotando indefenso en el azul infinito. De hecho, guiado por una mano invisible, su cuerpo se desplazaba solo por los reinos abisales, permitiéndole ver multitud de maravillas.

El calor amenazó con abrasarle al pasar junto a unas fumarolas, las cuales expulsaban furiosos torrentes de gases en forma de burbujas desde las ardientes entrañas de la tierra. Simas sin aparente fondo se abrían aquí y allá, con indecibles criaturas durmiendo en ellas, arropadas por una oscuridad tan espesa que parecía goma mientras esperaban a cualquier insensato que quisiese aventurarse en aquellos reinos brunos. Una barrera de coral de una gama de colores tan amplia que parecía una fantasía lisérgica encerrada en una pompa de jabón albergaba camarones índigo moteados de blanco, anémonas doradas entre las que tímidamente se asomaban peces payaso, morenas carmesí con pequeños cuernos en la mandíbula, pulpos que cambiaban de color avanzando con soltura con sus brazos y otras muchas criaturas, que a ratos convivían entre sí o se consumían según los designios de la cadena alimentaria. Durante un momento se vio envuelto por un extraño tornado de danzantes espíritus luminosos, que en realidad resultó ser un banco de peces argénteos reflejando la luz solar que lograba hacerse paso desde la superficie. Un banco de tortugas verdosas de caparazón espinoso le flanqueó, sus aletas y patas propulsándose por las aguas con destino desconocido. Una sombra gigantesca le cubrió durante varios segundos, haciéndole mirar hacia arriba y encontrándose bajo un inmenso kraken semicamuflado con el agua por su azulado translúcido, que se impulsaba latigueando el líquido elemento con sus tentáculos bioluminiscentes al tiempo que le observaba con un ojo tan grande como una rueda de camión. La maravilla y el temor a lo desconocido se vieron permanentemente acompañadas por una permanente sensación de peligro y regocijo en la miseria añadidas al vértigo de haber visto infinidad de vivencias en un instante, ya que el océano es más antiguo que las montañas y está cargado con los recuerdos y los sueños del tiempo.

Y, tan fácil como había venido, se fue. Estaba de nuevo en el pasillo y acababa de soltar el colgante, habiendo desistido por el momento de quitárselo debido al agotamiento y al miedo. Prosiguió su camino por inercia y porque le estaban esperando. Ya se lo contaría al grupo, con una buena excusa sobre cómo había encontrado eso. Les sería útil, pero también quería saber cómo quitárselo. Había algo que le olía muy mal.

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−¿Dónde está la petarda esta? Ya debería estar aquí, te dije que no era buena idea separarnos, que se iba a perder...
−Por enésima vez: Aria, cállate.

Adagio estaba al borde de una migraña, si es que no le estaba dando ya. Se hallaban frente a las puertas de la cafetería, a punto de empezar su plan de alimentarse del instituto al tiempo que buscaban la magia equestriana, una vez neutralizadas las directoras. Antes se habían separado para cubrir terreno y explorar el lugar, lo que le había permitido a ella en particular localizar de pura casualidad al intruso de aquélla vez en el polígono industrial y someterle. Aria no había descubierto nada digno de mención, y Sonata... Estaba claro que le había pasado algo. O que se había perdido haciendo el memo, también podía ser. El caso es que se les acababa el tiempo.

−Agh, mira ¿sabes qué te digo? Que entre que me tienes harta con tus quejidos y que estoy cansada de esperar a Sonata, mejor vayamos entrando, que nos sobramos para esto. Pocas oportunidades hay para pillar a casi todo el centro junto que a la hora de la comida, y no voy a esperar más.

A la cuenta de tres, ambas entraron de golpe en la cafetería, comenzando a cantar.

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Caminaba con cuidado, aún aturdido por la experiencia que le había llevado más allá del sueño y la imaginación. A veces tenía que pararse y descansar por unos segundos, tras lo que reanudaba la marcha. A pesar de su estado, consiguió llegar a la cafetería. Iba a poner la mano en la puerta cuando lo escuchó.

Gritos, más concretamente de enfado, pertenecientes tanto a chicos como a chicas que aseguraban ganarían. ¿Ganar el qué? Justo después se le heló la sangre: las sirenas restantes estaban cantando, instando a los estudiantes a competir, todo con un marcado tono de tentación y manipulación perfectamente mezcladas. Había llegado tarde, y no podía interrumpir la actuación o estaría en problemas, bien por ellas o por el público furibundo. Aunque, pensó, lo que más le impactó fue darse de repente cuenta de que era inmune a ese canto.

Hasta que la siniestra niebla esmeralda pasó por debajo de la puerta y penetró en el colgante.

Era como si un infierno hubiese estallado de golpe en su cuerpo. El odio de decenas de personas confusas por un letal cóctel de magia negra, hormonas e inseguridades se abría paso por sus venas como hierro fundido, empozoñando los órganos internos y corrompiendo todo a su paso como una plaga bacteriológica. Sus pulsos nerviosos se cargaron exclusivamente de negatividad y acudieron raudos al cerebro, martilleando su mente y drenando su cordura como si le hubiesen abierto en canal y esta estuviese supurando. Cayó de rodillas al suelo, tapándose los oídos con las manos para intentar acallar las múltiples voces que susurraban con insidia y llorando como si su cuerpo intentase limpiar sus entrañas. Y lo peor de todo es que ni siquiera podía gritar: el dolor le había arrancado de cuajo la voz, dejando solo una boca abierta de par en par a punto de descoyuntar la mandíbula. Todo ello pareció durar horas para él, pero en realidad solo fueron unos segundos.

Todo cesó. Cayó desmadejado al suelo, quedando tumbado de espaldas sobre él, indefenso como un recién nacido. Sudaba por todos los poros de su cuerpo, estaba agotado. Sentía muchas cosas: miedo, angustia, soledad... Pero todo quedó acallado por otra cosa, algo que estaba ahí desde que se puso el colgante pero que hasta ahora no había sabido identificar.

Hambre. Un hambre infinita.

La experiencia había sido pura agonía, pero en cuanto acabó sintió un fugaz alivio indescriptible, la mejor sensación que había tenido jamás. Era como si todo su sistema nervioso estuviese a reventar de endorfinas, se sentía capaz de flotar y agarrar el mundo con las manos. Pero, en cuanto se fue, vinieron la ansiedad y el miedo. Tenía que volver a sentirlo, su cuerpo se lo estaba pidiendo haciéndole sufrir de forma pavorosa. Ignoraba si el dolor y la locura como precio a pagar irían en declive con cada dosis de esa niebla, pero eso ahora no importaba, pensó mientras se levantaba y se alejaba rascándose una incipiente erupción en el cuello.

Necesitaba más.

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Sunset colgó la llamada, iracunda pero al mismo tiempo sintiendo cómo un espectro de tristeza la acechaba en lo más profundo de su interior, royendo lentamente su corazón como una rata con peste se alimenta de una fruta madura. Estando la cafetería a rebosar, dos de las chicas nuevas habían entrado de golpe y se habían puesto a cantar, cambiando totalmente la atmósfera de concordia por una de resquemor y fiera competencia. Mediante una canción cargada de persuasión, sensualidad y manipulación venenosas, habían logrado que la gente se olvidase de la exhibición y quisiese convertir el evento benéfico en una auténtica batalla por un trono que no tenía ningún sentido, todo amparado por Celestia y Luna que encima parecían estar completamente zombi. Y tenía toda la certeza de que la magia tenía algo que ver. Aún peor, dado que Sg y Lloyd no aparecían se decidió a contactar con su novio por teléfono, encontrándose con la nefasta sorpresa de que le tenían en su poder como una suerte de esclavo.

−Tienen a Sg...
−¿Y te han dicho algo de Lloydi por un casual?-intervino Pinkie, preocupada-. No me coge el teléfono...
−Me temo que no, Pinkie. Teniendo en cuenta lo que me han dicho, si le tuvieran habrían alardeado de ello seguro para hacer daño.
−Genial, como no teníamos pocos problemas... Total, solo tenemos que lidiar con tres brujas que tienen a Sg, todo el instituto hasta arriba de mala leche y la desaparición de Lloyd. ¿Qué podría ir peor?
−Dash, no estaría mal mostrar un poco más de consideración-le espetó Applejack, molesta.
−Chicas, no empecemos una pelea. Lo prioritario ahora mismo es lidiar con este asunto de la magia y encontrar a nuestros amigos. Sunset, querida, ¿se te ocurre qué podemos hacer? Con Twilight podríamos enfrentarnos a ellas todas juntas, pero va a tardar mucho tiempo en volver...

Sunset aceleró su cerebro todo lo que pudo. La situación era urgente, quería ayudar a todo su círculo de amistades y también al instituto, pese a que sus miembros no acabasen de tratarla como a ella le gustaría. Era en un momento como este donde debía probar que había dejado atrás su antigua yo. Sin embargo, para ello necesitaban refuerzos. Al final se acordó de algo.

−Sé de una manera con la que podemos contactar con la princesa Twilight.

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Adagio caminaba en círculos por la habitación de Sg y Lloyd, preocupada. Se le había ocurrido que se ocultaran allí, dado que era el último lugar en el que buscarían, pero no podía quitarse de la cabeza el presentimiento de que algo malo le había sucedido a Sonata. Aparte de la leve preocupación por su bienestar (algo de apego le había cogido tras tanto tiempo juntas), temía que su plan quedase al descubierto por su culpa directa o indirectamente. Algo iba muy mal, no era normal que estuviese ausente tanto tiempo. Ni siquiera el haberse regodeado con la tal Sunset y el masaje de pies que le había dado Sg lograban hacerla sentir tan bien como a ella le gustaría.

−Tenemos que hacer algo. Esa estúpida va a dar al traste con todo.
−¿Te crees que no lo sé, Aria? Pero no podemos simplemente ir a buscarla, sería exponerse demasiado. Podríamos volver a seguir controlando que todo el mundo esté a punto de arrancarse la cara a zarpazos, algo me dice que es importante que mantengamos el instituto bajo nuestro dominio. Puede que la magia que estamos buscando esté allí.
−Pero si Sonata ya dijo que no...
−¿De verdad te vas a creer una información importante que venga de ella?

Ante eso, Aria empezó a alzar el dedo como para empezar a hablar, pero acabó cerrando la boca lentamente, desarmada.

−Además, eso es porque se creyó a pies juntillas lo que venía de ese chico, Lloyd.
−Normalmente no me quedo con el nombre de nadie, pero como para no hacerlo esta vez, es casi de lo único que habla: "Lloyd fue muy amable tras tirarme la soda", "Lloyd me descubrió lo maravillosos que son los tacos, tenéis que probarlos", "Lloyd es genial y muy guapo"... La cara que puso al ver lo de "martes de tacos" era como para arrancársela-rezongó Aria.
−Y que lo digas, esa chica tiene una obsesión seria. Esta es capaz de haberse escapado para perseguirle...
−No creo, está fatal de la cabeza, pero siempre ha sido leal, es fácil manipularla.
−Si, y es por eso que me preocupa todo esto. Creo que vamos a ir yendo ya al instituto, necesito despejarme. A lo mejor la encontramos ya de paso.
−¿Qué hacemos con este?-dijo Aria señalando a Sg, el cual se hallaba en una esquina del cuarto a la espera de órdenes.

Adagio se llevó la mano al mentón, pensando. Finalmente esbozó una sonrisa perversa.

−Escucha, siervo.
−Usted dirá, señora-respondió él mecánicamente.
−Pon una pose de bailarina y estira los brazos todo lo que puedas.
−Como ordene, señora.

Procedió a levantar una pierna hacia atrás, al tiempo que extendía uno de sus brazos paralelamente al cuerpo y el otro se alzaba con la palma hacia arriba. Adagio y Aria rieron por lo bajo, manipular totalmente a la gente era demasiado divertido. Finalmente, la líder cogió su mochila y la de su cómplice y se las colgó de las manos a Sg, tras lo que se fueron dejando la puerta bien cerrada, dejando a la peculiar percha humana en la habitación.

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−¡Hermano mío, sé que me repito a rabiar, pero contar el dinero de la caja es satisfactorio hasta reventar!
−¡Sé lo que quieres decir, socio fraternal, no hay nada mejor que el negocio familiar!

Los hermanos Flim&Flam estaban teniendo una buena racha. Gracias al nuevo evento del instituto Canterlot, que aparentemente era una competición musical, los alumnos buscaban no solo instrumentos, sino piezas de repuesto para los mismos, trajes, amplificadores, máquinas de humo y otros elementos utilizables en las actuaciones. Por supuesto que miraban en tiendas especializadas, pero el bazar de los hermanos era famoso por tener de todo y su popularidad había aumentado últimamente gracias a la publicidad que les hizo esa chica vestida de banana, lo que les venía muy bien para hacer negocio. Y encima ese día en particular los estudiantes parecían más competitivos y ansiosos de ganar de lo habitual, llegando incluso a mostrarse agresivos hacia la competición, lo que aumentaba su desesperación por llevarse lo que sea a cualquier precio. Estaban haciendo su agosto.

La campanilla de la puerta sonó, anunciando la llegada de un nuevo cliente.

−¡Mira hermano, parece que tenemos otro comprador!
−¡Es cierto! Caballero, ¿a qué debemos este honor?

El aludido no respondió, limitándose a pasearse por la tienda con calma, como buscando algo, al tiempo que se ajustaba la bufanda que llevaba al cuello.

−Espera, Flam... ¿No te suena la cara del chaval?
−Ahora que lo dices, Flim, es cierto... Iba con la chica con la que llegamos a un acuerdo.

Mientras tanto, el chico parecía haber encontrado algo de su interés: un fino bastón de caña, que cogió de un barril donde había otros similares a él, parasoles y algún que otro paraguas.

−¡Ah, veo que tiene buen gusto, caballero! ¡Ese bastón le aportará un aire lleno de garbo y salero!
−¡Y no solo eso! ¡Es ligero como una pluma, así que no tendrá problemas en balancearlo con gracia suma!

No les hizo demasiado caso, puesto que se hallaba demasiado ocupado buscando entre los sombreros, decidiéndose al final por uno de copa que se puso con cuidado en la cabeza.

−¡Excelente elección, mi buen señor! ¿Verdad, Flim?
−¡Sin duda, Flam! ¡Si buscaba elegancia, con ese conjunto acaba de acercar!
−Y solo por ser usted, ¡le haremos una oferta sin par!-anunciaron los dos a la vez.

Él los miró por un momento. Finalmente, esbozó una sonrisa maliciosa y abrió la boca, rompiendo su silencio con una canción al tiempo que empezaba a bailar.



Money makes the world go around
The world go around, the world go around
Money makes the world go around
It makes the world go 'round

A mark, a yen, a buck or a pound
A buck or a pound, a buck or a pound
Is all that makes the world go around
That clinking-clanking sound can make the world go 'roooound


−¿Sabéis? Tenéis una buena tienda-aduló con voz siniestra a sus presas mientras las rodeaba sin perderlas de vista como si fuera una serpiente-. Su género es muy variado y sabéis venderlo. Lo cual me hace preguntarme: ¿por qué seguís aquí, en un local de barrio, en vez de montar un imperio y nadar en oro? Yo os diré por qué: os estáis lastrando el uno al otro-susurró esto último en sus oídos.
−¿Eso es cierto, mi hermano Flim?-preguntó Flam, suspicaz.
−No lo sé, mi hermano Flam, dimelo tú-respondió Flim, desconfiado.

Money money money money money money money money money money money money

If you happen to be rich
And you feel like a night's entertainment
You can pay for a gay escapade

If you happen to be rich and alone
And you need a companion
You can ring (ting-a-ling) for the maid

If you happen to be rich
And you find you are left by your lover
And you moan and you groan quite a lot
You can take it on the chin
Call a cab and begin to recover
On your 14-karat yacht!


−En realidad es muy sencillo: tenéis muy poca amplitud de miras. Estar siempre juntos os ha acostumbrado a depender del otro. Os habéis estancado en ser dos charlatanes de pueblo, relegando ambos en la otra mitad del negocio parte de esfuerzo. ¡Pequeños granitos de arena de tesón y ambición que podrían haber sido un castillo para cada uno! ¿No es una pena?-inquirió, poniendo una mueca de tristeza mientras les miraba.
−¡Tiene razón, Flam! ¡Estar encogido en este pueblucho evita que pueda tener aún más dinero!
−¿Crees que a mi me hace gracia compartir mis preciosas ganancias contigo, Flim?
−¿¿"Tus" ganancias??

Money makes the world go around
The world go around the world
Money makes the world go 'round
The clinking clanking sound of...
Money money money money money money money money
Get a little, get a little
Money money money money
Mark, a yen, a buck or a pound
The clinking, clanking, clunking sound
Is all that makes the world go 'round
It makes the world go 'round!


−¿Sabes lo que creo? ¡Que me tienes atado a ti para evitar que haga más dinero que tú!
−¡Mira, yo pienso exactamente lo mismo!
−¡Se acabó! ¡Fundaré mi propio negocio y me vestiré con dinero porque me saldrá por las orejas!
−¡Ni hablar, ese seré yo porque tú no sabrás funcionar sin mi y no tendrás donde caerte muerto!

Los antaño bien avenidos hermanos discutían cada vez más fuerte, a grito pelado y con grandes aspavientos, y cualquiera podría haber pensado que estaban a punto de llegar a las manos, eso si no se desmayaban antes por reventárseles una arteria, ya que sus caras al rojo parecían estar surcadas por cables de acero. El olvidado cliente dejó tranquilamente en su sitio el sombrero y el bastón y se fue de la tienda riendo por lo bajo, mientras una espesa neblina cetrina salía de los dueños del local y le seguía, metiéndose lentamente en el collar.

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(CONTINÚA EN EL SIGUIENTE MENSAJE)
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LloydZelos
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Notapor LloydZelos » 12 Nov 2016, 23:57

(CONTINÚA DEL MENSAJE ANTERIOR)


−¡Por última vez, chica! ¡El viejo Bloody no tiene ni idea de dónde está el tal Lloyd! ¡Francamente, veo muchas de vuestras falsamente inocentes caritas todos los días y no me molesto en retener ni la mitad!
−¡Ese idiota me las va a pagar! ¡Me pidió la bufanda para un rato, y además de que francamente no tengo muy claro por qué se la dejé, todavía no me la ha devuelto!-se quejaba iracunda Mistery Mint.
−¡Bueno, pues si has terminado, déjame tranquilo! ¡Tengo que ir cerrando todo esto ahora que ha oscurecido para poder tener algo de paz y tranquilidad en mi casa con mi botella de whisky! ¡Fus, fus!
−Viejo amargado...-murmuró ella por lo bajo, molesta, mientras se alejaba.
−¡Bloody te ha oído, desvergonzada zarrapastrosa!

El conserje se alejó por su lado, renegando de todos los jóvenes del mundo mientras farfullaba maldiciones y barbaridades profanas al tiempo que se rascaba su roja cabellera corta. Bloody Thistle era natural de Escocia, y todo el mundo que le conocía no hablaba de él como una persona muy agradable. Bebedor, maleducado y amargado como pocos, algunos sospechaban que si conservaba su puesto de trabajo era porque estaba dispuesto a ir a sitios que nadie pisaría y limpiar cosas que harían vomitar a una cabra. Terminó por llegar a su cuarto en el instituto, frunciendo el ceño al ver un cartel de cuando limpiaba el suelo pegado en la puerta.

−Condenados graciosillos... Les tiraba al fondo del lago Ness con una piedra atada a los tobillos-murmuró mientras arrancaba el falso aviso.

Hurgó unos segundos en los bolsillos de su peto manchado de aceite, limpiadores y otras sustancias inidentificables, hasta que encontró la llave. Al abrir la puerta se encontró con algo inesperado: una chica que no había visto en su vida, por lo que debía de ser nueva, atada de pies y manos a su silla mediante cuerdas y con un trapo haciéndole de mordaza. Daba saltitos en la silla, pugnando por liberarse sin éxito mientras emitía amortiguados chillidos, mirándole con ojos enrojecidos de llorar.

−Es lo que le faltaba al viejo Bloody: que invadan su sancta sanctorum en el instituto. Ah no, eso sí que no-renegó mientras le quitaba las ligaduras de sus articulaciones.
−¿¿Dónde está??-gritó llena de furia y lágrimas Sonata, que se acababa de levantar de golpe y arrancado la mordaza en cuanto tuvo las manos libres.
−¿Dónde está quién, muchacha?
−¡¡Lloyd!! ¿Dónde está Lloyd?-respondió, sorbiéndose los mocos.
−Por los huesos de William Wallace, sí que se ha vuelto popular ese bribón... No tengo ni puñetera idea de dónde anda, muchacha. ¿Cómo lucía?
−Pelo castaño, gafas, camiseta, vaqueros...
−Me acabas de describir a no menos de decenas de estudiantes de este cuchitril, preciosa.
−¿Puede decirme al menos dónde están mis ami... mis compañeras? Una lleva un pelo cardado rubio y naranja y la otra unas coletas de tonos morados y con cara de tener vinagre en vez de sangre.
−Ah, sí, esas dos golfas, de ellas sí que me acuerdo. Cómo no hacerlo, con esas pintas... ¡En mis tiempos, las mujeres iban siempre tapadas hasta los tobillos, porque si no lo hacían, los gatos monteses les dejaban las piernas cubiertas de arañazos más feos que mi tía Gertrude! ¡Pero claro, luego dicen que Bloody está loco por querer soltar unos cuantos en la ciudad1 ¡Ya no se valoran los intentos de mejorar las buenas maneras por parte de un buen ciudadano!
−Esto... ¿me va a decir dónde han ido?-cortó ella, poniendo una cara como si su cerebro fuese un ordenador que acabara de colgarse.
−¿Eh? Ah, sí... Residencia de estudiantes, edificio masculino. Sigue las indicaciones nada más salir, no tiene pérdida.
−Vale, gracias.

La chica salió corriendo por la puerta, volviendo a aparecer unos segundos después.

−Perdón... ¿El baño? Llevo varias horas aguantándome...
−Dos puertas a la derecha.

Ella asintió y salió por piernas, dejándole solo. Él se limitó a recoger todo el desorden, haciendo una mueca de desagrado al ver una lata de pintura abollada cuando dejaba las cuerdas en su sitio. Finalmente se sentó frente a la radio y la conectó, sintetizando su emisora de música extranjera favorita.

−Las cosas que le pasan al viejo Bloody... Con lo a gusto que estaba yo en Caithness, plantando cardos en mi huertito...

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Pinkie no sabía muy bien cómo sentirse. Volver a ver a Twilight había sido una alegría; vale que se sentía así con cada amigo con el que contactaba tras un tiempo, pero sus circunstancias eran claramente especiales. Por otro lado, la escena que habían montado en el gimnasio para intentar vencer a las que aparentemente eran sirenas de Equestria no había servido para nada más que para hacer el ridículo y que todos se enfurecieran con ellas, manipulados por esas dos. Y, por si fuera poco, Sg y Lloyd seguían sin aparecer. Del primero sabían al menos que las sirenas le tenían, pero su novio no había dado aún señales de vida, y eso la preocupaba mucho. Ni siquiera contestaba al móvil, y eso hace horas, porque desde hace un rato directamente ni daba señal. Ahora se hallaba de camino junto con el resto del grupo hacia su casa, para dar una fiesta de pijamas como bienvenida a Twilight y dejarla quedarse en su casa.

−Chicas... ¿Sugarcube Corner ha decidido cambiar de decoración?-habló Rainbow, sacándola de sus pensamientos.
−¿Eh? No que yo sepa, ¿por?
−Porque entonces están tirando los trastos por la ventana, literalmente.

Todas miraron donde señalaba la deportista: la famosa cafetería, que acababa de aparecer en su campo de visión, tenía una ventana rota y varios electrodomésticos y utensilios de cocina y repostería se hallaban en la acera a sus pies, además de oírse fuertes gritos desde el interior. Preocupada, Pinkie se adelantó, pidiéndoles que se quedaran al margen ya que conocía a los Cake mejor que ellas, a menos que necesitase ayuda. Entró por la puerta y se encontró algo que jamás habría imaginado: el feliz matrimonio de reposteros estaba discutiendo de forma muy acalorada, rompiendo y tirando material por todas partes y lanzándose el género como si fuese una loca pelea de comida, solo que sin nada de gracioso.

−¡Me tienes harta! ¡Prácticamente saco el negocio adelante yo sola, y cuando decides ponerte a trabajar tienes una cara que espanta a la clientela!
−¡Sabes que desde que nacieron los gemelos nuestras vidas han sido más complicadas, y que decidí echarte una mano extra con ellos para que no tuvieras que seguir angustiada y cansada como durante el embarazo!
−¡Ah, ¿ahora encima me estás acusando de ser una mujer débil que no puede atender a su familia y llevar su negocio?!
−¡No, de débil no tienes nada, teniendo en cuenta cómo has mandado a volar el expositor de cupcakes a la calle!
−¡Habló el lanzacafeteras!
−Señores Cake, por favor...-se atrevió a intervenir la recién llegada, horrorizada.
−¡AHORA NO, PINKIE!-replicaron al unísono.

Ella se encogió, mirando a su alrededor y encontrando una única mesa ocupada. Flash la saludó con la mano, despreocupado, tomándose un café. Tenía su funda de guitarra a un lado y se hallaba componiendo una canción.

−Ni lo intentes, llevan así un buen rato.
−Hola, Flash...-saludó ella, cabizbaja, mientras se sentaba enfrente suyo.
−Buenas, Pinkie. ¿Qué haces aquí que no estás ensayando? Aunque os vamos a aplastar igual, por muy superiores que os creáis con vuestra "amistad"-escupió con desdén.
−¡Eh, eso no ha estado nada bien! Pero no estás siendo tú mismo, así que dejaré pasar. ¿Cómo es que sigues aquí, con esta escena tan horrible?
−Eh, pagué por un café y no me iré hasta terminármelo-replicó, encogiéndose de hombros-. Además, tampoco es que vaya a estar acompañado en casa...
−¿Qué quieres decir?
−Mi padre me ha llamado antes al móvil, no sabe cuándo volverá. Al parecer llevan recibiendo todo el día en la comisaría llamadas de testigos y afectados acerca de altercados.
−¿Cómo altercados?-intervino ella, preocupada.
−Bueno, no me ha dicho mucho, pero son básicamente peleas entre grupos pequeños de personas, generalmente dos o tres. Gente que de repente pasa a llevarse como el perro y el gato cuando hace un momento estaban tan tranquilos. Ocurre sobre todo en comercios, parques y viviendas. Ya sabes, donde haya gente reunida. Aunque hay algo raro...
−¿El qué?-preguntó la chica, pensando a toda velocidad sobre lo que le estaba diciendo.
−Algunos de los que han llamado, al preguntarles si habían visto algo sospechoso, han comentado que del lugar se iba un chico joven con un colgante rojo brillante al cuello.

Ella se limitó a guardar silencio. En su mente acababa de gestarse una posibilidad nacida de la desesperación, desechándola rápidamente pero quedándose agarrado un germen insidioso, susurrándole: "tres sirenas, todas hembras, tres sirenas, todas hembras..."

−Por cierto-dijo él, interrumpiendo sus siniestros pensamientos y sacándose algo de un bolsillo de la chaqueta-, toma.

Su rosa piel palideció como un chicle gastado al ver lo que el chico le tendía: se trataba del móvil de Lloyd. Se lo arrebató de las manos como un niño a su madre una piruleta, girándolo entre sus dedos con cuidado, como si se fuera a romper. El Samsung Galaxy S4 de su novio seguía igual que como lo recordaba, con su funda tan estropeada que le faltaban letras en la tapa y tenía algunos bordes carcomidos, aunque despedía un extraño olor a pescadería. La abrió y pulsó el botón del menú: nada. Intentó encenderlo en vano, estaba sin batería o roto.

−¿Dónde has encontrado esto?-inquirió, con un hilo de voz y una lágrima empezando a asomar.
−Se le cayó a Lloyd, antes cuando...
−¿¿Te has cruzado con él?? ¿Dónde está? ¡Por favor, tengo que saberlo!
−Entiendo que estés angustiada, pero no lo sé. Cuando entré aquí hace como una hora él estaba dentro, y justo se giraba para irse al tiempo que los Cake empezaban a discutir, o poco llevarían, dado que no había nada roto. El caso es que, cuando iba a salir por la puerta, gritó algo como "¡mierda, ahora sí que no lo puedo usar!" mientras se le caía y salía corriendo. Le grité para que volviera, pero o no me oyó o no me hizo caso. Total, lo recogí y pensé en devolvérselo mañana, pero ya que estás aquí... ¿Hola?

Pinkie no le escuchaba. Su cabeza daba vueltas, conectada a un generador de incertidumbre y miedo mientras el germen de idea que se le había pasado antes por la cabeza empezaba a enraizar, empujando rápidamente este último al fondo de su cabeza. Una cosa estaba clara: Lloyd había pasado por allí, lo que junto con el móvil extraviado explicaba que no hubiese podido dar con él.

−¿Pinkie? ¿Hola? Sé que normalmente estás dispersa, pero...
−Flash, tengo que irme.

Él se limitó a encogerse de hombros y seguir escribiendo, con la banda sonora de gritos y cosas rompiéndose de fondo. Por su parte, ella se guardó el móvil en la mochila y salió, encontrando a sus amigas un poco más abajo en la calle.

−Cariño, ¿qué pasa ahí dentro?
−Rarity tiene razón, parece que se estén matando-intervino Rainbow sin tacto alguno.
−Chicas, acompañadme a comisaría, por favor.
−¿Qué sucede, Pinkie?-preguntó extrañada Applejack.
−Ojalá me equivoque, pero además de evitar que los Cake se hagan más daño voy a denunciar la desaparición de Lloyd, y creo que sé cómo le pueden encontrar.

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Odiaba su trabajo, pensó mientras descendía las escalerillas a las alcantarillas. Hacía una noche preciosa, con una luna en cuarto menguante, pero él se hallaba allí abajo, rodeado literalmente de mierda por una inspección rutinaria. Afortunadamente no le llegaba el olor gracias a la mascarilla de su uniforme, pero eso era lo único bueno de su situación actual.

Tras un descenso tedioso que pareció durar horas, tocó una pasarela metálica con las botas. Echó mano a su fiel linterna, la cual se encendió de golpe, mostrando parcialmente la parte menos agradable del subsuelo de Canterlot. Una pasarela enganchada a la pared permitía circular por encima del río de desechos humanos, habiendo otra exactamente igual en la pared opuesta y comunicándose ambos lados por puentes puntuales. Se sabía su ruta de memoria, así que empezó a andar. Casi habría agradecido que allí abajo hubiese caimanes, como rezaban las leyendas respecto a las cloacas de Nueva York: al menos su trabajo sería un poco más animado. Pero no, allí abajo tan solo había cucarachas y como mucho alguna rata tiñosa, gracias a los servicios de higiene y limpieza del ayuntamiento. Él ni siquiera se encargaba de eso, solo de supervisar el estado de las tuberías.

Llevaba casi una hora caminando y estaba por finalizar su ruta, cuando escuchó algo que jamás se habría esperado allí abajo: una canción, cantada a capella.



Sweet dreams are made of this
Who am I to disagree?
Travelled the world and the seven seas
Eeverybody's looking for something

Some of them want to use you
Some of them want to be used by you
Some of them want to abuse you
Some of them want to be abused


Curioso, siguió la melodía. A pesar de que la voz que la cantaba era rasposa, siniestra, gutural y cargada de gorgoteos, algo inexplicable hacía que se sintiese atraído por la fuente, como si una mano espectral tirase de la suya cual madre llevando dulcemente a un niño. La trémula luz de la linterna le guiaba por pasajes abandonados por criaturas más sabias que él, las goteras formadas por la condensación de la humedad parecían caer con miedo, y ni siquiera el traje podía paliar del todo la sensación de que el aire estaba cada vez más viciado, más denso, como si se estuviera adentrando en una tumba cerrada hace miles de años. Sí, era una metáfora adecuada: ese sitio se sentía como una tumba de miserias humanas, dura piedra y gélido metal, recibiéndole con los brazos abiertos. Algo en su interior le gritaba que se diese la vuelta y corriese, pero no lo hizo. Esa canción sonaba demasiado bien. Empezó a andar más rápido. Estaba cerca. Corrió, ansioso y fuera de sí. Ya faltaba poco.

I wanna use you, and abuse you
I wanna know what's inside of you
Movin' on, hold your head up
Movin' on, keep your head up


Finalmente, torció a la derecha, hallando una gigantesca tubería abierta en la pared. Pertenecía a la antigua red de alcantarillado de la ciudad, y fue una de las muchas que quedó sellada y en desuso tras las reformas, por lo que se decidió hacer pasar parte del recorrido de pasarelas por delante de ella y otras similares. Empezó a angustiarse: la voz había callado de repente, deshaciendo el hechizo y dándose cuenta de golpe de un peligro ancestral, un miedo mortal del que no era consciente hasta ahora. Ya sabía que no estaba solo allí abajo, pero una cosa era compartir espacio con plagas o algún vagabundo o loco y otra... Lo que fuera que estuviese haciéndole jadear y provocándole una taquicardia sin verlo siquiera. Valentía o insensatez, algo le hizo alzar la mano que asía la parpadeante y falta de batería linterna, temblando como un postre de gelatina, e iluminar el interior.

Antes de que pudiera escudriñar bien la sólida oscuridad de aquél lugar maldito, algo se disparó como un látigo del él, agarrándole y atrayéndole al interior sin esfuerzo. Dicen que la luz dispersa la oscuridad, pero a veces ocurre que muestra los horrores que aguardan en ella. Sus ojos maldijeron al titilante foco por satisfacer su curiosidad, su boca empezó a gritar por haberse asomado a un abismo que ahora le estaba devolviendo la mirada, y su cordura empezó a sangrar fuera de su cuerpo. Lo mismo que le había agarrado le tapó la boca, al tiempo que la cosa empezaba a hablar con un sonido húmedo e insoportable que parecía salido de las cloacas del cosmos.

−NECESITO. LUGAR GRANDE. AGUA LIMPIA. YO SÉ DÓNDE. TÚ VAS A AYUDARME.

Un meloso tarareo de la melodía que le trajo a su perdición empezó a alzarse, como fétidos pero dulzones aromas de carne en proceso de putrefacción, acallando rápida y suavemente los gritos del desdichado operario.

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Sunset se incorporó en su saco de dormir, aturdida. Hacía unos minutos que había vuelto de la cocina de hablar con Twilight, pero aun así se sentía intranquila, la situación era demasiado. Dejó el cuaderno de Fluttershy a un lado y echó a andar dentro de la casa, sin rumbo fijo, igual que sus pensamientos. Fue al pasar por delante del salón cuando vio que había alguien más. Se trataba de Pinkie, la cual se hallaba sentada en el sofá, con aire cabizbajo y algo entre sus manos. Se acercó un poco más y, gracias a la escasa luz de la luna que entraba por la ventana y que daba un aire misterioso al cuarto, puedo ver que se trataba del megáfono que Lloyd le regaló en Año Nuevo. Lo acariciaba con cuidado y cariño, seguramente rememorando situaciones y conversaciones con el chico. Sunset suspiró, preocupada, lo que hizo que la rosada mirase de golpe en su dirección, sorprendida.

−Ah, Sunset, hola... Perdona, no te había visto.
−No, perdóname a mí, no quería asustarte.
−No pasa nada...
−¿Puedo sentarme?

Ante eso, Pinkie se limitó a palmear suavemente el espacio al lado suyo, esbozando una triste sonrisa. La chica de melena rojigualda procedió, impactada por el comportamiento de su amiga, aunque no podía culparla.

−No podías dormir, ¿verdad?
−No, ¿podrías tú?

Ambas quedaron en silencio unos segundos, llenas de angustia y pena. El silencio nocturno acompañaba sus pensamientos, meciéndolos en una engañosa calma que contribuía aún más a agitarlos, como las aguas justo anteriores a una cascada.

−Todavía recuerdo esa noche-intervino finalmente Pinkie, haciendo que Sunset girase su cabeza hacia ella-. Llevaba un tiempo con el corazón latiéndome como si estuviera a ritmo de salsa cada vez que estaba cerca de Lloydi, y ya hubo una vez que se lo dejé caer de forma pooooooooco sutil, cuando tu fiesta...
−Sí, la recuerdo. Gracias por eso, Pinkie-interrumpió la otra chica, sonriendo.
−No hay de qué, tontita, para eso están las amigas-contestó, momentáneamente risueña-. El caso es que finalmente reuní valor y aproveché esa noche que estábamos todos juntos para acabárselo de confirmar de manera un tanto juguetona-dijo, tras lo que guiñó un ojo y sacó la lengua, sacándole una leve risa a su amiga-, y no me arrepiento. Fue muy especial y divertido al mismo tiempo... Y justo después quisimos que tú también lo experimentaras con Sgi, ¡jiji!
−Gracias, supongo-murmuró Sunset, entornando los ojos al tiempo que su cara se ponía como hierro al rojo.
−Y luego fue la fiesta y el intercambio de regalos. Estuvo bien, pero lo de antes había sido como una fiesta privada muy especial... En fin, fue entonces cuando me regaló esto. Sabes, lo más normal en estos casos es regalar joyas, ropa, un animalito... Es lo que la mayoría de las chicas se llevarían por parte de la mayoría de los chicos. Pero no, yo obtuve este megáfono. Me encanta organizar fiestas para el comité y mis amigas, soy muy expresiva y me encanta divertirme. Y con esto podía hacer más fácilmente mi trabajo y gastar bromas siendo fiel a mí misma. No sé, me pega mucho. Y Lloyd lo supo ver.
−Pinkie...murmuró Sunset, posando una mano sobre su hombro al detectar que a su amiga se le quebraba la voz y le brillaban los ojos.
−Por mi parte le regalé ese delantal... Era una manera divertida y cariñosa de destacar los momentos de complicidad y diversión que teníamos en la cocina... Al fin y al cabo, fue ahí donde empezamos a conectar en serio... Fue ahí... Donde empecé a enam...

Fue ahí donde se quebró, siendo abrazada rápidamente por Sunset y empezando a llorar ruidosamente en su hombro. Su amiga palmeó su espalda, rota por verla así. Una Pinkie sin energías era algo preocupante, pero alguien que normalmente es la alegría personificada así de quebrada... Pasaron unos minutos así, iluminadas por el cielo nocturno. Finalmente, la pelirrosa acabó por separarse, con la cara hecha un espectáculo de lágrimas y mocos. Sunset buscó con la mirada, encontrando una caja de pañuelos en la mesita al lado del sofá y tendiéndole uno, el cual fue usado con un sonido similar a una trompeta de fondo.

−Gracias-dijo mientras se secaba las lágrimas-. Perdona, te he tenido que dejar el pijama hecho un asco..
−Eso es lo de menos ahora, tranquila.
−Sunny, tengo miedo...
−También estoy preocupada. No sé lo que esas pueden estar haciéndole a Sg, y estoy que reviento de ira. Hay que ser muy mala gente para haber ido a por él para hacerme daño, no sé cómo lo habrán sabido...
−Bueno, estamos en un instituto, todo se sabe... Y encima, aunque no quiero parecer una mala amiga, Twilight parece más perdida que un pulpo en un garaje, aunque no sé qué pintaría uno ahí en primer lugar, y Dashie está muy, muy, muy crecida...
−Más que de costumbre, querrás decir-intervino Sunset, arqueando una ceja.
−Bueno, sí, pero aun así... Pero eso no es lo peor. Lo que me da miedo no es solo que Lloydi esté desaparecido y la policía no lo quiera buscar hasta que pasen 24 horas, lo cual me parece por cierto un asco, sino que no sé qué puede estar haciendo con el colgante de una de las sirenas, haciendo a la gente pelearse...
−Eh, vamos, vale que lo que te ha contado Flash es sospechoso, pero sabes que no tiene por qué ser lo que dices.
−Ya, pero...
−Además, tienes que tener un poco de esperanza. Lloyd la tendría si tuviera que salvarte a ti. Venga, anímate un poco. Cuéntame, ¿qué es lo que más te gusta de él?
−Parece muy serio-comenzó, sonriendo levemente-, pero en realidad tiene un doble fondo, como muchos trucos de magia, y tras él se esconde su lado más tierno y cariñoso. Yo soy capaz de sacarlo, y cuando lo hago estamos en sincronía, como si fuésemos una pareja de bailarines profesionales. ¿Y tú? ¿Qué es lo que más te gusta de Sgi?
−Lo bueno y generoso que es con los demás, siempre dispuesto a ayudar. Nunca se fue de mi lado, ayudándome siempre que lo necesitaba y sirviéndome de apoyo en los momentos más duros. Le debo mucho...-cortó, notando cómo empezaba a emocionarse.
−¿Ahora quién tiene que animar a quién?-comentó Pinkie, levemente divertida.
−Tienes razón-apuntó Sunset, sonriendo levemente y limpiándose los ojos en la manga del pijama-. Supongo que para eso están las amigas.
−¡Por supuesto que sí!
−Los vamos a recuperar, Pinkie, y las vamos a derrotar. Todo saldrá bien, ya lo verás.
−¡Ese es el espíritu! ¡Un abrazo, venga!

Se rodearon con los brazos en un achuchón de complicidad, animándose en silencio e intentando iluminar las tinieblas de sus corazones. Mientras, el resto de la casa dormía y Twilight seguía intentando crear un contrahechizo.

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El baño femenino estaba desierto, pero le habría dado igual que estuviese lleno de gente. Seguiría llorando igual, sentada en uno de los cubículos, consumida por la rabia y la tristeza. La asaltaban pensamientos deprimentes y horribles que normalmente no tendría dada su personalidad, pero se hallaba vacía y desesperada. Fue a limpiarse las lágrimas con papel higiénico, solo para comprobar que ya lo había agotado hace un rato. Le pegó un puñetazo a la puerta, furiosa, mientras el hipo producido por el llanto atacaba de nuevo.

−¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Maldijo para sus adentros. Alguien debía de haber entrado y ella no se había dado cuenta por lo miserable que se encontraba. Se limpió con la manga, intentó serenarse, y abrió la puerta.

−Ey, ¿estás bien?-preguntó la recién llegada, preocupada.

Abrió los ojos hasta que parecieron huevos de gallina, notando cómo el estupor daba paso a una furia asesina que no había sentido desde ayer. Cerró el puño, notando cómo toda ella empezaba a temblar y volvía a llorar, esta vez lágrimas calientes por la fuerza de la rabia y el odio.

−¡Todo esto es POR TU CULPA!-gritó, lanzando a la carrera un puñetazo cargado de todo su dolor.

Pinkie esquivó el golpe echándose a un lado, por lo que Sonata acabó descargando el impacto contra el espejo de los lavabos. Toma bastante más fuerza que esa romper uno de esos objetos, y más de ese tamaño, pero le dolió igual. Aunque no era nada comparado con la pena que sentía.

−¡Perdona, pero no te conozco! ¿Se puede saber qué te he hecho?-preguntó Pinkie, alarmada y preocupada por ella al mismo tiempo.
−¿¿Que qué me has hecho?? ¡Me has arruinado la vida! ¡Todo habría sido mucho más sencillo sin ti, él no me habría hecho esto!
−¡No te entiendo, explícate por favor!
−¡Oh, ya lo creo que lo voy a hacer!

Y así, Sonata abrió su corazón con una de las llaves más poderosas que existen: el dolor. Explicó todo lo que le había ocurrido, dándole igual las consecuencias: cómo había conocido a Lloyd y cómo la había engañado tras su reencuentro, su encierro en ese cuarto minúsculo, el robo de su colgante y el indeseado y horrible retorno con sus compañeras de fechorías, ya que no tenía otro sitio al que ir. Por su parte, Pinkie estaba cayendo a un pozo sin fondo, al menos en su mente, ya que en el exterior consiguió agarrarse a los lavabos para no perder el equilibrio. La sospecha que había tenido desde el día anterior, gestada por una mezcla de instinto y agarrarse a cualquier posibilidad, era ahora una certeza horrible que crecía y se desarrollaba, aprisionándola y desgarrándola como una maligna planta cargada de espinas, quitándola el aire.

−¿Sabes qué es lo peor? Que tú por lo menos tienes con quién y a dónde ir. Yo lo he perdido todo: el chico que me gustaba me ha traicionado y roto el corazón, las que yo creía amigas han terminado de ser lo peor conmigo aislándome de su plan y obligándome a ver entre las sombras, y la fuente de mi poder ha desaparecido.
−No... No lo ha hecho...-susurró ella, angustiada y con lágrimas en los ojos.
−En realidad siempre lo supe, pero no lo quería admitir-siguió Sonata, ignorándola-. Siempre fui a mi aire, era la risueña del grupo. La despreocupada. Aria no hacía más que despreciarme, y Adagio se desesperaba con mi falta de atención. Supongo que cargaban conmigo por inercia, siempre estuvimos juntas al fin y al cabo. Llegué a acostumbrarme a su trato, por horrible que fuese... Y, a pesar de todo, nunca fue tan espantoso como ayer. Insultos que nunca había oído, gritos mucho más altos de lo normal, tirones del pelo, empujones, zarandeos... Que si era una inútil, que iba a dar al traste con todo, que ahora debían hacer todo ellas solas por mi culpa, que si mi obsesión me había llevado a esto... ¿Cómo no iba a hacerlo? Quizá me excedía, pero ¿cómo no llenar tus pensamientos con la primera persona que te trata como un igual en toda tu vida? ¿Recordándote que tienes dignidad? ¿Cómo... no...?

En ese punto ya no pudo más y se desplomó de rodillas, tapándose la cara con las manos mientras lloraba a lágrima viva, gimiendo de dolor. A Pinkie se le rompía el alma viéndola, a pesar de haber confesado ser una de las sirenas lavacerebros que tenían que combatir y de estar obsesionada con su novio. No podía verla con malos ojos, no así y con su historia.

−Escucha... Sé que lo has pasado mal, y lo siento. De verdad que lo hago. Pero, si lo que dices que Lloyd te hizo es cierto, creo que va a pasar algo muy muy malo.
−Me vas a perdonar si te digo que actualmente no me importa nada de lo que pase. Ni a mis ex amigas, ni a vosotras, ni a este mundo. Ni, por supuesto, a él-replicó Sonata, dándole la espalda.
−Por favor... Al menos dime qué le puede pasar a alguien que coja el colgante. Creo que lo tiene él.
−¿Crees que Lloyd fue el que me lo quitó?-dijo Sonata, girando la cabeza con leve interés y honda molestia.
−Tiene toda la pinta, entre lo que me has contado y lo que he averiguado yo... Por favor, ayúdame, dime qué le puede estar pasando y dónde encontrarle...-suplicó Pinkie, angustiada.
−Aunque supiera cómo ayudarte, no lo haría. Pero no sé nada. Lo único que te puedo decir es que ha sido verdaderamente tonto si ha trasteado con algo que no debería, y que puede que nuestro origen marino y nuestra manera de ganar poder le afecten. Ahora vete, por favor. Déjame sola.
−Pero...
−¡QUE ME DEJES SOLA!

Pinkie agachó la cabeza y se fue rápidamente, cerrando la puerta tras ella y empezando a oírse de nuevo los llantos de Sonata. Había ido un momento al baño aprovechando un descanso en la fase clasificatoria, pero no esperaba este giro de los acontecimientos. Fue a buscar a sus amigas con premura, angustiada y con pensamientos horribles, además de no comprender en absoluto por qué Lloyd habría hecho algo como hacerle eso a Sonata. Le asaltó entonces el detalle del olor del móvil, al que empezó a dar importancia teniendo en cuenta lo que acababa de oír. ¿Qué estaba pasando?

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A Sunset no paraba de darles la cabeza. Hoy estaba siendo un día aún peor que el de ayer, a pesar de todo lo que había ocurrido, pues a la aparición de las sirenas y la aparente falta de rumbo de Twilight ahora se sumaba el haber utilizado a Sg como marioneta para hacerla daño, el descubrimiento perturbador de que Lloyd estaba en paradero desconocido y probablemente con el colgante de una de ellas provocando trifulcas por toda la ciudad y, hace unos minutos, el haber saboteado a la desesperada la actuación de sus amigas porque Rainbow estaba empezando a mostrar magia tras una canción desastrosa. La habían acusado de echarlo todo a perder y ahora estaban discutiendo entre ellas, además de recibir abucheos del público e insultos muy dolorosos por parte de Flash, doliéndole por su pasado con él por muy hechizado que estuviese. Se estaban dividiendo, que era justo lo que sus enemigas querían. Para colmo, Trixie había ido a regodearse y a acusarla de celosa. Parecía que las cosas no podían ir a peor, además teniendo en cuenta que Celestia y Luna estaban a punto de anunciar a los finalistas... Un momento, ¿las sirenas estaban canturreándolas?

−Entonces las Rainbooms ¿no?-dijo Celestia, con un alto porcentaje de despiste grabado en su cara.
−Eh... Sí, claro, claro...-contestó su hermana, en una situación parecida.

Estaban por irse cuando un tono de llamada rompió la atmósfera.

−Oh, es el mío, perdonad chicas... ¿Sí? ¿Diga?-comentó Celestia, alejándose entre bastidores para tener un poco de privacidad.

Pasó cerca de un minuto de incomodidad, acentuado por los murmullos enfadados del público y la cara de póker de las Dazzlings. Poco tiempo pasó hasta que Celestia volvió rápidamente con las sirenas, visiblemente angustiada.

−Me temo que tengo que ausentarme por motivos familiares. Me ha llamado la policía. Mi sobrino Blueblood está en el hospital, así como varios de los empleados y clientes del club de golf.
−¿Y eso, hermana?-intervino Luna, agitada.
−Luna, no creo que este sea el mejor momento...

Adagio arqueó una ceja movida por la curiosidad, y canturreó un poco por lo bajo. A Celestia se le iluminaron los ojos de un enfermizo esmeralda antes de continuar hablando.

−... aunque dar algún detalle no hará daño y evitará incertidumbres. No puedo decir demasiado, pero esta madrugada una furgoneta del mantenimiento de las alcantarillas municipal aparcó fuera del club, según las cámaras de seguridad que al parecer tienen unos segundos de interferencias después, el cual ha sido encontrado esta mañana inconsciente al volante. No pasó nada más hasta hace menos de una hora, cuando estaban jugando cerca del lago. Según parece, algo salió del agua y les atacó, y ahora ha desaparecido. Este sitio se ha vuelto una locura últimamente...
−¿Quieres que vaya contigo, hermana?
−No, alguien debe quedarse para dirigir la batalla de bandas y solo nos faltaba otra bronca del consejo estudiantil. Tú te sobras, te dejo encargada de todo.
−De acuerdo, pero mantenme informada.

Luna procedió a proclamar los finalistas, limitándose a decir que Celestia había tenido que ausentarse por motivos personales. Mientras las Rainbooms se mostraban perplejas por el resultado y se iban abucheadas por el público, Adagio dio un toque a Aria y fueron a hablar un momento con Trixie para asegurarse de que nada les interrumpiría. Aunque, para estar segura del todo, tendría que hablar con Sonata sobre su colgante perdido.

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Sunset estaba al borde del infarto. Por supuesto que las cosas podían ir a peor, siempre pueden. Ahora estaban encerradas bajo el escenario, y todas sus amigas estaban discutiendo salvo Twilight, que se hallaba encogida en una esquina sin saber qué hacer. Aún peor, sus acalorados gritos estaban liberando de sus cuerpos la misma niebla que había visto otras veces, flotando para reunirse con las sirenas y alimentar aún más su poder. Tenía que hacer algo ya, no podía soportar más tiempo toda esta situación.

−¡Tenéis que parar, todas! ¡Están aprovechando vuestra discusión para alimentarse de vuestra magia!-gritó mientras acudía corriendo a su lado.
−¿Cómo van a hacer eso? ¡Se supone que es la magia de la amistad!-intervino Applejack, extrañada.
−Lo único que sé con certeza-continúo Sunset, empezando a liberar todo el estrés de su pecho-es que habéis dejado que vuestras pequeñas diferencias os afecten, formando una bola de nieve que os ha engullido como una avalancha. Nunca he dicho nada porque sentí que no me correspondía, al fin y al cabo soy nueva en esto de la amistad y tengo mucho que aprender, además de ni siquiera pertenecer a la banda, cosa que a pesar de todo elegí por lo que acabo de decir: es mi primera vez que estoy con gente a la que le importo y que me importa, y me cuesta dar pasos.

Notó que la voz se le quebraba y que las lágrimas empezaban a aflorar, pero siguió hablando. Su dolor y desesperación habían derribado el portón y un torrente de sentimientos imparable se estaba abriendo paso.

−¿Y cómo creéis entonces que me puedo tomar ver que estoy perdiendo todo? ¡Mis amigas discuten por tonterías dejando ganar a sirenas de mi mundo y arriesgándose a romper su amistad, la gente del instituto está a punto de matarse entre sí, Lloyd muy posiblemente esté haciendo que la ciudad se vuelva loca con vete a saber qué propósito, y Sg es un zombi en manos de esas brujas! ¡Por el amor del cielo, esto es un asco!

Todas se miraron entre sí, carcomidas por la culpa. Era cierto, pequeñas tensiones aquí y allá las habían llevado a esa situación. Casi parecía repetirse la ocasión en que Sunset rompió su círculo al llegar al instituto, aunque no lo quisieron decir en voz alta para no afectarla más.

−Sunny tiene razón, chicas-intervino Pinkie, adelantándose y situándose a su lado-. Con todo lo que nos está pasando, lo último que necesitamos es dividirnos. Puede que el estrés me haya hecho pagarlo con vosotras, pero entre las sirenas y lo de Lloyd... ¿¿Cómo es posible que la policía no quiera buscarle?? ¡Podría estar en cualquier parte y ni siquiera se cómo le ha podido afectar ese colgante, ni por qué lo lleva!-gimió, triste y furiosa, empezando a llorar también.
−Yo tengo que pedir disculpas también-dijo Twilight mientras se levantaba-. Se supone que vine aquí para ayudar, pero desde que volví no he hecho más que ir de un lado para otro, perdida. En teoría debo tener todas las respuestas, pero no sé nada.
−No creo que nadie deba tener todas las respuestas-replicó Sunset, sonriendo a pesar de la situación.
−Creo que ya lo haces.

Procedieron a abrazarse con fuerza, gesto al que se unieron el resto de sus amigas. Con energías renovadas, intentaron abrir la puerta una vez más, momento que eligió Spike para aparecer de forma triunfal con Vinyl para sacarlas de ahí. Mientras Rarity iba a buscar los trajes de todas y Fluttershy pasaba el libreto de su canción, Pinkie habló un momento con la DJ para pedirle un favor. Necesitaba una cosa de su taquilla.

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(CONTINÚA EN EL SIGUIENTE MENSAJE)
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Notapor LloydZelos » 13 Nov 2016, 00:00

(CONTINÚA DEL MENSAJE ANTERIOR)


Si... ¡Si! ¡Por fin!

Adagio gritaba y suspiraba para sus adentros. Habían pasado una vida muy dura desde que fueron a parar ahí, más desde que Sonata perdió el colgante y fue lógicamente repudiada a ser una espectadora de su plan, pero al final todo había salido como quería. A pesar de que las Rainbooms habían escapado y habían intentado combatirlas, al final no eran rivales para ellas. Ahora se hallaban exhaustas, derrotadas frente a ellas en la colina a lo lejos. El mundo era suyo, que se plantase Sunset todo lo que quisiera.

Espera, ¿estaba empezando a cantar?

¿Acaso estaban acompañándola el resto del grupo?

¿¿Era eso una transformación??

Oh no. No no NO NO-

Una descarga de magia las golpeó de lleno, aturdiéndolas por breves instantes. No podía ser, ¡no podía terminar así!

Abajo, el público jaleaba, a punto de reventar de energía y ritmo. No sabían qué había pasado, pero las dos chicas que estaban en el escenario parecían tener la culpa, dado que las Rainbooms, incluyendo a Sunset, estaban en la colina cantando sin parar, transformadas, a rebosar de magia y a punto de llegar al clímax de la canción. Por su parte, Sg estaba entre bambalinas, feliz por su novia, a la que por fin veía integrada, reformada y completa, aunque no entendía dónde podía estar Lloyd, y tampoco veía a Sonata. Las sirenas estaban aturdidas y sus proyecciones astrales paralizadas. Todo había terminado para bien.

Un móvil sonó, inaudible en todo ese barullo, pero su dueño fue capaz de percibir la llamada por la vibración. Flash buscó en su chaqueta y sacó el aparato, contestando al ver el remitente.

−¿Papá? ¿Qué ocurre?
−Hijo, ¿dónde estás?-contestó su padre, preocupado.
−Te dije que hoy era la final de la batalla de bandas, ¿recuerdas? Estoy en el escenario, al aire libre.

Hubo un silencio momentáneo, tras lo que el tono de voz al otro lado del aparato cambió al terror más absoluto.

−¡Tienes que salir de ahí ahora mismo!
−Papá, no se te oye bien, ¿qué pasa?
−¡Ha ocurrido algo esta mañana en el club de golf, y hemos estado buscando a lo causante! ¡Creíamos que había desaparecido, pero encontramos su rastro en una gigantesca boca de un desagüe cercano al lugar que venía de las alcantarillas! ¡Le hemos estado persiguiendo, pero hace un rato ha cambiado de pronto de rumbo, destrozando varias galerías e hiriendo a varios de mis compañeros! ¡He consultado los planos de la red de alcantarillado y...!

Un fuerte temblor se sucedió, haciendo que varios estudiantes cayesen al suelo y las Rainbooms callasen, sorprendidas. Eso le dio tiempo a Adagio y Aria para recuperarse, pero tampoco movieron un dedo. Allí estaba pasando algo que no tenía nada que ver con el concierto.

−¿Papá? ¿Papá, estás ahí? ¡Acaba de haber un terremoto o algo!
−¡Oh, no! ¡HIJO, SAL DE AHÍ!

Otro temblor. Otro. Y otro. la gente salió de su estupor y empezó a correr, chillando y pidiendo ayuda, él incluido. Una gran parte de la explanada quedó así libre, con la gente mirando con curiosidad y miedo desde la distancia. Eso no era un terremoto normal. Era como si algo estuviese golpeando desde-

El mundo estalló en una explosión de tierra, rocas y césped recién cortado, seguido por un humo resultante que sumió todo en un marrón impenetrable. Los gritos y murmullos aumentaron en intensidad al escuchar un extraño ruido, una cacofonía de fricción, gruñidos gorgoteantes, algo agitándose en el aire y entrechoques inidentificables. ¿Qué demonios podía hacer ese sonido?

En cuanto el humo se dispersó, desearon jamás haberlo sabido y el silencio equivalió al del más antiguo de los cementerios.

Ante ellos se cernía un insulto contra la creación que superaba cualquier aborto salido de las pesadillas de un demente. Era una visión que provocaba náuseas y llanto a las mismísimas estrellas, y que podría hacer gritar a la propia oscuridad. La criatura, por piadosamente llamarla así en un acto desesperado del cerebro humano para intentar aferrarse a un concepto racional, desafiaba toda lógica y a su vez se reía de la imaginación. Si se quisiera medir, bien podría decirse que se levantaba sobre cuatro metros. Sus fuertes, callosas, escamosas y repletas de arrugas piernas, si es que unas moles como esas eran aptas para recibir ese nombre, eran del color del limo enfermo y acababan en poderosas garras de un hueso oxidado. Su duro vientre era plano y de un color algo más claro, mientras que el caparazón a su espalda parecía una irregular formación montañosa de un negro sucio salpicado por vetas blanquecinas y extrañas estructuras tubulares con extremo cónico. Su extremidad superior derecha era un enorme tentáculo añil semitransparente recorrido por vetas luminosas que pulsaban intermitentemente y que se retorcía de forma obscena, acabado en punta con forma de flecha cargada de ventosas. La izquierda era una poderosa pinza, anormalmente voluminosa y de un tono violáceo con manchas blancas. Sin embargo, lo más terrible de todo era su cabeza. Parcialmente oculta por dos velas que salían de ambos lados bajo el caparazón, tenía forma de un gelatinoso cefalópodo bermejo con sus brazos colgando a modo de barba viviente y con dos ascuas ardientes observando todo, con odio y hambre surgidos de las mismas entrañas del erebo.

La calma que precede a la muerte fue rota por una sola voz, un miembro del club de astronomía prismáticos en ristre, siempre preparado para otear las estrellas.

−¡Tiene algo incrustado en el vientre! ¡Es rojo y parece un cristal!

Pinkie murió en ese instante, o al menos es lo que sintió cuando toda la cordura, alegría y luz de su ser se extinguieron en un agujero negro de desesperación infinita. Cayó de rodillas, con el pelo repentinamente lacio y apagado, y se llevó las manos a la boca, empezando a llorar en silencio. Era justo lo que había imaginado, y al mismo tiempo jamás podría acercarse nada que hubiese podido imaginar.

−¿Qué... diablos... es eso?-logró murmurar Rainbow, atónita.
−Creo que todas lo sabemos...-replicó Applejack, igual de impactada, aferrando con fuerza su bajo.
−¿¿ESO es el tal Lloyd del que me habéis hablado?? ¿Cómo ha podido sucederle algo así?
−No tengo ni idea, Twilight...-susurró Sunset, sintiendo cómo un miedo ancestral la devoraba por dentro.

Por su parte, Adagio estaba francamente sorprendida. Nunca se le habría podido ocurrir que esto pudiese suceder. Sin embargo, necesitaba comprobar una cosa... Al ver que la gente empezaba a chillar y huir, hizo una señal a Aria y ambas tararearon por unos momentos la canción con la que habían subido al escenario, volviéndose a ganar el control de la audiencia, al tiempo que hacían circular sus proyecciones en torno a la criatura y lejos de su alcance, haciendo que las mirase mientras gruñía furioso y desconcertado.

−¡Oídme todos!-exclamó, intercalando su mensaje con notas de la canción-. ¡Esta bestia es otra amenaza que viene a perturbar la paz de este instituto! ¡Primero fue Sunset convertida en un demonio, y ahora esto! ¿No estáis cansados de esto?

El público empezó a murmurar, dándole lentamente la razón.

−¡No podéis depender de las Rainbooms, debéis ser más independientes!

Los ahora gritos crecieron en intensidad. Algunos empezaron a lanzar improperios al monstruo.

−¡No sabéis lo que es esa cosa, por lo que es normal que la temáis! ¡Podría acabar con todos vosotros si quisiese! Así que... ¡ACABAD CON ÉL PRIMERO!

Un gutural rugido de guerra, insultos y amenazas se alzó de la turba, y todo tipo de objetos empezaron a volar hacia la bestia, desde alimentos como gelatina, perritos calientes o patatas hasta piedras, palos o libros, por citar algunos ejemplos del caos de armas arrojadizas que se formó. Ninguna de ellas era lo suficientemente fuerte como para dañar al ser, de hecho muchas ni le daban, pero eso no le impidió acumular todo su odio en una mirada capaz de derretir el sol y un aberrante grito en derredor.

−¡GRLBLRGNMRGLBLOOOORGH!

Entonces, sucedió. El aura de sentimientos negativos empezó a formarse entre todos los estudiantes afectados, esta vez más densa y brillante que nunca, asemejándose a un gel radiactivo que pareciese matar solo por contemplar su vileza pura. Toda esa ponzoña mágica empezó a ser absorbida por la criatura, que por primera vez mostraba algo de actividad y parecía estar bebiéndola con avidez a través del colgante, alzando su ahora naranja oscuro cara al cielo, extasiada. Al tiempo que lo hacía, empezó a aumentar de tamaño, sin parar de rugir, como desafiándoles a odiarle más todavía. Adagio esbozó una sonrisa demoníaca: sabía que la emoción más intensa de la humanidad es el miedo, y que el más antiguo y el más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido. Acto seguido, se dirigió a las Rainbooms, su voz amplificada por sus fortalecidos poderes.

−¡Chicas, tengo que daros las gracias!
−¿A qué te refieres?-contestó Sunset, micrófono en mano.
−¡Si ese imbécil que iba con vosotras no se hubiera topado con una de nosotras, ella nunca se habría obsesionado con él y no le habría buscado! ¡Y si él no hubiera estado saliendo con la del estropajo rosa por cabeza, no le habría quitado el colgante!
−¡Deja en paz a Pinkie, ya ha sufrido demasiado!-replicó, furibunda.
−¡Ignoro la estúpida razón que le llevó a ponérselo-continuó, regodeándose en el momento-, pero al hacerlo se condenó! ¡Nunca debes jugar con algo que no conoces, y menos un objeto mágico poderoso! Aunque eso tú lo sabes de sobra... ¿verdad, diablilla?

Sunset enmudeció, ignorando cómo se había podido enterar de eso, y empezando a derramar lágrimas al recordarle la parte más negra de su pasado con esa inquina. Para entonces, Adagio había parado de cantar, volviendo la gente a la normalidad y empezando el horror a extenderse de nuevo, sobre todo considerando que ahora la criatura alcanzaba los diez pisos. Sg, mientras tanto, observaba atónito el curso de los acontecimientos tras el telón. ¿Eso salido de la mente de una novela de terror, que había aparecido alimentándose de lo mismo que las sirenas con uno de los colgantes incrustado, y que ahora medía lo que un jodido bloque de viviendas, era Lloyd? ¿Por qué diablos estaba ocurriendo esto?

−¡A lo que iba! ¡Os doy las gracias por este reemplazo, de verdad! ¡Nos será mucho más útil como bestia de destrucción que andar arrastrando al patético intento de sirena!
−¡YA ES SUFICIENTE!

Tanto ella como Sunset enmudecieron. La voz pertenecía a Sonata, que había decidido salir de donde quiera que estuviese para acercarse a zancadas hasta el escenario y agarrar el micrófono.

−¿Qué haces aquí?-inquirió Adagio, entrecerrando los ojos de puro asco.
−¡Lo que me da la gana, y cierra la boca de una vez, bruja avinagrada!
−¿¿Qué me has llamado??
−¡Ah, cállate de una vez! ¡Tenía que haber hecho esto hace mucho tiempo! Tantas burlas, tanto maltrato, tantas órdenes... ¡Eso se acabó! ¡Fui una estúpida por considerarte una amiga una vez!-gritó como pudo, notando que la voz se le empezaba a entrecortar por las lágrimas de tristeza e ira-. ¡Yo solo quería pasar página tras tanto tiempo aquí! ¡Estudiar, hacer amigos, ganarme la vida! ¡Vivir, Adagio! ¡Pero no, tú siempre estabas obsesionada con continuar la vida que teníamos en Equestria! Pues tengo noticias para ti: ¡YA NO ESTAMOS ALLÍ, NI VOLVEREMOS A ESTARLO, ASÍ QUE MADURA DE UNA VEZ! ¡Y tú, Aria, buena suerte intentando desahogar tu mala leche con Adagio, loca triste que necesita meterse con otros para crecerse!

Por primera vez en su vida, un cóctel de shock y rabia robaron irónicamente la voz tanto a Adagio como a Aria, lo que ella aprovechó para suspirar y continuar llevándose la mano al pecho, más liberada que nunca en toda su vida.

−Lloyd me partió el corazón, pero tenía razón en una cosa: no sois mis amigas, y ciertamente no os necesito. Así que podéis hacer lo que queráis, pero yo paso. Consumíos en el poder, cantad hasta que os reviente la garganta, me da igual. A partir de ahora, Sonata Dusk forjará su propio destino.

Las Rainbooms estaban asombradas. Lo que Pinkie les había contado de esa chica era aún más triste de lo que imaginaron, y a pesar de ser formalmente una enemiga, no podían evitar tener cierto respeto por lo que acababa de hacer. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un sonido inconfundible: las sirenas de la policía, pertenecientes a varios coches patrulla que llegaban al lugar.

−¡Oh, no! ¿Qué hace la policía aquí?-exclamó Rarity, horrorizada.
−No sé, igual tiene algo que ver el monstruo de varios metros de ahí abajo-respondió Rainbow sarcásticamente, perdiendo de golpe el aire por un codazo de Applejack, que le señaló a la aún inmóvil Pinkie, a la que Fluttershy y Twilight llevaban un rato intentando hacer volver en sí sin éxito.
−¡Tenemos que detenerles! ¡Rainbow, ve corriendo a avisarles!-pidió Sunset.
−¿Yo? ¿Por qué yo?-exclamó, indignada.
−¡Porque eres la más rápida, porque puede que hagan caso a tu jaleo y porque no estás ayudando precisamente!

Fue a replicar, pero vio a la comatosa Pinkie y suspiró, volando colina abajo, donde los oficiales ya estaban parapetados tras sus vehículos, revólveres, pistolas, rifles y escopetas cargados y apuntando a su colosal objetivo.

−¡Comisario, agente Lawrence reportando, señor!
−¿Cuál es la situación, agente?-preguntó Donelly, observando al imposible titán con gesto ceñudo.
−¡Señor, los civiles han sido puestos a salvo fuera del cordón policial, señor!
−¿Y el agente Marshall?
−¡Le perdimos el rastro cuando seguía al objetivo y aún estamos buscando en las ruinas debajo de esta zona, señor!
−... Gracias, agente.
−¿Cuáles son sus órdenes?

Antes de que pudiera abrir la boca, una mancha azul se interpuso en su campo de visión. Se trataba de una chica de pelo multicolor, claramente agitada.

−¡Alto! ¿Qué van a hacer?
−Eso a usted no le incumbe, señorita. Ahora, haga el favor de permitirnos hacer nuestro trabajo y protegerles, quiera o no.
−¡No, usted no lo entiende! ¡No tiene que protegernos solo a nosotros!
−Usted elige: ¿prefiere irse por las buenas o entre gritos y patadas?
−Gritos y patadas, por favor-murmuró ella, desafiante.

El galimatías de la chica no llegó a más, pues dos diligentes policías ya la habían agarrado y se la estaban llevando fuera del área restringida, mientras ella cumplía su palabra, dificultando su labor.

−Escogí un mal día para dejar de fumar-dijo por lo bajo, prendiendo un cigarrillo que llevaba encima y metiéndoselo en la boca al tiempo que lo encendía con un desgastado zippo.
−¿Órdenes, señor?
−¡Fuego, maldita sea! ¡Fuego!-bramó tras dar una profunda calada.

Y así, decenas de detonaciones empezaron a oírse, aumentando aún más el pánico en el ambiente y haciendo rugir a la bestia al tiempo que su cabeza se volvía negra, cubriéndose como podía. Esto hizo que Pinkie por fin reaccionase, levantándose como un resorte y chillando entre lágrimas, siendo sujetada a duras penas por Applejack.

−¡NO! ¡Por favor! ¡Lo van a matar! ¡Por favor, deténganse! ¡LLOOOOOYYYYD!

Sin embargo, se equivocaba. Los proyectiles, a pesar de su calibre, carecían de la potencia necesaria para dañar al coloso: o rebotaban contra sus partes acorazadas, o las gelatinosas absorbían todo el impacto y hacían que cayesen al suelo, inofensivas. Era como intentar matar un tiranosaurio con un tirachinas. Pero eso no impedía que le molestasen, todo lo contrario. Agitaba sus extremidades superiores mientras rugía un gorgoteo húmedo y desagradable cargado de ira, como advirtiéndoles, pero a pesar de su nulo éxito siguieron disparando. Finalmente, paró con sus equivalentes de manotazos y alzó la inmensa pinza al cielo todo lo que pudo, abriéndola con lentitud. Ello hizo que Fluttershy observase el gesto con extrañeza durante unos momentos, abriese muchísimo los ojos de golpe y se dirigiese a sus amigas, Rainbow incluida, que en esos momentos llegaba de su fallida misión.

−¡Tapaos los oídos! ¡YA!-gritó la normalmente tranquila adolescente, obedeciendo todas sin chistar, sorprendidas por su actitud.

Afortunadamente.

La pinza se cerró a la velocidad del rayo justo después, desatando un trueno que hubiese podido crear el mismo Thor. La invisible onda expansiva sacudió toda la zona, desintegrando los cristales de los coches policiales y dejando inconsciente al instante a todo el que la escuchó, salvo a Adagio y Aria, protegidas al tener la misma fuente de poder. Viéndose por fin libre de molestias, la cosa rugió, triunfante.

−¿¿Qué DIABLOS ha sido eso??-exclamó Applejack, los oídos todavía zumbándole.
−¡Eso era el ataque del camarón pistola! ¡Se trata de un crustáceo que vive entre rocas y que aturde o mata a sus presas según la distancia a la que estén cerrando de golpe su quelípodo o pata rematada en pinza, provocando una explosión sonora!-informó la amante de los animales, asombrada y asustada.
−¿Quieres decir que la gente está...?-murmuró Rarity, aterrada.
−No, no lo creo, nadie estaba lo suficientemente cerca y el aire transmite peor el sonido que el agua-intervino Twilight, frotándose las orejas con los ojos cerrados.
−¿Cómo has podido saber eso, Fluttershy? ¡No creo que los tengan en la tienda de animales precisamente!-gritó Rainbow, hurgándose un oído con un dedo.
−¡Lo vi en un documental hace un tiempo, y menos mal que no estamos bajo el agua como dice Twilight, o se habrían formado microburbujas que habrían estallado rápidamente, aumentando la temperatura en miles de grados! ¡Ya me parecía raro que solo tuviese una pinza, y cuando le he visto hacer ese gesto he tenido una corazonada: fijaos que ha querido difundir el sonido todo lo posible al alzarla, para deshacerse de todo lo que le estaba molestando de una vez! Lo que no entiendo es por qué cambia de color... Quiero decir, los cefalópodos pueden hacerlo por los cromatóforos de su piel, sí, pero no es como si pudiera ocultarse...
−Creo que puedo explicar eso por mis conocimientos en moda-apuntó Rarity-. Si os fijáis, cada cambio ha sido causado por algo: aparecer de golpe, absorber magia, recibir los disparos de la policía... Está expresando sus emociones por colores: rojo para la ira, naranja oscuro para el placer y negro para el miedo.
−Gracias Fluttershy, nos has salvado, y buena explicación, Rarity-comentó Sunset, acercándose-. ¡Chicas, tenemos que hacer algo! ¡La gente está en peligro, y hay que salvar a Lloyd y a Sg también!
−¿Qué sugieres que hagamos, querida?-preguntó Rarity, temiéndose lo peor.
−Lo mismo que hemos hecho con las sirenas: atacar con todo. Hay que darle a Lloyd con todo lo que tenemos y derrotarle, estoy segura de que así volverá a la normalidad.

El silencio fue incómodo y absoluto. Todas se miraban entre sí, sabiendo que era la única posibilidad pero sin ignorar el tamaño y la resistencia de lo que solía ser su amigo, por no hablar del ataque en área que acababa de hacer. Además, una cosa era lo que hicieron con Sunset, a la que por entonces no tenían ningún aprecio, y otra luchar contra alguien que les importaba y que estaba especialmente unido a una de ellas. Fue la que osó romper la quietud.

−Sunset, no... No sé si voy a poder...
−Tienes que hacerlo, Pinkie-contestó, posando una mano en su hombro-. Tienes que ayudarnos. De lo contrario, Lloyd...
−¿Crees que no sé lo que pasará si me quedo quieta? Lo sé de sobra-cortó ella, angustiada-. ¿Pero te crees que es fácil? ¿Serías capaz de hacer lo mismo con Sg?
−Yo... Pero recuerda cuando vosotras me derrotasteis, os estaré siempre agradecida por detenerme...
−¡Pero Sunset, no es lo mismo! ¡Tú estabas intentando esclavizar a todo el instituto e invadir el mundo de Twilight! Hum, no te ofendas.
−No lo hago-replicó, a medias sincera y a medias molesta.
−En cambio, mírale-dijo, extendiendo la mano en la dirección de la mole-. ¿Tú crees que si hubiera querido hacernos daño desde el principio no lo habría hecho? Todos han empezado a atacarle, se ha asustado y ha acabado defendiéndose. Ni siquiera puede hablar ya...
−Hum, creo que entiendo lo que quiere decir-intervino Fluttershy-. Sería como atacar a un animal perdido y solo, y eso no está bien.
−No me puedo creer que estéis diciendo lo que creo... ¡Habéis visto lo que puede hacer! ¡Hay que hacer algo, por muy amigo nuestro que sea!
−Estoy de acuerdo con Rainbow, dulzuras. Pinkie, sé que quieres a Lloyd, pero hay que pararle los pies... Eh, y el tentáculo y la pinza-apuntó Applejack.
−Sé que no podemos quedarnos sin hacer nada, pero...
−Un momento-cortó Twilight, que hasta entonces se hallaba pensativa-. Creo que podemos salvar a Lloyd sin atacarle injustamente. ¿Os habéis fijado en lo que ha dicho Pinkie? ¿Que no ha hecho nada hasta que la gente le ha atacado?
−Hombre, le han empezado a dar de tiros, normal...
−No, Rainbow: antes de los policías. Los estudiantes. Que a su vez estaban...
−¡Liberando sentimientos negativos! ¡Creo que sé por dónde vas, Twilight!-exclamó Sunset, emocionada.
−¡Exacto! Si mi teoría es correcta, creo que ha venido atraído por la gran cantidad de miasma causado por las sirenas al cantar, pero al llegar ya no había, así que se ha quedado quieto hasta que se ha vuelto a liberar. Quiere alimentarse, como ellas, pero como instinto primario. Así que, si derrotamos a las sirenas...
−¡Dejará de tener comida y ya no será una amenaza! ¡Twilight, eres un genio!-gritó Pinkie, recuperando de repente el ánimo y su esponjosidad capilar y abrazándola con fuerza.
−Bueno, aún tendremos que ver cómo devolverle a la normalidad, pero por lo menos ya no podrán fortalecerle ellas más-dijo Twilight con esfuerzo, faltándole el aire.
−¿A qué estamos esperando? ¡Vamos a patear sus culos de pez!-gritó Rainbow, animada.

Se pusieron en formación, dispuestas a tocar su canción de nuevo, pero tuvieron que retractarse al ver que las proyecciones de las sirenas se ponían delante del titán, sabiendo que mínimo dudarían en atacarle y deseosas de probar su nueva arma. Harta de todo, Rainbow se separó del grupo y empezó a tocar varios acordes con su guitarra, disparando un torrente de magia en forma de rayos multicolor hacia ellas. Sin embargo, antes de que recibieran un impacto directo, sonrieron y se separaron, siendo su mutado amigo el que resultó golpeado, rugiendo de dolor y rabia.

−¡Rainbow! ¿¿Qué has hecho??-chilló Applejack, lívida.
−¡Yo no quería...! ¡Solo quería que se apartaran!

Una serie de temblores consecutivos interrumpieron lo que cualquiera fuese a decir: el titán había comenzado a moverse en su dirección, mirando a Rainbow con furia llameante. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, alzó el tentáculo y lo restalló hacia abajo, pudiendo ella apartarse justo a tiempo. El apéndice impactó con gran fuerza en el suelo, dejando un profundo surco. Volvió a atacar, pero esta vez algo lo detuvo en el aire: un torrente de diamantes azules había alcanzado de lleno la extremidad. Rarity estaba tocando su keytar con toda la concentración que podía, intentando proteger a Rainbow para darle tiempo a ponerse a salvo, cosa que ella aprovechó.

−¡Gracias, Rarity!
−¡No hay de qué! ¡Supongo que ahora no nos queda más remedio que atacar!
−¡Esperad, intentaré algo!

Fluttershy agitó su pandereta girando sobre sí misma, generando un enjambre de mariposas rosadas que envolvieron al titán, intentando distraerle y llevarle lejos de allí. Este intentó zafarse de ellas por unos momentos, hasta que emitió un potente e insoportable grito cargado de ondas de energía carmesí que las dispersó.

−¡Applejack, Rainbow, tengo una idea! ¡Atacad a las piernas, ahora! ¡Twilight, canta hacia una de sus extremidades superiores!-gritó Sunset.

Todas asintieron, procediendo a cumplir con el comando. La granjera y la deportista rasguearon sus instrumentos de cuerda, liberando una descarga de manzanas y rayos multicolor respectivamente que golpeó de lleno en los miembros motrices del monstruo, frenándolo en el acto. A su vez, las estrellas púrpura y los soles rojigualda emitidos por las dos cantantes alcanzaron el tentáculo y la pinza, terminando de inmovilizarle. Fluttershy volvió a la carga, dirigiendo su mágico enjambre a la cara de la criatura para cegar su visión, sumándosele Rarity con su tormenta de diamantes. El ser rugió de dolor e impotencia, atrapado. Mientras tanto, Pinkie miraba horrorizada, superada por las circunstancias. Habían terminado haciendo lo que quería evitar, y ahora, por muy monstruoso que luciese el amor de su vida, estaba sufriendo de verdad por primera vez desde su fatídica llegada. Esos ataques estaban destinados a defenderse ellas mismas, pero era indiscutible: le estaban haciendo daño sin que él las hubiese atacado premeditadamente. Era una temeridad sentirse así, pero no podía evitarlo. Nadie había elegido nada de esto, ni siquiera él, su corazón se lo decía.

−¡Pinkie! ¡Tienes que hacer algo!-gritó Spike, sacándola de su ensimismamiento.
−Pero... ¡Está sufriendo mucho! ¡No puedo hacerlo!
−¡Tienes que hacerlo! ¡Todas están esforzándose al máximo! ¡Solo así podéis ayudarle ahora!
−¡El chucho tiene razón, chica!-gritó Vinyl desde su mesa de mezclas-. ¡Por las veces que hemos hablado de él, quedó claro que teníais algo muy especial! ¡Así que coge todos esos sentimientos, y haz que le lleguen bien fuerte! ¡Por él!

Pinkie volvió la mirada hacia Lloyd, y recordó todos sus buenos momentos. Las clases, las tardes en Sugarcube Corner solos o con el grupo y el centro comercial, los ratos de estudio conjunto, las mágicas navidades que tuvieron, San Valentín... Finalmente, se decidió, poniendo una mirada cargada de determinación mientras se sentaba frente a su batería y asía las baquetas con fuerza.

−Por él.

Y tocó. Tocó con más ganas que en toda su vida, golpeando los tambores y platillos con su mismo corazón. Un cañonazo de globos celeste y amarillos se disparó desde ella, entrelazándose ambos colores en una doble hélice a medida que avanzaba hacia su objetivo: el cristal del pecho de Lloyd. El momento duró una eternidad a cámara lenta para ella, pero en realidad solo pasaron unos pocos segundos hasta que el ataque impactó, provocando un rugido que parecía capaz de rasgar el tiempo y el espacio, empujándole unos metros hacia atrás. Poco después, su resistencia le venció y cayó lentamente hacia atrás, aterrizando duramente sobre su caparazón y dejando de moverse.

Todo el mundo en aquél lugar contuvo la respiración: las Rainbooms preguntándose si habrían conseguido noquearle, y Adagio y Aria preguntándose si las habilidades de combate de ese accidente mágico no habían sido suficientes. Finalmente, tras menos de un minuto, ambos bandos obtuvieron su respuesta al empezar a escucharse un sonido atronador, muy parecido al de una cascada: las prolongaciones que brotaban de su caparazón se habían abierto y estaban bombeando agua contra el suelo como una poderosa manguera, horadando la tierra por la fuerza de salida del líquido y ayudando a ponerse en pie a la criatura. Finalmente lo consiguió tras unos momentos, llenando de salvaje regocijo a las sirenas y de absoluto terror y desesperanza a las Rainbooms.

−Oh vamos, no me jodas...-susurró Rainbow.

Sin embargo, antes de que alguien pudiera decir algo más, ocurrió algo inesperado: el titán se estaba dando la vuelta, pasando a darles la espalda. La perplejidad dio paso al horror al ver que les estaba apuntando con uno de sus cañones biológicos.

−¡Todavía le queda agua! ¡Dispersaos!-ordenó Sunset, presa del pánico.

Todas salieron corriendo: si algo capaz de levantar eso y destrozar la tierra les alcanzaba, no vivirían para contarlo. La criatura disparó una tromba de agua, que voló inmisericorde hasta impactar justo en el centro de donde estaban momentos antes. A Vinyl no le dio tiempo a marcharse, pero sí a volver a poner su estación en modo vehículo, el cual recibió una lluvia de agua al desintegrarse el chorro principal contra el suelo.

−¡Vinyl! ¿Estás bien?-gritó Pinkie.
−¡Sí, pero ya me he duchado para una semana! ¡Suerte que escondí toda la electrónica, o nos habríamos quedado sin tocar!

Giraron la cabeza. La pesadilla oceánica en que se había convertido su amigo estaba apuntándolas de nuevo. No las iba a dar ninguna tregua.

Estaban acabadas.

(CONTINÚA EN EL SIGUIENTE MENSAJE)
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor LloydZelos » 13 Nov 2016, 00:03

(CONTINÚA DEL MENSAJE ANTERIOR)


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Al pasar la página, te extrañas e indignas sobremanera: el relato termina ahí, pues a continuación viene una nueva misiva de tu anfitrión con la misma refulgente y sangrienta letra de antes. No puede ser. No ha podido hacerte eso, alguna explicación tiene que haber. Empiezas a leer, ofuscado.

Saludos de nuevo, amigo lector. No, no te preocupes: aún no has llegado al final de la historia. De hecho, es precisamente eso por lo que estoy aquí.

Verás, siempre se ha dicho que cada narración tiene un principio y un final. Pero he pensado que eso puede volverse aburrido, así que vamos a jugar a un juego. Resentimiento, Ansiedad y Desesperación son tres heraldos de la desgracia, y dependiendo del que tome las riendas los acontecimientos pueden ir en una dirección u otra. Así pues, ante ti tienes tres posibles cierres de esta historia, llevados por estos sentimientos. Solo uno es el verdadero y que resuelve todo, así que escoge bien tocando su título para que se te revele, o te encontrarás ante consecuencias catastróficas...


Levantas las cejas con gran sorpresa. Esto es ciertamente nuevo y te da más interacción con la historia. Te da cierta incertidumbre el que el final depende de ti, pero en ningún sitio pone que solo puedas escoger una vez, por lo que supones que siempre podrías volver a intentarlo. Además, no quieres seguir demorando el desenlace de la historia. Así pues, escoges a...

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RESENTIMIENTO


Spoiler:
Sonata empezaba a volver lentamente en si, parpadeando con dificultad. Se llevó una mano a la cabeza mientras se levantaba: tenía un mareo increíble. A su alrededor, la gente todavía seguía inconsciente tras el ataque de Lloyd de hace un rato. Era muy extraño el ya no ser inmune a tu propio poder, pero eso había ocurrido enteramente por su culpa. Apretó los puños: si no le hubiera quitado el colgante, nada de todo esto habría sucedido. Tenía que ponerle a caldo a él también, no se quedaría tranquila si solo mandaba a paseo a sus ex amigas. Pero la policía...

Un momento. También estaban inconscientes. Sonrió: era su oportunidad. Poco le importaba que estuviera atacando a las Rainbooms con ¿agua? Bah, daba igual. Ya todo le daba igual. Empezó a correr hacia la enorme mole, gritando llena de rabia.

−¡Eh, tú! ¡Lloyd, desgraciado!

Dejó de apuntar a las Rainbooms, mirando hacia el insecto que estaba osando molestarle. Si hubiese tenido cejas, de seguro habría arqueado al menos una, extrañado.

−¡Sí, te estoy hablando a ti, engendro sin corazón! ¡Nunca te perdonaré lo que me hiciste!

La criatura se acuclilló todo lo que pudo, apoyándose en sus rodillas y bajando la cabeza para mirar de cerca a ese pequeño bulto, medianamente interesado en su frenesí y cambiando su rostro a amarillo limón por la diversión que le causaba.

−Puede que manipule a la gente para obtener lo que quiero, ¡pero también tengo mi corazoncito! ¡No me merecía la canallada que me hiciste, me quitaste todo! ¡Solo pido un poco de cariño, ¿de verdad es demasiado?! ¿Qué tiene esa tía rosa que no tenga yo, eh?

Esto se había vuelto un aburrimiento, ya no le entretenían sus desvaríos. Se levantó trabajosamente con la intención de volver a lo suyo.

−¡Oh no, no me vas a ignorar. ¡Exijo que me hagas caso!-gritó Sonata, empezando a dar puñetazos y patadas a una de sus piernas.

Volvió sus ígneos orbes a ella. Estaba empezando a irritarlo, quería que se quedase quieta. En un rápido movimiento, su tentáculo voló y la atrapó, levantándola del suelo hasta ponerla al nivel de sus ojos, esta vez lanzándole una silenciosa advertencia que poco efecto tuvo, pues a los improperios de esa pequeña pulga ahora se sumaban sus gritos de terror y puñetazos al gelatinoso miembro. De repente, notó un fuerte impacto en la cabeza, haciéndole rugir hacia la fuente: las proyecciones de las sirenas le estaban atacando con ondas sonoras.

−¡Ya es suficiente, bestia! ¡Ignora a esa mocosa y continúa con tu trabajo! ¡Te lo exige tu ama! ¡OBEDECE, MALDITO ENGENDRO!-gritó Adagio desde el escenario, impaciente y molesta.

Su mirada se entrecerró, la furia burbujeando en su interior como si fuese un caldero a punto de desbordarse y su cara enrojeciendo hasta adquirir la tonalidad de la sangre. Desde que había aparecido allí, no había recibido más que ataques y provocaciones, y ahora encima le estaban tratando como a un vulgar animal. Ya estaba harto. Miró a las figuras en el escenario, gritando y mirándole con desprecio mientras le seguían atacando desde el cielo, haciéndole encogerse e incrementando su ira más y más. Al desviar la mirada a su tentáculo, pudo comprobar que esa cosa molesta que había cogido seguía en sus trece, dando inofensivos pero molestos golpes y siguiendo castigando sus oídos como una mosca zumbona. Decidió matar dos pájaros de un tiro: giró el tentáculo en el aire, como una honda, y lanzó su engorrosa carga hacia el escenario con toda la fuerza de la que fue capaz.

El bólido no pudo procesar lo que estaba ocurriendo. No tuvo tiempo. Solo pudo gritar durante unos escasos segundos por puro instinto hasta que se estrelló contra la diana. Por su parte, Adagio y Aria se levantaron como pudieron, habiendo logrado saltar a tiempo hacia los lados para esquivar el impacto. Entre ellas había un trozo destrozado de suelo donde antes estaba la trampilla al sótano. Se atrevieron a acercarse lentamente, y miraron. Ambas chillaron de puro horror al ver el grotesco espectáculo que había en el cuarto bajo ellas, sabiendo que no era necesario comprobar el estado de la masa desmadejada que antaño había sido su compañera. Ya no volvería a levantarse.

Giraron sus ojos hacia la bestia, que ahora empezaba a caminar hacia ellas, de forma lenta pero imparable, rugiendo, anunciando la llegada de su destino. Gritando llenas de rabia, hicieron fuego con sus imágenes con toda la furia que pudieron, haciendo que se cubriese por unos momentos hasta que se tumbó sobre su vientre y se ocultó en el caparazón. Por un momento sonrieron, creyendo haberle disuadido, hasta que vieron sus formaciones tubulares apuntar hacia atrás y vomitar una brutal corriente de agua, impulsando su cuerpo hacia delante como una moto acuática a una velocidad imposible para ese cuerpo, impactando contra el escenario y volándolo en mil pedazos.

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Aria fue la primera en despertar. Debía de haber salido disparada y quedado inconsciente. Se levantó a duras penas, alarmándose al ver una enorme sombra sobre ella. Se dio la vuelta y miró hacia arriba, temerosa, parándosele el corazón: la pinza de la criatura colgaba paralela al suelo a mucha distancia sobre ella, dispuesta a aplastarla como una maza. Cerró los ojos y empezó a gritar, y el instrumento bajó inmisericorde, golpeando el suelo. No sintió nada. De hecho, podía respirar... Se atrevió a volver a mirar, no creyéndose la suerte que había tenido: la pinza había bajado abierta, pillándola justo entre sus fauces.

−Ja... ¡Ja! ¡Jajaja! ¡Has fallado, engendro apes-

La articulación se cerró de golpe como una cizalla descomunal, silenciando las molestas palabras de Aria Blaze para siempre.

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Adagio se levantó con cuidado mientras volvía al mundo de los vivos, palpándose la frente al notarla húmeda. Se había hecho una brecha, pero no parecía ser nada serio, o al menos atribuía su desorientación a verse arrollada por un monstruo enorme a alta velocidad. Miró a su alrededor, notando que la gente seguía inconsciente. A lo mejor no había pasado mucho tiempo, quizá pudiera irse antes de que-

Temblores. Conocía muy bien esos temblores. Se dio la vuelta, y lo que vio la hizo caer hacia atrás: iba hacia ella, con la pinza goteándole algo que sabía muy bien lo que era, terminando de confirmar su origen al ver vagamente tras él lo que quedaba de Aria. Se llevó una mano a la boca, intentando contener una náusea, pero no pudo hacerlo, echando a un lado la que estaba segura había sido su última comida. Trató de levantarse, pero el terror absoluto había convertido sus piernas en gelatina inútil, por lo que se dio la vuelta y empezó a alejarse erráticamente a gatas, trastabillando de forma patética. Su visión se emborronaba, empañada por las lágrimas. Había llorado de dolor o rabia otras veces, pero esta era la primera vez en su vida que lo hacía movida por el pavor. No llegó muy lejos, pues de repente notó que el suelo bajaba y bajaba... no, ella era la que estaba subiendo, agarrada por algo que la volteó hacia un rostro atroz. El tentáculo la tenía firmemente sujeta, obligándola a ver una cabeza bulbosa sanguinolenta, viscosa y brillante y plagada de apéndices con ventosas, que a su vez la observaba con dos rescoldos ardientes. Todo rastro de orgullo y desprecio hacia todo lo que no fuera ella desapareció, reemplazado por un miedo tan antiguo como el mundo.

−No... P-por favor... Déjame...-gimió, con una voz trémula y temblando como una hoja, o al menos lo poco que el agarre de su ejecutor la permitía.

De repente, abrió la boca para gritar, pero no pudo emitir sonido alguno, pues le faltaba el aire debido al incremento en la presión que el viscoso apéndice ejercía sobre ella. Notaba un dolor agónico, así como sus sentidos nublándose poco a poco. Angustiada, empezó a hacer autoanálisis de su vida, recordando todas sus fechorías, y no pudo evitar preguntarse si las cosas podrían haber salido de otra manera si se hubiese comportado de forma distinta, tanto respecto al mundo como a sus desaparecidas compañeras... No, amigas... Siempre supo en lo más hondo de su ser que, por muy mal que se llevase con ellas, siempre habían sido...

El crujido de su caja torácica la sacó de golpe de esa línea de pensamiento, cayendo su cabeza hacia delante y cesando todos sus movimientos, siendo después simplemente soltada como un trozo de basura. Mientras caía, una lágrima se desprendió junto con el último pensamiento de su existencia: ojalá encontrase en la muerte la paz que no pudo encontrar en vida.

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Rugió, satisfecho y triunfal. Por fin se había quitado de en medio a esas moscas. De hecho, había descubierto que había gozado indescriptiblemente haciéndolo. Ahora solo le quedaba ocuparse del resto, por lo que se dio la vuelta para-

Una salvaje descarga de magia multicolor le envolvió, golpeándole desde los cielos como un ángel vengador, cegándole a pesar de intentar cubrirse los ojos con su voluminosa pinza. O más que un ángel, un gigantesco caballo con alas y cuerno, ejerciendo justicia a través de unos seres insignificantes que hacían música a lo lejos. Por un momento intentó recordar, sintiendo de repente un agudo dolor en su interior que nada tenía que ver con la magia que le estaba consumiendo, sobre todo relacionado con la de color rosa que lloraba sin parar mientras golpeaba metales y cajas circulares. Lo intentó, pero su pasado se había extinguido, devorado por la violencia pura que había pasado a dominarle al acabar con las otras tres. Todo acabó en unos segundos, que gastó en rugir toda su ira y ansia de venganza, desafiando al universo entero.

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Tras ese día, nada volvió a ser igual. El asesinato de Sonata había dejado inconsciente a Rarity y Fluttershy de espanto, y no pudieron sobreponerse todas y tocar hasta que las tres sirenas hubieron caído. Lo peor le tocó a Pinkie, que tuvo que colaborar para evitar que su novio siguiese matando y haciendo daño, a pesar de creer momentos antes que podrían salvar el día. Una sombra se cernió sobre todas al comprobar que la magia de la amistad no había purificado a Lloyd, sino que ahora era una inmensa estatua de piedra. Con la ayuda de la experiencia de Twilight en su mundo con el espíritu del Caos y la desarmonía, dedujeron que la magia simplemente no podía purificar lo impurificable, sellando el mal en que se había convertido su amigo. Esa tarde pasó a perseguir a Pinkie en sus pesadillas más que a nadie, además de destruir su corazón. Nunca volvió a ser totalmente como antes, apagándose casi por completo la única chispa de color de la familia Pie.

Pero ella no fue la única que murió por dentro aquel día. Al buscar heridos y limpiar el perímetro, la policía encontró entre los restos del escenario a lo que a todas luces debió de ser Sg una vez, que aparentemente no pudo apartarse a tiempo cuando la criatura lo embistió. Al menos tenía toda la pinta de que no sufrió. Eso le tocó a su novia, que lloró lo indecible con lo que quedaba de él entre sus brazos y durante varios días más en que apenas salió y comió. Al final no pudo soportar los recuerdos y el dolor y se cambió de ciudad, abandonando para siempre a las amigas que le dieron una oportunidad.

Twilight concluyó que la magia había traído más desgracia que bien a ese mundo, y se despidió de sus amigas con gran pesar, tras lo que cerró el portal y destruyó el espejo en su mundo con ayuda de las princesas y Discord, cortando así el flujo de energía arcana y anulando los poderes de sus amigas más allá de él. Como no había espacio para llevarse la estatua de Lloyd para guardarla en Equestria bajo protección, el gobierno se acabó haciendo cargo, con ayuda del instituto a la hora de acallar los rumores sobre monstruos y fenómenos extraños, tachándolo todo de supercherías de conspiranoicos desequilibrados y atribuyendo las trágicas muertes de tres chicas durante el festival musical benéfico a un accidente en la estructura del escenario. Ello causó la desaparición del ojo público de Celestia y Luna al ser las máximas responsables, pero igualmente no hubieran aguantado mucho más.

Muchos meses después, a mucha distancia de allí y bajo un terreno que oficialmente servía para pruebas de aviación militar, en una tumba de cristal antibalas, metal y cemento de varios metros de espesor oculta en lo más profundo de la tierra, descansaba una aberrante figura de piedra. Si uno se hubiera fijado con detenimiento, lo cual solo habría estado autorizado a hacer el Presidente, habría descubierto una pequeña grieta. La magia que le había sellado ya no existía en ese mundo, por lo que solo era cuestión de tiempo el que esa abertura se hiciese más grande y acabase revelando la siniestra verdad bajo la cobertura pétrea. Pues no está muerto lo que yace eternamente, y con el paso de los extraños eones, incluso la muerte puede morir.

Elegiste... mal


ANSIEDAD


Spoiler:
La criatura volvió a cargar agua, bombeando desde su interior. Apuntó un poco más adelante de donde había dado, al objeto voluminoso inmóvil, ya que era un blanco fácil.

Sin embargo, por poca concentración que necesitase, no se podía ignorar a un moscardón chillando desde el suelo. Se permitió mirar hacia abajo, observando que una de sus fuentes de alimento había despertado y estaba hablando frenéticamente con algo que tenía pegado a la cabeza.

−¡Papá ¡Papá! ¿Me oyes? ¡¡Papá!!

Extraño. Algo había captado su atención de ese insignificante ser. Se permitió observarlo con cautela un poco más: pelo azul, chaqueta, tono anaranjado de piel... A él venía asociada cierta sensación de molestia, aunque no acababa de recordar por qué. De repente, dejó de hablar y dirigió la mirada a él, iracundo. Osó contemplarle. Bueno, que mirase. Tampoco es que tuviera que dedicarle más tiempo.

−¿Qué has hecho con mi padre? ¡Responde! ¡Ya perdí a mi madre, devuélvemelo, monstruo maligno!-gritó mientras se acercaba a la carrera y empezaba a pegarle puñetazos y patadas.

Vaya, le estaba irritando más de lo que creía, y seguía sin saber el motivo. Esto empezaba a inquietarle especialmente, tornándose su cabeza del color del oro viejo.

−¡Te estaba persiguiendo, ¿verdad?! ¡Cuando antes me llamó, estaba tras ti! ¡Solo estaba haciendo su trabajo, y a pesar de ello y de su propia seguridad intentó advertirme del peligro! ¡Es lo único que me queda, ¿me oyes?! ¡No puedo perderle a él también! ¿Dónde está? ¡¡Responde!!

Decidió tomar cartas en el asunto. Parecía bastante distraído, así que bajó su pinza y le agarró con firmeza pero con cuidado de no aplastarlo, alzándole a la altura de su cara para verle mejor a pesar de sus pataleos. Si, definitivamente había algo en él que quería sonarle, y no para bien. Agitó los brazos cargados de ventosas que colgaban de su cara, inquieto y perplejo.

Inesperadamente notó un impacto en su espalda, haciéndole trastabillar levemente. Volteó para ver a las chicas de antes, que aparentemente estaban gritándole a la de pelo multicolor. Decidió acercarse para oírlas mejor, sin soltar en ningún momento su presa.

−¿Por qué has hecho eso, Rainbow? ¡Tenía a Flash agarrado!-inquirió Twilight, preocupada y furiosa.
−¡Bueno, perdona por querer que lo soltase!
−¡Pero no a esa altura, animal!
−¡Habló la granjera y su musculatura!
−¿A que te hundo el puño en la cara?
−Em... chicas...-interrumpió Fluttershy, temblando.
−Ahora no, Fluttershy. ¡Applejack tiene razón, Rainbow! ¡Si hubiese caído de esa altura podría haberse matado casi seguro!
−¡Bueno, vale, no lo pensé del todo! ¿Y qué hace poniéndose a gritarle y darle golpes en primer lugar? ¿Tan macho se cree, o es que es tonto?
−Y que lo digas...-murmuró Spike por lo bajo.
−Chicas...-volvió a hablar la amante de los animales, con un hilo de voz.
−Debo darle la razón a Rainbow aunque no por sus formas, eso ha sido una insensatez, Twlight-apuntó Sunset, intentando conciliar posturas sin demasiado éxito.
−¡Chicas! ¡Detrás de vosotras!

Ante ese grito de advertencia, decidieron hacerla caso y se voltearon, notando cómo el aire se escapaba de golpe de sus pulmones y un incontrolable temblor las dominaba. Su mutado y desfigurado amigo les observaba desde arriba a poca altura, habiéndose agachado para contemplar su pelea como un niño curioso acercaría su cara al suelo para observar un combate entre insectos. Los apéndices cargados de ventosas de su cara colgaban como lianas de un alto árbol de la jungla, moviéndose de vez en cuando y desprendiendo un fuerte olor a pescado. La viscosidad de la mucosa protectora de su cara hacía que esta brillase, como un antiguo ídolo dorado gastado por el paso de las eras al que acabasen de sacarle lustre. Las velas a los lados de su cuello se agitaban periódicamente, aportando aún más revulsión a la escena. Finalmente, sus ojos rojos como el fuego las observaban con una mezcla de curiosidad prudente y diversión, disfrutando e intrigándole el espectáculo.

−No... mováis... ni... un... músculo-susurró Applejack, aterrada.
−Esto no es "Jurassic Park", manzanitas-le replicó Rainbow, quieta como una estatua.

Nadie se movió... o, al menos nadie que estuviera de pie. Flash seguía agitándose en el agarre del titán, pugnando por liberarse sin éxito. Twilight no pudo evitar girar la cabeza mientras miraba lo que tenían enfrente, observando con horror que aún le tenía de rehén.

−¡Chicas, mirad! ¡Flash aún está en su poder!-exclamó, preocupada.

Todas la miraron, incrédulas de que hubiera cometido la insensatez de alzar la voz y gesticular en esas circunstancias. Sin embargo, lo más que hizo la criatura fue arquear una inexistente ceja, extrañada, y acercar levemente la pinza con su carga hacia ellas, observando que se adelantaban. Parecían querer que lo soltase... Bueno, qué mas daba. Total, no dejaba de no ser nadie.

El estupor se transformó en alivio al ver que el monstruoso apéndice se acercaba un poco más a la colina y dejaba caer a Flash, el cual aterrizó sobre su trasero pero sin daños serios. Hubo gritos de victoria, además de un inaudible suspiro de alivio por parte de Pinkie mientras miraba sonriente al coloso. Twilight corrió a abrazar al chico, el cual devolvió el gesto con una sonrisa perlada.

Entonces lo recordó.

Como una escritura que de pronto se hiciese legible, por fin pudo identificar ese sentimiento de desagrado, y este pasó a ser aumentado y alimentado de forma exponencial por su bestial falta de inhibición y los datos que conocía de ese chico y sus encuentros estresantes con él.

El estereotipo de don perfecto, el tipo majo que parecía llevarse bien con todo el mundo porque si. El que se había ganado el afecto de una idiotizada chica, normalmente inteligente y alienígena, en un par de días y mediante ridículos choques. El que se había hecho el héroe por descubrir un complot chapucero pertrechado por dos imbéciles. El cazador de la nueva y perdida estudiante. Un nombre escrito en sangre: Flash Sentry, aquel cuya mera contemplación causaba irritación y cuya existencia no tenía ningún sentido.

Era hora de arreglar eso.

El hasta hace un momento tranquilo ser rugió con todo su odio y rabia, cambiando la tonalidad de su cara a un color más negro que una noche sin estrellas, y bajó su pinza como un juez su mazo, dictando una sentencia de culpabilidad cuya condena iba a imponerse inmediatamente. Todo el mundo gritó de espanto y, por fortuna, Flash y Twilight lograron separarse a tiempo, cayendo el gigantesco apéndice entre los dos, hundiendo parcialmente la superficie donde se encontraban momentos antes y provocando un temblor que dio con el grupo al completo en el suelo. El tentáculo restalló en el aire como un látigo y agarró a Flash, llevándole hacia las alturas zarandeándole mientras su dueño se levantaba en toda su estatura. Los gritos de pánico abajo no le importaron lo más mínimo: estaba concentrado en su objetivo, el patético intento de ser humano que tenía delante de su cara intentando soltarse de su fuerte agarre. Volcó todo su odio y repugnancia en su mirada, intentando perforarle con ella como si fuera un láser. Por desgracia no lo consiguió, pero sí algo muy satisfactorio: hacer que cerrase su estúpida boca y drenarle todo el color de la cara. Parecía un cadáver. Pero no, solo era una ilusión, aún respiraba. Empezó a acercarle a su cara, más concretamente a sus barbas cargadas de ventosas.

−¡No! ¡Por Celestia, se lo va a comer! ¡Flash! ¡Suéltalo! ¡FLASH!

Todas salvo Twilight y Sunset, demasiado aterradas ante la dantesca visión que tenían enfrente por su historia con el chico, empezaron a atacarle con la energía de sus instrumentos, con la esperanza de que desistiese en su siniestro empeño. Pero su resolución alimentada por el odio le hacía inmune al daño, y tampoco prestaba atención a nada más que su objetivo. Al final el tentáculo llegó a su destino, y se alejó vacío. Sin embargo, no se había comido al chico, como pudieron comprobar: se hallaba agarrado por las barbas. Extremidades, cuello y tórax, como una siniestra versión mejorada del potro de tortura, dejando solo visible partes puntuales de su cuerpo y toda la cabeza.

−¡Flash! ¡Suéltale, por favor!-chillaba aterrorizada Twilight, lagrimeando de horror.
−Twilight... Ayúdame... Por f-

Uno de los orgánicos amarres le tapó la boca, y de paso toda la cabeza, como la capucha de un condenado a muerte. Hasta en sus últimos momentos era alguien patético e insoportable, y encima había tenido que suplicarle precisamente a ella. Pues si esas iban a ser sus últimas palabras, que así fuese.

Giró con lentitud la cabeza hacia el cielo, extendiendo sobre ella sus barbas con su repugnante presa, hasta tenerla suspendida sobre él, tomándose un momento para disfrutar la situación...

"Muere sin dignidad".

... y pegó un fuerte tirón en todas direcciones, cubriendo su rostro con un caliente estofado orgánico.

Como en una ceremonia, extendió sus extremidades a los lados mientras su respiración se tornaba un jadeo entrecortado, sumido en el más profundo de los éxtasis. Por fin. Por fin se había librado de esa peste, la mayor mancha de ese mundo, el cáncer de Canterlot High. Los guerreros más sanguinarios de la historia tenían razón: bañarte en los restos de tu enemigo era increíblemente satisfactorio.

Una cacofonía de chillidos y llantos le sacó de ese bendito estado, obligándole a mirar hacia la colina. Todas estaban llorando, la blanca y la amarilla se habían desmayado, y la violeta y la de pelo bicolor gemían abrazadas, sobre todo la primera. No lo entendía. Acababa de hacerles un favor, nadie podía echar de menos a un estereotipo con patas como ese. Algo llamó repentinamente su atención más que el resto de lo que veía, acercando su monstruoso y lleno de restos humanos rostro al de la rosada, que estaba inmóvil. Sus ojos azules estaban llorando, pero había algo más en ellos. Ira, tristeza... Esta última parecía más profunda de lo normal, como si no fuera solo por Flash, ni por sus amigas... Entonces lo vio.

Era la esperanza, que había muerto para siempre.

Se echó repentinamente para atrás, sintiendo un fuerte dolor en el pecho que le quitaba la respiración al tiempo que su rostro se tornaba de un gris ceniciento. Algo iba mal. ¿Por qué? Con lo bien que se había sentido despachando a ese virus, ¿por qué se sentía así ahora? No podía soportarlo. No podía seguir allí. No podía seguir viendo esa mirada. Soltó lo que aún tenía agarrado entre sus barbas y corrió. Las sirenas se espantaron, ya de por sí impactadas por el dantesco espectáculo de hace un momento, al ver que el coloso iba como una bala en su dirección, por lo que saltaron fuera del escenario. En ese momento, Sg salió tras el telón, intentando huir también, pero el tentáculo de la bestia le agarró justo cuando el lugar desaparecía en una explosión de metal, vidrio y madera. Tenía asociados a él recuerdos de su estancia allí, y quería borrar todo rastro de su paso por ese lugar. Si él se iba, le acompañaría, quisiese o no.

El monstruo corrió con la velocidad que su tamaño le permitía, buscando un lugar que finalmente encontró: la parte frontal del instituto, parándose enfrente de la estatua ecuestre. Aún con Sg agarrado, tocó con cuidado el pedestal con la punta del tentáculo, comprobando perplejo que el portal estaba abierto. No había tiempo para preguntas: concentró poder, empezando a reducir su tamaño, ya que no cabía por esa abertura dimensional, hasta ser comparable en altura a un humano. Ello le dificultaba el agarre de su chillón rehén, por lo que tenía que darse prisa. Haciendo un último esfuerzo, acumuló todo su dolor y el poder que había ganado en esos dos días, y cuando sintió que iba a explotar, liberó todo en forma de un espeluznante chirrido arcano hacia el portal, llevando con él su voluntad. Funcionó: la grieta mágica cambió del color de la piedra que normalmente tenía a un refulgente blanco, aunque algo le decía que no duraría mucho. Lanzó el tentáculo hacia atrás y después hacia delante, propulsando a Sg a través de la abertura. Justo iba a cruzar él también cuando...

−¡NOOOOOOO!

Se giró: se las habían arreglado para seguirle, todas. La de pelo de dos colores estaba la primera, arrodillada, alargando el brazo mientras lloraba, como si le hubieran quitado algo. El resto intentaba consolarla, a pesar de lucir destrozadas también. Y la de rosa... La de rosa seguía igual, destruida por completo y llena de preguntas que él no podía ni tenía el valor de responder.

La miró durante un infinito segundo y se fue para siempre por el portal.

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El oleaje del mar puede que meciese suavemente los pensamientos de otros, pero no los suyos. Ni siquiera el de una playa como la de Lequeitio, en Vizcaya, que tanto le gustaba visitar. Estaba atardeciendo, pero a pesar de todo aún quedaba gente, en concreto un grupo de niños y niñas jugando en la arena. Necesitaba estar solo. Echó una mirada a la Isla de San Nicolás, la cual estaba enfrente de la costa y normalmente inaccesible a pie, y comprobó que había bajamar. Perfecto. Se encaminó al dique que unía la formación rocosa a la costa, y empezó a recorrerlo.

Habían pasado varias semanas desde que despertó en el hospital de La Paz, donde se llevó el shock de su vida al escuchar de boca de gente del foro que tuvo un accidente en La Vaguada y había sido encontrado al pie de las escaleras mecánicas. Todas esas conversaciones de Skype pasaron a no tener ningún sentido, y en un principio parecía que su estancia en Canterlot High había sido un sueño, pero eso por fortuna se desvaneció al comprobar su móvil y ver que todas las fotos y conversaciones de Wasap con sus nuevas amigas seguían ahí. Pero faltaba alguien, alguien que debía haber vuelto con él.

Lloyd no estaba, y nadie conocía su paradero: solo le habían encontrado a él.

Mientras avanzaba por la isla, un pedazo de roca desierto salvo por hierba, matorral, árboles y conejos, recordó los sucesos de ese fatídico día. Después del asalto de Adagio en los pasillos, había despertado en el escenario al aire libre, durante la que parecía ser la batalla final entre las Dazzlings y las Rainbooms. Todo iba bien hasta que primero cayó en la cuenta de que ni Lloyd ni Sonata estaban por ninguna parte, y que poco después apareciese eso.

Que esa cosa aún poblase sus pesadillas era fácil de comprender. Una cosa era lidiar con sirenas malvadas manipuladoras de masas, y otra esa monstruosidad salida de los mayores horrores de la mente humana, que encima se trataba de su amigo. Después de que aumentase hasta ser un verdadero gigante, un ataque suyo le dejó sin conocimiento y le despertaron una serie de rápidos temblores, que resultó ser esa misma criatura embalándose hacia el escenario. Le agarró al pasar junto a él, y después fueron por el portal, pero acabando de nuevo en la Tierra, no en Equestria.

Llegó al punto más distal de la isla respecto a la costa cuando el sol se empezaba a ocultar en el horizonte, parándose a admirar el fenómeno con el mar muy abajo bajo sus pies, rompiendo este último contra las rocas y él a llorar. Ignoraba lo que había sido de ese mundo, seguramente sus amigas derrotasen a las sirenas, no estaba muy preocupado por eso. Lo que le dolía de verdad era haber sido arrancado a la fuerza de lo que más quería de ese lugar, el amor de su vida. Huelga decir que no sabía cómo volver... demonios, ni siquiera sabía exactamente cómo había llegado a parar allí en primer lugar. Él había intentado volver a su vida normal, pero nunca podría hacerlo del todo. Un trozo de su corazón era de los colores del fuego, un fuego que se había quedado a dimensiones de distancia y que ahora estaba apagado, como el sol que se estaba ocultando demasiado rápido... un momento.

No, no había terminado de atardecer todavía: algo lo estaba tapando.

Como una pesadilla surgida literalmente de un tiempo y un espacio extraños, una imposibilidad se alzaba desde el mar justo frente a él, su atezada cabeza en forma de cefalópodo ocultando por completo el astro rey desde su punto de vista, observándole con unos ojos que parecían carbones encendidos. Un terror primigenio le ancló al suelo, negándole incluso la opción de caer o desmayarse. ¿Cómo le había encontrado? Solo su familia y amigos conocían ese lugar. Al forzar un poco más sus recuerdos se apoderó el vacío de él: una vez le había hablado de ese sitio y lo que le gustaba, llegándole a pasar fotos. Durante varios y agónicos segundos, el mundo entero pareció enmudecer, hasta que...

−RECUERDOS. DOLOR. ELIMINAR. TÚ. RECUERDO.

Le fue imposible reaccionar mientras una pinza gargantuesca avanzaba hacia él y tomaba su cabeza entre sus extremos, con una precisión increíble para algo de ese tamaño. Todo su corto tiempo con ella pasó ante sus ojos mientras los cerraba y suspiraba, derramando una lágrima.

Fue tan fácil como aplastar un huevo.

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Hacía no mucho que acababa de anochecer. La Erztainza estaba terminando de interrogar a los testigos del incidente, un puñado de niños aterrorizados que esa tarde estaban jugando en la playa, mientras la ambulancia se llevaba los restos humanos encontrados en la isla para su análisis forense. Había sido imposible identificar a la víctima dado su estado, pero afortunadamente conservaba la documentación. El crimen allí cometido era de lo más extraño, pues no parecía haber otra persona con él en el momento de su muerte y los testimonios de los testigos eran simplemente imposibles de creer, además de carnaza para conspiranoicos, perturbados y sensacionalismo. Según lo que contaban, una colosal criatura con rasgos de seres acuáticos había surgido del mar frente a la isla poco después de que el fallecido llegase a ella, había acabado con él y se había encaminado a la costa. Sin embargo, cuando llegó cerca de ellos, que habían salido corriendo salvo una niña pequeña paralizada de terror, puso una cara extraña y acercó su rostro a la infante, retrocediendo rápidamente mientras su cara cambiaba de negro a gris y volviendo al mar entre gemidos, como si sufriera, o eso había dicho ella.

Una niña que llevaba una muñeca con un tatuaje de tres globos en la mejilla y una abundante melena rosa.

Elegiste... mal


(CONTINÚA EN EL SIGUIENTE MENSAJE)
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LloydZelos
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Notapor LloydZelos » 13 Nov 2016, 00:08

(CONTINÚA DEL ANTERIOR MENSAJE)


DESESPERACIÓN


Spoiler:
Pinkie pensaba a toda velocidad, incrédula. No podía ser que esto terminara así. Se suponía que su amistad podía con todo, que iban a rescatar a todo el mundo. Pero ¿cómo pensar eso cuando ni siquiera eran capaces de salvarle a él? Estaba segura de que en el fondo no quería atacarlas, ya se lo había hecho saber antes al grupo. Su Lloydi seguía ahí, por muy monstruo marino gigantesco que ahora fuese. ¿Pero qué podía hacer ella? No podían tocar su canción, no iba a dejarlas. Y mira que cuando Vinyl le dijo que le hiciese llegar sus sentimientos parecía una buena idea...

Un momento... ¡Claro! Eso era lo que había hecho, pero a la manera de Vinyl. Si por algo se caracterizaba ella misma, sin embargo, era por hacer las cosas a su propio modo. Y eso haría ahora también: mantenerse fiel a ella misma. Al fin y al cabo, era su manera de ser lo que a él más le encantaba de ella.

Se dio la vuelta y corrió hacia el coche de Vinyl, con su ocupante no atreviéndose a volver a sacar el equipo de sonido ante la inminente descarga de agua. Antes de que esta pudiese preguntarle qué estaba haciendo, miró en los asientos y después en el maletero, encontrando allí lo que buscaba: su megáfono, el mismo que le había pedido traer de su taquilla para tenerlo cerca como talismán. Lo comprobó un momento, viendo que funcionaba perfectamente, y corrió con él colina abajo, ante el horror de todas.

−¡¡Pinkie!! ¡Vuelve aquí ahora mismo!-gritó Sunset, intentando hacerla entrar en razón.
−¡Maldita sea!-exclamó Rainbow, que empezó a ir tras ella.

Sin embargo, la deportista no llegó muy lejos, pues un cañonazo de agua impactó delante de ella, haciéndola retroceder y separándola de su amiga, la cual siguió corriendo, terminando de helarle la sangre a todas, al encuentro del gigante.

−¡Lloydi! ¡Lloydi! ¿Puedes oírme?-gritó a través del megáfono tras ponerlo a potencia media.

Por toda respuesta, ello giró la cabeza, siguiéndola con la mirada y con la boca de sus armas, disparando todas de forma consecutiva y fallando gracias a la velocidad y recorrido en zig-zag de ella.

−¡Escucha, sé que estás enfadado, y asustado! ¡Y lo entiendo, al fin y al cabo has aparecido con hambre y ya no había nada para entonces! ¡Yo misma me enfurruño cuando me ruge la tripita y ya no queda nada que llevarme a la boca! ¡Por eso siento no haber ido a consolarte!
−No me puedo creer lo que estoy oyendo... ¡Espérame, Pinkie!
−¡No, Rainbow! ¡Debo hacer esto! ¡Quiero hacerlo! Así que confiad en mi, ¿vale?
−¡Pero Pinkie, ya has visto lo que ha ocurrido hace un momento!-intervino Sunset.
−¡Sunny, escúchame! ¡Cuando te pasó lo que te pasó, no te dimos de lado! ¡Te ofrecimos nuestra amistad en vez de dejarte sola, y no me arrepiento! ¡Ahora es Lloydi el que necesita ayuda, y pienso dársela! Tuve fe en ti... Tenla ahora tú en mi, ¿vale?-dijo con una sonrisa, no importándole si desde su posición podrían verla o no.

Su amiga no pudo evitar curvar los labios, mostrando un gesto que gritaba a todas luces "esta chica es incorregible, pero me encanta".

−¡De acuerdo! ¡Pero ten cuidado, por favor!

Pinkie saludó efusivamente con la mano, sin parar de correr. De repente, un disparo acertó justo detrás de ella, mandándola volando hacia delante unos metros, para espanto de sus amigas, quienes a pesar de todo cumplieron su palabra y no se movieron. Afortunadamente, no parecía tener nada serio, pues se levantó sin problema y siguió corriendo, esta vez a encarar al titán, logrando con su velocidad que no pudiese girarse para apuntarla, lo cual le irritó visiblemente, haciéndole rugir.

−¡También siento que te hiciéramos daño antes, llegándote a tirar al suelo! ¡Ya sabes cómo es Rainbow, siempre actúa antes de pensar!
−¡Sí, esa soy... eh!
−¡Pero sobre todo siento haber sido la que con más fuerza te pegó! ¡Te aseguro que solo quería que volvieras con nosotras! Que volvieras... conmigo...

Por un momento pareció titubear, momento que su adversario aprovechó para asestar un poderoso pero torpe golpe con su pinza contra el suelo, pudiendo ella esquivarlo con soltura. Pasó a situarse entre sus piernas, donde no podía verla y le resultaba mucho más difícil atacarla. Mientras tanto, el público empezaba a despertar, observando atónito la escena.

−¡Tienes razón! ¡No dejan de ser excusas! ¡Hay una frase muy bonita que dice "amar es no tener que decir nunca 'lo siento'", y creo que tiene toda la razón del mundo! Es decir, se pueden cometer errores pequeños, como olvidarte de comprar algo o quemar una tarta, ¡pero los gordos, los que dejan una marca muy fea, no deberían existir! ¡Y, a pesar de todo, estoy venga a decirlo: lo siento! ¡Siento no haber evitado esto, porque podría haberte buscado mejor o evitado que te quedaras solo ayer, por mucho que no supiera que las sirenas estuvieran en el instituto! ¡Y siento haber dudado de ti por coger el colgante de una de ellas, seguro que tenías una buena razón y que lo que hiciste no era culpa tuya!

El titán gruñó por lo bajo y dejó de atacar a ciegas, adoptando una actitud más seria y cambiándole el rostro a un azul oscuro que siguió mutando, oscureciéndose lentamente. Procedió a examinar el lugar con detalle, buscando a su presa. En el escenario no estaba, en la colina tampoco, ni rastro entre el público... Había corrido bajo él y ya no se la veía, por lo que solo podía estar en...

−¡Pero el tiempo de las excusas se ha acabado, es hora de las soluciones! ¡Voy a salvarte cueste lo que cueste, Lloydi! ¿Y sabes por qué? ¡Porque te quiero! ¡Te quiero, te adoro, te compro un loro! Bueno, eso no, que en la residencia no se permiten animales... ¡Pero ya me entiendes! ¡Te quiero, y si quieres saber cómo, te contaré todos los modos!

Su discurso se vio bruscamente interrumpido cuando el gigantesco tentáculo la rodeó por sorpresa de la cintura debido a su distracción, haciéndola levantar los pies del suelo y alzándola lentamente frente a él, lo que hizo empezar a chillar a todo el mundo. Sin embargo, eso no la amilanó en absoluto, continuando mientras aferraba con más fuerza el megáfono tras subirle el volumen al máximo y ascendía hacia un destino incierto, sonriendo cada vez más mientras se le empezaban a escapar de nuevo las lágrimas, solo que esta vez eran de felicidad.

−Me gusta cuando me abrazas y acaricias, porque me siento tratada con respeto y cuidado, transmitiéndome que para ti soy algo muy valioso... Me gusta tu voz, tiene un punto gracioso que siempre me hace reír y tus imitaciones me sacan una sonrisa... Me gusta tu risa, porque es fuerte y segura y muestra que estás vivo y que no te importa lo que piensen de que seas feliz... Me gustan tus ojos, de un marrón suave y serenos, recordándome que eres dulce como el chocolate que tanto me gusta... Me gusta cómo luces al dormir, tranquilo y en paz como un niño pero al mismo tiempo respirando con fuerza, mostrando vitalidad... Me gusta cuando me coges de la mano, porque me haces sentir que somos uno y que quieres que recorramos siempre el mismo camino... Me gusta cuando rompo tu fachada seria, porque cuando lo hago somos uno, nos entendemos perfectamente y compartimos un mismo corazón...

El rostro de su novio maldito por el colgante apareció frente a ella, examinándola con cautela teñido de un púrpura oscuro que había ido adquiriendo progresivamente debido al sorpresivo sentimiento de nostalgia, cada vez más difícil de combatir, que estaba viviendo desde que esa chica había empezado a hablar mientras se acercaba cada vez más. ¿Quién era, y por qué le afectaban tanto esas palabras?

No, tenía que hacer caso a su ira, su hambre por más magia, su poder. El cristal se lo susurraba, cada vez más fuerte. Lo había hecho hasta ahora, ¿por qué le estaba costando tanto en esos momentos, hasta el punto de hacerle temblar el tentáculo?

−¿Recuerdas el baile de Halloween? Nos lo pasamos muy bien disfrazados, simplemente haciendo el tonto, y luego nos pasamos un rato bien largo pidiendo golosinas. Algo tan simple como conseguir dulces nos hizo tan felices, y era porque estábamos juntos... Y el baile de San Valentín fue muy bonito, tú ibas muy guapo y elegante de esmoquin y con tu pajarita, y te gustó mucho mi vestido lima, pero sobre todo mi coleta... La tocabas tanto, diciendo que me quedaba genial y que estaba preciosa...

Le estaba empezando a costar el respirar y su visión se enturbiaba, como si se marease. ¿Qué estaba ocurriendo? Era poderoso, gigantesco, invencible. Tenía que terminar con esto ya. Sus tentáculos faciales se apartaron como los pétalos de una pútrida flor, dejando al descubierto un pico que se abrió de par en par, emitiendo un portentoso rugido que arrastró una vaharada a podredumbre insoportable que llegó a echar para atrás la melena de Pinkie. Esta contuvo las náuseas con todas sus fuerzas y se repuso inmediatamente después, hablando con una de las mayores sonrisas de toda su vida.

−Pero el mejor recuerdo que tengo fue la noche de fin de año... ¿Recuerdas el muérdago y cómo te atraje a él? Tú eras muy tímido para dar el paso, y no va conmigo declararme de manera normal, así que preparé ese pequeño truco para decirte cómo me sentía... Y te lo dije con ese beso, en el que te dije sin palabras que somos muy parecidos en unas cosas y muy diferentes en otras, formando como ingredientes una receta que para mi es perfecta y deliciosa, y estoy segura que para ti también...

Empezó a acercarla a sus fauces, a una velocidad agónicamente lenta, sintiendo cómo algo daba golpes desde lo más profundo de su ser, pugnando por abrirse paso, por recordar algo.

−Lloydi... ¿Recuerdas lo que te pregunté después, antes de que me hicieras la chica más feliz del mundo devolviendo el gesto? No creo que me quieras comer, así que, venga...

Su voz se convirtió en un susurro.

−¿No me vas a dar un beso?

El mundo se congeló, como si alguien hubiera pulsado un botón de pausa gigante. Las Dazzlings llevaban un buen rato riéndose de la estupidez de esa chica, y ahora estaban expectantes por el desenlace. Las Rainbooms se habían horrorizado y puesto a gritar varias veces, pero habían respetado su voluntad y no se habían movido de la colina, confiando al cien por cien en su amiga. Vinyl se había levantado las gafas, observando con sus ojos magenta todo detalle. El público callaba, conociendo ahora la terrible verdad de lo que estaba ocurriendo. Todas contenían el aliento, pese a la protesta de sus pulmones.

Y el momento, que pareció durar una eternidad pero en realidad solo lo constituyeron unos pocos segundos, se resquebrajó con un infinito rugido de agonía capaz de hacer explotar la realidad. El coloso se llevaba la pinza a la cabeza con los ojos fuertemente cerrados, la cual estaba a punto de estallar como si un montón de enanos estuvieran probando dinamita dentro al tiempo que cambiaba entre todos los colores del espectro de forma errática, mientras el tentáculo se agitaba sin control en el aire, las chimeneas escupeagua de su espalda se retorcían escupiendo microdesgargas al aire y todo su ser se tambaleaba. Una encarnizada lucha se desarrollaba dentro de él, equiparable a la del mayor caballero de luz contra el más poderoso de los demonios, una mangosta contra una serpiente, un calamar gigante contra una ballena azul. Un duelo de voluntades que le estaba consumiendo y amenazando con matarle.

En una de las oscilaciones del tentáculo este se abrió soltando a Pinkie, afortunadamente lo suficientemente cerca del suelo como para que solo sufriese una fuerte caída. Se giró hacia aquel que tanto quería, animándole en silencio, pero un ruido de neumáticos la hizo girar la cabeza: Vinyl acababa de llegar en su coche.

−¡Pinkie, sube!
−¡Pero Lloydi...!
−¡Algo me dice que está a punto de besar el suelo, pero mucho más fuerte que tú! ¡Sube, nos alejaremos lo suficiente como para que no corras peligro!

Asintió y se metió en el asiento del copiloto, arrancando el vehículo justo después a toda velocidad con un fuerte chirrido del freno de mano al ser retirado de golpe, al tiempo que la colosal figura se les echaba encima, cayendo hacia delante. Finalmente, le rebasaron por un segundo, desplomándose él con un terremoto aún más fuerte que cuando le habían tumbado de espaldas. El mundo calló, conteniendo la respiración una vez más ante la figura cubierta de una nube de polvo. El silencio fue roto por el ruido de una portezuela al abrirse y cerrarse, seguido de unas pisadas a la carrera gritando un apodo cariñoso, que se fueron reduciendo hasta detenerse por completo.

Cuando el polvo se asentó, el ser estaba tendido en el suelo boca abajo, los ojos cerrados, sin moverse. Pinkie se hallaba arrodillada a su lado, acercando una mano con cautela a la gigantesca cabeza, ahora de un color grisáceo enfermo.

−... ¿Lloydi?
−... eeeeeeeeee...-respondió el ser, con su misma voz profunda y gorgoteante, pero muy cansada.

El tentáculo empezó a agitarse de forma espasmódica, como un pez coleando fuera del agua, siendo ignorado por Pinkie, que acercó su rostro al cerrado ojo que tenía más cerca. Este se abrió de golpe, mostrando un color marrón en el que se vio reflejada como en un espejo.

−Lloydi... ¿eres tú?
−... kieeeeee...
−¡Pinkie, cuidado!

Se giró, pero la advertencia de Vinyl llegó demasiado tarde, pues el tentáculo la tomó desprevenida, habiendo serpeado en silencio hasta ella y envolviendo su cuerpo de golpe. Sin embargo, no la atrajo hacia él, ni la lanzó lejos, ni siquiera la levantó. Se limitó a envolverla suavemente, sin apretar más allá de lo necesario que para mantenerla en su agarre.

−Pin... kieeeeee...

Ella volvió a darse la vuelta, quedándose muda de la emoción y emborronándosele la vista: el gigantesco ojo que la observaba estaba derramando una lágrima lo suficientemente grande como para llenar un cubo, y su cara se había vuelto de un color rosa intenso. Concretamente, el mismo que el de su pelo.

−Y ese, queridas-dijo Rarity desde la colina, atragantándose por las lágrimas-, es el color del amor.

Todas sus amigas estaban dominadas por la emoción, incluso Rainbow, que no paraba de decir que tanto polvo le estaba desgraciando los ojos. Sunset sonreía, limpiándose con la manga. Lo había logrado. Sonaba cliché, pero esa chica había conseguido con su amor lo que ellas no habían podido hacer con sus acordes. Había rescatado al chico del influjo maligno del colgante. El público rugió en un tremendo aplauso aderezado con gritos de jolgorio y silbidos. Por su parte, Sg observaba tras el telón del escenario, atónito. Tras despertar del influjo de las sirenas, había aparecido esa tremenda criatura, aparentemente alimentándose de los sentimientos negativos como ellas, y la sorpresa había sido aún más mayúscula al descubrir que se trataba de Lloyd. Luego había presenciado cómo atacaba a sus amigas, sin poder hacer nada por evitarlo, y ahora por fin parecía haber vuelto a su ser. Esto era demasiado.

Mientras tanto, Pinkie lloraba de alegría, abrazada con cariño al tentáculo que con tanto mimo la estaba envolviendo. Lloydi había vuelto. Aún tenían que curarle, pero por lo menos volvía a ser él mismo en vez de estar cegado por el poder de las sirenas. Las cuales estaban demasiado tranqui-

Lloyd rugió de dolor, retornando su cabeza a un color grisáceo, al tiempo que esta, una de sus pocas zonas blandas, era impactada por los gritos de las proyecciones monstruosas de las Dazzlings desde arriba, las cuales se habían acercado y atacado de repente desde arriba. Lo único que pudo hacer fue soltar a Pinkie y hacerla rodar lejos de él por el suelo, intentando mantenerla a salvo.

−¡Bestia inútil! ¡Tenías un trabajo que hacer, solo uno! ¡Pero no, tenías que rendirte a tus patéticos sentimientos, tal y como hizo nuestra patética socia! ¡Pues vamos a derrotar a tus amigas con o sin tu ayuda, y además lo vas a pagar! ¡Obedecerás, quieras o no!

Siguieron atacando sin piedad, bombardeando su cabeza y causándole un sufrimiento agónico. Pinkie sufría con él, impotente mientras esas dos brujas vapuleaban sin piedad a su novio por haber cometido el crimen de volver a su ser. Pero poco duró, pues una lluvia de ataques del resto de las Rainbooms se estrelló contra esas criaturas, haciéndolas retroceder y aturdiéndolas. Vinyl había vuelto a la colina en cuanto empezó la odisea de crueldad, conectando rápidamente el equipo de sonido para que todas pudieran ayudar.

−¡¡No tenéis perdón por interrumpir un momento tan bonito como ese, monstruos!!-gritó Rarity, consumida por la furia.
−¡Por una vez estoy de acuerdo, y vais a saber lo que es el dolor!-añadió Rainbow, esbozando una sonrisa salvaje.
−¡Sois... mala... gente!-intervino Fluttershy, agarrando tan fuerte su pandereta que parecía que se iba a romper e irradiando furia sólida a través de su mirada.

El torrente de magia musical y vocal continuó, conteniendo a sus enemigas mientras Lloyd se levantaba trabajosamente, apoyándose en su temblorosa pinza mientras resollaba. Buscó a Pinkie con la mirada hasta encontrarla: algunos alumnos la estaban ayudando a retirarse hacia la colina. Bien, estaba a salvo.

O eso pensaba hasta que la proyección de Adagio se logró zafar, voló hasta tenerla a tiro y gritó contra ella con toda la malicia que pudo. La gente a su alrededor se apartó, pero ella no lo vio venir al estar de espaldas, recibiendo toda la fuerza del impacto y cayendo al suelo, inmóvil.

−¡GRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!

La noche enmudeció una vez más, presenciando otro ataque de ira del repentinamente rojizo coloso, aunque esta vez por motivos muy diferentes. Aún aturdido por su despertar y los ataques de las Dazzlings, se acercó renqueando al cuerpo de su novia, cambiando el tono de su semblante a un suave aguamarina, el color de la protección, mientras la recogía con todo el cuidado mediante su tentáculo y la ponía contra su pecho, gimiendo. Empezó a andar hacia la colina, mientras Adagio volvía a ser puesta a raya por las Rainbooms. La chica despertó en sus brazos, obteniendo respuesta de cómo estaba tan alto al mirar hacia arriba, sonriendo agradecida. Finalmente, llegó a su destino, depositando su preciosa carga frente a sus amigas.

−¡Pinkie! ¿Estás bien?-gritó Sunset, acudiendo a la carrera junto a las demás.
−Sí, estoy... Agh, pues no-titubeó, fallando al intentar levantarse y permaneciendo sentada en el suelo.
−Creo que las contusiones le han afectado al equilibrio, entre el golpe y venir este de una onda sonora. Tardará en recuperarse un poco-apuntó Twilight, preocupada.
−¿Qué hacemos entonces? ¡Tenemos que ganar a esas dos!
−¡Lo sabemos, Rainbow, pero sin Pinkie no podemos! ¡Tenemos que estar todas juntas o no funcionará!-objetó Rarity, indecisa.

Lloyd observaba la escena, preocupado por partida doble. Pinkie parecía no tener nada serio, pero aun así no podía verla sufrir y estaba claro que de momento no podía tocar. Y, debido a ello, estaban a merced de las Dazzlings. Su tentáculo se contrajo, a falta de puño, mientras reflexionaba. Por ser quienes eran, sus amigas se veían obligadas a proteger ese mundo, sin poder recibir ayuda. No es que la necesitasen realmente, pero estaba seguro de que ser las únicas con poder para combatir amenazas fuera de lo ordinario podía llegar a ser muy solitario: no había más que ver al impotente alumnado, asustado e incapaz de luchar por miedo y poder ser controlados nuevamente en cualquier momento. Un alumnado que se había vuelto contra ellas por culpa de las sirenas, haciéndolas sentir aún más solas. Él mismo no solo no había podido hacer nada tampoco, al fallar en alejarlas del instituto, sino que había empeorado todo enormemente, haciendo toda clase de destrozos físicos y emocionales por la ciudad y provocando un gran sufrimiento, sobre todo a quien tanto quería, que seguramente habría llorado lo indecible primero con su desaparición y después con su horrible aspecto y peores actos. La cual ahora estaba herida, incapaz de ayudar, habiéndole sacado de las tinieblas y reafirmándose como el amor de su vida.

Finalmente se decidió, con una resolución ardiente llenándole las venas y cambiándole la cara a un blanco tan puro que parecía brillar. Ahora tenía el poder de ayudar, de hacer que se sintieran un poco menos solas, de devolver todas las vejaciones que le habían hecho esas dos desgraciadas al instituto y a él mismo y de evitar que hiciesen daño a nadie nunca más, sobre todo a ella. Era hora de enmendar sus errores.

Les protegería a todos, costase lo que costase.

Alargó el tentáculo hacia Pinkie, acariciando suavemente su cara con su extremo, y las miró con resolución. Acto seguido, se dio la vuelta, miró al escenario y extendió sus extremidades a los lados, cubriendo a sus amigas como un gargantuesco escudo viviente. Y rugió, pero no era un rugido cargado de maldad o hambre retorcida como antes. Era uno cargado de la nobleza del león y el caballero, dispuesto a darlo todo por los demás. La gente empezó a jalear, sobre todo las Rainbooms, impresionadas.

−Adagio, creo que tenemos un problema-dijo Aria, retrocediendo un paso.
−Cállate. ¿Quiere pelear? Que lo intente, no podrá vencernos con nuestro propio poder.

Las dos proyecciones astrales se situaron frente a él en el cielo, desafiantes, y descargaron sus gritos, reaccionando este a tiempo metiéndose en su caparazón, absorbiendo el ataque sin problemas. Asomó levemente la cabeza, calculando, y abrió dos de sus cañones, escupiendo agua hacia el cielo sobre el escenario, provocando un aguacero que las desconcentró, lo que aprovechó para empezar a andar a paso ligero hacia ellas.

−¡Ese idiota me ha puesto perdida!-protestó Aria, exprimiendo su ropa lo que podía.
−¡Estúpida, no podemos dejar que se acerque! ¡Dispara, dispara!

Volvieron a gritar a través de sus proyecciones, a lo que él se decidió a contestar de la misma forma, sacando toda su voluntad de su pecho mientras se afianzaba en el suelo. Dos rayos de ondas mezzosoprano se encontraron con otro más grueso propio del chirrido de un murciélago del tamaño de un dragón, empezando un duelo sonoro que decidiría quién era más fuerte, con nadie pretendiendo ceder. Los estudiantes animaban a su transformado compañero, coreando su nombre.

−¡Woohoo! ¡Vamos, Lloyd, aplástalas! ¡La leche, esto es como estar dentro de "Godzilla"!-gritó Rainbow, entusiasmada a niveles salvajes.
−¡Ella tiene razón, chaval! ¡Mándalas volando de vuelta al océano!-añadió Applejack.
−¡Eso, que conozcan el precio por atacar a una damisela indefensa! ¿Qué?-se extrañó Rarity, encogiéndose de hombros ante las miradas entrecerradas de sus dos amigas.
−¿Habéis visto qué poder? ¡Es increíble!-gritó Spike pegando botes.
−Desde luego que lo es-dijo Pinkie por lo bajo, sonriendo-. ¡Vamos Lloydi, yo creo en ti!

Por su parte, Sunset y Twilight observaban asombradas, pero también cautelosas. Las Dazzlings eran unas duras rivales, y a pesar de que Lloyd ciertamente estaba exhibiendo una gran fuerza y resistencia además de demostrar que no atacaba a ciegas, sabían que no iba a ser una batalla sencilla.

Mientras tanto, los combatientes seguían con su choque de poder. Ninguno retrocedía ni avanzaba, mostrando un claro empate. Lloyd estaba dándolo todo, decidido a no perder, vomitando un torrente de decibelios inhumanos. Las Dazzlings empezaron a hablar entre sí por telepatía.

"Aria, esto puede durar un buen rato, estamos demasiado igualados".
"Me estoy dando cuenta, ¿qué hacemos?"
"Tengo un plan. A la de tres, separémonos y empecemos a dar vueltas alrededor de él. Uno, dos... ¡tres!"

A la señal, procedieron a llevar a cabo la maniobra, rompiendo el ataque tanto ellas como Lloyd mientras este las observaba, cauteloso. En un momento concreto, la proyección de Adagio atacó por sorpresa desde su izquierda, dándole el tiempo justo a cubrirse con su pinza, procediendo a avanzar mientras seguía recibiendo el impacto.

"¡No te quedes ahí, idiota! ¡Ayúdame!"

La forma etérea de Aria acudió junto a la otra, cambiando las dos el foco y atacando de frente, cubriéndose Lloyd de nuevo. Resistir el golpe de las dos era más duro, pero aun así siguió avanzando con tesón, poco a poco como un montañero frente a una ventisca, mientras el ataque se intensificaba, protegido por su escudo quitinoso.

"¡Esto no va a ninguna parte! ¡Le tenemos a menos de veinte metros, como llegue se acabó! ¡Aria, concentra el fuego donde yo lo haga! ¡AHORA!"

Los dos rayos de ondas pasaron a atacar un mismo punto de la extremidad, volcando todas sus fuerzas en ella como una lupa concentrando los rayos solares en un papel, mientras él se veía obligado a pararse por la renovada fuerza del impacto. Por un momento, no ocurrió nada, hasta que se escuchó un fuerte chasquido, seguido por una sucesión de otros más breves y rápidos. Finalmente, la cobertura cedió, implosionando al no poder resistir más un impacto concentrado y constante tan fuerte, cayendo varios trozos al suelo. Lloyd rugió de dolor, encogiéndose hacia su izquierda y mirando su ahora destrozada extremidad, que dejaba expuesta la carne blanquecina de su interior plagada de pequeños fragmentos de concha incrustados y de la que goteaba un icor espeso y purpúreo. Intentó mover la articulación, fallando y siseando de sufrimiento. Estaba a todas luces manco.

−¡Lloydi, no!-exclamó Pinkie, horrorizada.
−j*der, eso tiene pinta de doler bastante...
−Y que lo digas, Dash-dijo Applejack.
−¡Oh, no! ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¡Estamos perdidas! ¡Perdidas, os digo!-exclamó Rarity, llevándose el dorso de la mano a la frente de forma dramática.

Las Dazzlings sonreían, victoriosas. Habían logrado inutilizar su arma más contundente y su mayor defensa móvil, y ahora estaba encogido, sufriendo, inútil.

"Oh, mira qué mono, Aria: ¡está recogiendo con el tentáculo sus fragmentos de concha del suelo e intentando volvérselos a poner!"
"Hay que ser patético para intentar algo así".

Lloyd seguía con su dedicada labor, mirándole el preocupado público, unos en silencio y otros murmurando. Era una labor inútil, era consciente de ello, y no le pasaban desapercibidas las miradas venenosas de las sirenas, observándole con sus ojos como faros sangrientos. Al igual que tampoco le pasaba desapercibido el escenario mientras lo examinaba, sopesando posibilidades y haciendo tiempo. De repente agarró un trozo del tamaño de una persona, fue a colocárselo... y lo lanzó de lado contra la barra de focos que colgaba del techo. El conjunto estalló en una explosión de chispas y se desenganchó de su soporte, cayendo al escenario junto con el trozo de concha con un fuerte ruido, dándolas el tiempo justo para apartarse mientras gritaban del susto.

Era su oportunidad. Dio un par de poderosas zancadas para ponerse a rango y el tentáculo se disparó como una centella agarrando a las desprevenidas chicas, que no pudieron cantar por la fuerza con la que el apéndice las apretaba. Se dio la vuelta, rugiendo en dirección a la colina mientras las sostenía frente a él, con sus proyecciones flotando inútiles sobre ellos.

−¡Chicas, ahora o nunca! ¡Tenemos que cantar y terminar con esto! Pinkie, ¿ya estás mejor?-preguntó Sunset mientras todas se ponían en sus puestos.
−Creo que sí-respondió ella, sentándose a la batería y cogiendo sus baquetas con decisión.
−¡Pues adelante!

El tema con el que casi las habían derrotado antes comenzó a sonar de nuevo, desatando todo su poder mágico interno y creando un majestuoso alicornio etéreo en el cielo, que desplegó sus alas y comenzó a hacer brillar su cuerno. Lloyd se limitó a ignorar los futiles pataleos de sus prisioneras y mantuvo admirado la vista hacia la colosal invocación, recibiendo de lleno el impacto de una tremebunda descarga de magia pura.

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Adagio y Aria despertaron al unísono, poniéndose en pie inmediatamente e intentando cantar pese a ver sus colgantes destrozados. Para su sorpresa, lo único que fueron capaces de hacer fue producir más gallos que una granja avícola, a lo que el público las respondió tirándoles perritos calientes, fruta e incluso gelatina que se habían llevado al concierto, obligándolas a salir corriendo mientras se cubrían. Mientras lo hacían, Adagio echó la vista atrás, mirando a Lloyd con furia, que seguía tendido en el suelo. Por su culpa, habían perdido todo. No podían volver a Equestria, no tenían poder, no sabían arreglárselas en este mundo sin parasitar a otros... No tenían pasado, presente ni futuro.

−Maldito desgraciado... ¡Esto no quedará así!
−Oh, desde luego que no, señorita. Manos arriba, por favor.

Frenó en seco, deteniéndose las dos frente a una alta figura con gabardina y alzando sus brazos ante el panorama. El comisario Donelly sostenía sus credenciales con una mano mientras les apuntaba con su revólver con la otra, impasible.

−Quedan detenidas por... Bueno, no puedo aludir exactamente "terrorismo mágico", por loco que crea estar sonando, pero sí que han cometido actos de agresión, incitación al odio, alteración del orden público y varias cosas más, así que usted y su amiga van a acompañarnos a comisaría. Seguro que encerradas en un cuarto bien pequeño y bajo tierra se nos ocurre a todos algo que pueda quedar registrado, además de una manera de pagar por lo que han hecho esta noche.
−Pero... ¡no puede hacernos esto! ¡Ya sé! ¡Seguro que no es legal, usted mismo no suena muy convencido!
−¿Ve a toda esa gente que la observa con el ceño fruncido? Tengo testigos de sobra para corroborar la versión que fabrique, y créame, estarán más seguras por ahora conmigo. Y permítame añadir una cosa... Ante circunstancias tan excepcionales como esta, yo soy la ley-dijo, acercándose hasta casi pegar la cara con la suya.

En ese momento, Sonata apareció entre el público, mirándolas con los brazos cruzados, sonriente.

−¡Oiga, espere un momento! Sonata... ¡Había otra chica con nosotras, esa de ahí! ¡Sonata, ven aquí, desgraciada! ¡No nos dejes solas! ¡Te vas a venir con nosotras, ¿me oyes?!
−Hasta donde yo sé, solo ustedes dos estaban en el escenario haciendo lo suyo, así que, de momento... ¡Lleváoslas, muchachos!

Dos agentes uniformados cogieron a Adagio y Aria y las esposaron, metiéndolas a la fuerza en un coche de policía ignorando sus pataleos y chillidos dignos de gorrinas histéricas, partiendo este de inmediato con su sirena a todo volumen. Sonata les dijo en todo momento adiós con la mano, satisfecha. Por fin se había acabado esa etapa de su vida. Ahora, a por lo otro que tenía que hacer.

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Lloyd empezó a abrir los ojos, volviendo en si. Estaba enfrente del escenario, tirado en la hierba, y por el tamaño de la gente que le observaba, había vuelto a la normalidad. Se tocó el cuerpo y miró sus manos, respirando aliviado: era él de nuevo. Resopló, llevándose una mano a la cabeza. Para ser magia de colorines, le había golpeado como un jodido camión.

−¡LLOYYYYYYYYDIIIIIIII!

Más o menos similar a recibir a cierta locomotora rosa entre sus brazos, que venía acompañada de cerca por sus amigas.

−Uffff... ¿Alguien ha apuntado la matrícula de ese arcoiris?

Por toda respuesta, Pinkie lloró de alegría, riendo mientras le daba un apasionado beso y le tiraba al suelo.

−Hala, idos a un hotel, ya total...-bromeó Rainbow, siendo contestada por el ocupado Lloyd con el dedo corazón.
−Déjales Rainbow, ¿no ves lo felices que están? Además, se lo ha ganado-apuntó Applejack.
−Concuerdo totalmente, querida. ¡Qué batalla más increíblemente épica por el amor y la justicia! ¡Oh, estoy que me voy a desmayar de la emoción!
−Enhorabuena, Lloyd. Eso ha estado genial, aunque, por si acaso... Bienvenido al club de "nos volvimos locos, mutamos y estamos reformados"-dijo Sunset con una media sonrisa, extendiendo el puño y correspondiendo él chocando el suyo con una cara de resignación.
−Encantada, soy Twilight Sparkle. Debo coincidir con Sunset, ha sido un duelo mágico increíble.
−¿Sunset?

La aludida se giró hacia el escenario, empezando a llorar al ver a Sg salir de detrás del telón y subiendo de un salto, abrazándole todo lo fuerte que podía y besándole aliviada, tras lo que bajaron al encuentro de sus amigos.

−He despertado hace un rato, ¿qué me he perdido? Porque parece ser que Lloyd se había convertido en un monstruo marino pesadillesco...

Él tragó mientras miraba a su círculo de amistades, nervioso. Había llegado la hora de contar todo.

−Está bien, supongo que os lo debo. Todo empezó cuando...
−¿Me permitís que interrumpa un momento vuestro pequeño mundo feliz?

Todos se giraron ante la voz de Sonata, que en esos momentos se acercaba hacia ellos. La incomodidad empezaba a crecer.

−Sonata, yo...

Un fuerte bofetón suyo le cortó en seco, haciendo volar sus gafas y yendo Fluttershy a por ellas, queriendo evitar el conflicto aunque fuera por unos momentos.

−Vale, esa me la merecía-dijo, frotándose la cara y recogiendo sus lentes, agradeciendo a la amable chica de paso.
−¿Cómo pudiste hacerme eso? ¿Contarme esa historia que ya veo que es mentira, encerrarme en un cuartucho y quitarme el colgante? ¡Yo te quería, ¿sabes?!
−Sonata, primero decirte que lo siento mucho, te he causado mucho daño y no te merecías un trato así. Pero permíteme que te diga que eso de amor no tenía nada.
−¿Cómo dices?
−¿Te crees que es normal que porque una persona te invite a algo por haberte tirado tu bebida al tropezarse contigo por la calle ya le quieras enganchar?
−Puesto así parece muy extraño, ¡pero no es eso! Verás, yo... Siempre he sido la alienada en mi grupo. Aria prácticamente solo abría la boca para insultarme, y Adagio me trataba como si fuera una carga que se veía obligada a arrastrar. Entonces, en un sitio que no conozco de nada y en el que apenas me valgo para sobrevivir, aparece alguien que me en vez de gritarme por chocarse conmigo trata con respeto, hablamos y nos reímos... ¿Cómo querías que me sintiese?
−Pero a ver, Sonata, ese no es el punto... Entiendo perfectamente que te impactase mi trato, y que te sintieras bien conmigo por ello. Eso te lo compro. Lo que no puede ser es que de golpe y porrazo ya quieras estar con esa persona de forma romántica, la cosa no va así. Una relación-dijo mientras tomaba la mano de Pinkie-se construye en ir conociendo a la persona, pasando buenos ratos con ella y ver que os complementáis. Eso requiere tiempo, no basta con una comida. ¿Qué pasa si te dices "voy a hacer una sopa, echo todos los ingredientes a la olla y en dos minutos seguro que ya está exquisita"? Pues va a ser que no.
−Sí, ya me ha quedado claro que tenéis algo muy especial, he podido verlo cuando ella te ha hecho volver en ti antes-replicó con tristeza y amargura-. Imagino que yo nunca tendré nada así...
−Eh, eh, eh, quieta, que para dramas ya tengo a Rarity.
−¡Hmph!-rezongó la modista mientras Rainbow reprimía una carcajada.
−Mira, Sonata, te voy a decir una cosa, y créeme porque es cierta: esa vez en el Taco Bell me lo pasé genial contigo. Eres una chica graciosa, con sentido del humor y alegre, no te debería costar nada encontrar a alguien que te aprecie por tu personalidad. Y añado que no eres precisamente fea, todo lo contrario. Simplemente, bueno... Digamos que ya veía la vida de color rosa-dijo mientras miraba de reojo a su sonriente novia, la cual le apretó la mano un poco más.
−Supongo que llegué tarde entonces...
−Mira, hay un refrán que dice: "nunca es tarde si la dicha es buena". Yo ya tengo a alguien, si, pero no significa que no podamos ser amigos. A mi no me importaría en absoluto seguir hablando, riendo, comiendo y haciendo bromas con la Sonata que conocí ese día en el Taco Bell. Es más, creo que hablo en nombre de todos los aquí presentes cuando digo que podríamos hacerte un hueco...
−Woah, woah, espera un momento, gafitas. Sí, has echado un combate digno de las mejores películas palomiteras, pero ¿no te estás precipitando un poco?
−Rainbow, creo que tenéis algo de experiencia en integrar en el grupo a gente que en el pasado manipulaba y usaba a los demás en su propio beneficio y que ha acabado saliendo bien la jugada. No te ofendas, Sunset, pero lo digo para bien.
−No te preocupes, entiendo tu motivación.
−Además, es un hecho que, pese a que estuviese cansada con su antigua vida, yo se la quité sin preguntar-añadió Lloyd, mirando de reojo al colgante destrozado en el escenario-. Ahora mismo no tiene a nadie ni sitio a donde ir, y técnicamente no ha hecho nada en el instituto, así que... ¿qué me decís?

Sonata dudaba, entre emocionada y temerosa. No acababa de creerse que le estuviese pasando esto. Después de haberlo pasado tan mal y haber hecho tanto daño en el pasado, ¿de verdad se lo merecía? ¿No la estarían engañando?

−Escúchame, Sonata Dusk era, ¿no? Escuché tu nombre cuando le plantaste cara a esas arpías-comentó Sunset, adelantándose-. Lo que dice Lloyd es cierto: yo antes era muy parecida a ti, y tras arrepentirme de mis actos encontré en este grupo a grandes amigos que me han aceptado y hecho la chica más feliz del mundo... de diferentes maneras-añadió, mirando a Sg de reojo con una sonrisa-. Nunca es tarde para empezar de nuevo, Sonata. Tú misma has dejado bien claro que ya no querías seguir con tu antigua vida, así que, ¿qué me dices? ¿Vienes?
−Debo añadir-intervino Twilight-que, cuando vine aquí desde Equestria, se me hizo muy fácil acercarme a estas chicas, y en todo momento me sentí aceptada y querida por ellas a pesar del poco tiempo que hacía que nos habíamos conocido. La vida me sigue enseñando, por mucho que ahora sea princesa de ello en mi mundo, que siempre hay lugar para la amistad, así que por mi parte serás bienvenida también.

Todo el grupo asintió con la cabeza, esbozando grandes sonrisas que se iban emborronando, así como sus caras. No, no eran las personas que tenían enfrente: era ella la que había empezado a llorar de alegría. Asintió mientras empezaba a reír y se echó encima del grupo intentando abarcar a todo el mundo con sus brazos, siendo correspondida con un abrazo grupal con ella en medio por iniciativa de Pinkie. Por fin podía dejar de sentirse sola. Tenía una familia. Estaba en casa. Tras lo que pareció una eternidad, se separaron, y ella habló titubeante.

−Lo que no acabo de entender es por qué reaccionaste entonces de una forma tan violenta cuando me encontré contigo...
−Sonata, tú no te viste la cara cuando viste mi foto con Pinkie. Ibas a cometer una barbaridad, tenías la locura grabada en los ojos.
−¿Y tú cómo sabes si iba a hacer tal o cual cosa, ¿eh?-inquirió, ceñuda.

Lloyd sabía que solo podía hacer una cosa. Se limitó a echarle a Sg una mirada que gritaba "lo siento, tío", y de nada sirvieron los frenéticos gestos negativos de él con su cabeza.

−Porque ya sabía lo que podíais hacer.

El respingo grupal fue de órdago, siendo su armonía solo rota por el facepalm de Sg. Acababa de lanzar una mierda de triceratops a un ventilador gigante.

−¿Cómo dices?
−Digo que, cuando Sg y yo vinimos a Canterlot, estábamos cerca de una cafetería dentro de la que estabais cantando las tres con vuestros colgantes brillando, y de golpe todo el mundo estaba de mala baba. No fue difícil pensar que pasaba algo raro, qué quieres que te diga. Y espera, que tengo más: cuando llevábamos poco tiempo trabajando en Sugarcube Corner, un día estaba Sg repartiendo con la bici y aprovechó para darse un voltio por el polígono industrial, escuchándoos en uno de los edificios, descubriendo vuestro escondite y planes de liarla en la escuela, y teniendo que huir de vosotras.
−¿¿Que hiciste QUÉ??-gritó Sunset mirando a su novio, espantada.
−Espera, ¿eras tú el que se coló?-inquirió Sonata, ojiplática.
−¡Serás cabrón!
−¿Qué esperabas, que me comiese yo toda la mierda? No hijo no, hay ración de sobra para ti-dijo con una sonrisa pérfida-. El caso es que no queríamos que fueseis a hacer daño al instituto, por lo que cuando hablé contigo y me preguntaste por él añadiendo que te ganabas la vida con tu voz, pues hombreeeeee... Algo olía mal, qué quieres que te diga.
−Perdón por no poderme lavar a menudo...-dijo ella, roja de vergüenza.
−Joooooooooodeeeeeeeeeer... Quiero decir que vi venir el desastre, así que te convencí de que no te acercaras al instituto. Veo que-
−¿Por qué no nos lo dijisteis algo tan importante?-preguntó Sunset, ceñuda-.
−Creímos que podríamos manejarlo solos. Está claro que nos equivocábamos, por lo que pedimos disculpas.
−Concuerdo. Lo sentimos, chicas-intervino Sg.
−Que por cierto, como iba diciendo... Veo que de poco sirvió mi treta, Sonata. ¿Cómo acabasteis en el instituto de todas formas?
−Yo puedo responder a eso.

Giraron la cabeza hacia el comisario, que en esos momentos caminaba hacia ellos con seguridad y aplomo tras dar instrucciones a sus agentes por radio para que acabasen de interrogar a testigos y asegurar el gigantesco hoyo que aún seguía en medio de la explanada de cuando Lloyd había surgido del subsuelo.

−Disculpe, ¿usted es...?
−Comisario Donelly, de la jefatura policial de Canterlot. El agente Marshall encontró a esta joven y las otras dos en la calle sin documentación alguna y tramitamos su padrón e ingreso en el instituto con Servicios Sociales.
−Marshall, Marshall... ¡Ah, co*o, el padre de Flash!-recordó Lloyd, pensando que liarla pardísima le venía de familia.
−Así es. Ahora le toca a usted responder: ¿cómo diablos ha ocurrido todo esto?

Ahora sí: a no ser que alguien más apareciera de forma aleatoria, era el momento de la verdad, por lo que escudriñó un momento entre el gentío. Ni rastro de Flash. Luz verde.

−Como ya he dicho, ya sabiendo lo que podíais hacer y teniéndote de golpe frente a mi, vi que te estabas tomando a mal lo de Pinkie y yo, así que temía que me lobotomizases como al resto, además de que hicieseis algo en el instituto. Me inventé corriendo un drama para que bajases la guardia, y te dejé inconsciente para quitarte el colgante y esconderte para dejarte fuera del plan que tuvieseis. Sin embargo, por error me puse el colgante, y todo se fue a la mierda.

"Tras mostrarme un increíble mundo submarino al intentar quitármelo, comprobé que era capaz de ver vuestro poder, una especie de niebla verde que salía de la gente con mala baba. Fui aturdido a la cafetería, donde las otras dos estaban cantando, y me tragué de sopetón un buen puñado de esa mierda. Supongo que fue por no ser el dueño original de colgante, pero sentí un dolor que no os podéis imaginar, creí que me moría. Después vino un placer indescriptible, y supe que quería más, mi voluntad simplemente se apagaba. En aquel momento me salió una erupción en el cuello que conseguí tapar con la bufanda de MIstery Mint, que por cierto le debo una nueva porque a saber dónde está, tras cantarle y manipularla como vosotras, y me fui del instituto a buscar más para evitar que se me encontrara. Solo fue el comienzo.

Utilizaba el móvil para buscar en Youtube las canciones que mejor se adaptasen a la situación que quería utilizar a mi antojo, e iba por toda la ciudad causando el caos manipulando a la gente con ellas. Nunca tenía suficiente, de hecho, con cada pelea que provocaba tenía más y más hambre de negatividad. Y cada vez que utilizaba el poder, mi cuerpo cambiaba un poco más: la erupción dio paso a velas, mis piernas empezaron a endurecerse y llenarse de escamas, mi voz se iba convirtiendo en un gorgoteo... El poder del colgante me iba corrompiendo mediante reminiscencias de vuestro origen acuático por fuera y el hambre por dentro. Tiré el móvil en Sugarcube Corner al terminarse de convertir el brazo que me quedaba en una pinza, que ya para entonces estaba endurecido y con sus colores, y además tampoco le quedaba apenas batería por el intensivo uso. Huí a las alcantarillas como pude, ya que mi abdomen y espalda ya estaban casi endurecidos del todo y mi cara estaba empezando a transformarse. Mientras me distraía cantando, regodeándome en mi misión, un trabajador me encontró y le obligué a llevarme al club de golf. Era el único sitio más o menos oculto con agua limpia, estaba empezando a necesitarla para los cañones que me salían de la espalda, ya que además mi naturaleza me la estaba pidiendo. Lo malo es que ya sabéis cómo es Blueblood, así que en cuanto estuvo cerca del lago metiéndose con sus trabajadores y despreciando a otros jugadores, salí para alimentarme y ataqué cuando se intentaron defender.

Fue entonces cuando llegó la policía y tuve que volver al alcantarillado. Estuve huyendo hasta que detecté un lejano rastro de magia más potente que nunca, y fui ciego a por ella. Cuando llegué ya no había, y estaba hambriento y furioso... Y bueno, ya conocéis el resto. Lo peor de todo es que siempre fui consciente de lo que estaba haciendo: estaba arruinando vidas, convirtiéndome en un monstruo de pesadilla y atacando a quienes más me importaban... y me daba igual, yo solo quería más y más poder. El colgante me tenía completamente dominado, y si no hubiera sido por Pinkie y por vosotras, no sé cómo hubiera acabado por hacer lo que no debía. Gracias, me habéis salvado de mi mismo, y os pido disculpas, lamento de verdad todo el daño que he hecho. Y Pinkie, te quiero con toda mi alma".

Acabó su relato empezando a llorar, abrazándose a Pinkie mientras todos se quedaban impresionados. Lo había pasado verdaderamente mal, e incluso Sonata tenía cara de circunstancias, asombrada y apenada por los efectos del colgante en alguien que no fuera sirena.

−Bueno-interrumpió Donelly, carraspeando-, está claro que necesito unas vacaciones... Por increíble que parezca su historia, voy a tener que creérmela, caballero. Todo casa demasiado bien con la odisea que ha sufrido esta ciudad estos dos días. Lo que ocurre es que tenemos un problema bien gordo con usted.
−Estoy dispuesto a asumir responsabilidades.
−Ya, eso suena muy noble, pero no puedo hacer un informe verídico de todo esto...
−Creo que puedo ayudar en eso.

Celestia se acercaba hacia ellos, cansada y con cara de haber estado escuchando.

−¿Directora? ¿Cuanto lleva ahí? Y por cierto, lamento muchísimo lo de Blueblood, por mucho que me diesen ganas en el partido de golf de meterle un palo por el... Em, perdón, que cómo está.
−El suficiente, Lloyd. Y no te preocupes, se recuperará. De hecho no tiene nada serio, para cuando llegué estaba sedado porque los médicos no podían soportar sus exagerados quejidos-rezongó mientras el grupo reía por lo bajo-. Escuche, comisario.
−Usted dirá.
−Creo que ha podido comprobar que en este instituto pasan cosas... Ciertamente extrañas. Comprendo que quiera que se haga justicia, yo también. Pero me temo que hay ciertas cosas que no se pueden destapar: muchas reputaciones se verían dañadas de no creerse, y de hacerlo, habría un impacto en la sociedad demasiado grande.
−Sí, entiendo lo que quiere decir, no podría aguantar a los magufos, la prensa y los curiosos metiendo las narices en mi ciudad y arruinando su nombre.
−Además de que los alumnos tampoco se merecen que su futuro quede marcado, directa o indirectamente.
−¿Entonces qué sugiere?
−Comisario, creo que, con sus habilidades y las mías, este puede ser el comienzo de una bonita amistad-dijo ella con una sonrisita.

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El infierno burocrático que siguió a ese día no se parecía a nada imaginable, sobre todo para Donelly. El destrozo en el alcantarillado pudo justificarse como un leve seísmo seguido de una explosión de gas bajo los terrenos del instituto y subsanado por el ayuntamiento. Todo el cuerpo policial guardó silencio, no queriendo atraer gente extraña a la ciudad. Kurt Marshall y los demás policías que participaron en la persecución solo sufrieron heridas leves, y terminaron por guardar silencio por el bien de la ciudad. Sin embargo, los incidentes personales fueron algo más complicado. Todo se explicó como un caso de histeria colectiva que por supuesto nunca pudo de terminarse de investigar, pero los que conocían personalmente a Lloyd fueron compensados directamente por él, en forma de favores personales o trabajo temporal en el caso del bazar de los hermanos Flim&Flam (donde recibió ánimos de Applejack al tener que hacerles publicidad haciendo un irónico número de canto y baile) y extra en el del negocio de los Cake, teniendo que utilizar todos sus ingresos adicionales para pagar los daños. En el caso del club de golf, el propio Blueblood pagó los daños y guardó silencio a cambio de recibir nuevos clientes entre los alumnos por mediación de Celestia y Luna y que Lloyd trabajara de recogepelotas durante un tiempo, y a pesar de que seguía siendo alguien insoportable, le trataba como a un ser humano, tal vez temeroso de que volviese a ser como antes y asegurándole el chico que nunca diría a nadie que chilló como una mujer pidiendo ayuda. Por último, Flash terminó por saber la verdad, perdonando a Lloyd sin problemas al no haber ocurrido nada serio con su padre y por tener experiencia tras el incidente con Sunset.

Varios días después del incidente con las Dazzlings y el retorno de Twilight a su mundo, Sonata se hallaba con sus nuevos amigos en Sugarcube Corner, declarándose fan incondicional del batido de chocolate especial de los Cake. Se había integrado bien en el grupo, sobre todo con Pinkie, siendo ambas chicas amantes de una buena risa y habiendo planeado la rosada la obligatoria fiesta de bienvenida, que fue especialmente legendaria tras conocer horrorizada que la nueva no sabía lo que era una, no faltando la sidra de los Apple y una buena colección de dulces. La chica estaba volviendo del baño cuando se tropezó con alguien, cayendo de culo al suelo.

−Oh, perdona, iba distraído... ¿Estás bien?-dijo el involuntario obstáculo.
−Sí, no importa... Oye, me suenas de algo-respondió ella, tomando la mano que le ofrecía y levantándose.
−Me llamo Flash, Flash Sentry. Toqué con mi grupo en la batalla de bandas.
−Oh, vaya, lo siento... Ya sabes, por el lavado de cerebro y todo eso...
−No mujer, ya sé que no estabas con ellas, no tienes nada que ver con eso, no te preocupes.
−Ya, pero indirectamente fue culpa mía por el colgante...
−Nada, nada, pelillos a la mar: ya nos estamos acostumbrando y los de los clubes de cine y literatura ya están febriles perdidos creando historias y maquillaje sobre lo que ha ocurrido, en especial inspirados por la batalla de narices que hubo.
−Está bien... ¿Dijiste que tocabas en un grupo?
−Sí, más concretamente la guitarra. ¿Te gusta la música?
−Bueno, ya no me dedico a ella, tú ya me entiendes, pero sí-comentó ella, haciendo un gesto con la mano mientras sonreía divertida.

Mientras los dos seguían hablando y riéndose, alguien observaba la situación atentamente, con cierta sensación de déja vu en el estómago. Sg se temía lo peor viendo a su amigo perforarlos con la mirada y le dio un toque, no recibiendo ninguna respuesta. Finalmente, el otro chico se levantó y fue a la barra. Conociendo a esos dos, las posibilidades y el absurdo y lamentable papel de Twilight dado lo que había ocurrido en el pasado, solo había una cosa por hacer de momento. Volvió a la mesa con un cubo de palomitas y empezó a comer, sin quitarles la mirada de encima.

Esto iba a ser divertido.

Has elegido... sabiamente


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N.A.: bueno, me he retrasado un poco en continuar :roto2: Ante todo pedir disculpas, mi vida este año ha sido bastante caótica debido a las intensas y estresantes fases finales de mi tesis doctoral principalmente. Este relato estaba pensado para Halloween, pero me fue imposible tenerlo a tiempo por varias causas y he aprovechado para irlo puliendo. Eso significa creer que te vaya a ocupar unas 15k palabras y que él solo se alargue hasta más de 30k :derpy: Además antes iba a ir otro, pero se me estaba atragantando mucho y decidí aparcarlo y ponerme con este, que ya lo tenía construido en mi cabeza desde hacia tiempo. Y aun así me he estresado muchísimo y solo he podido escribirlo a ratos, pero por fin está aquí.

Bueno, al lío. Este fue de los primeros relatos alternativos que se me ocurrieron de BBAN, con la idea central en la cabeza de "¿qué hubiese pasado si no me hubiera cagado contra Sonata y hubiese cogido el colgante?" Pues obviamente algo parecido a esta sucesión de desastres. Pretende ser un homenaje tanto a las películas de "monstruo suelto por la ciudad" tan abundantes en el cine de serie B como, y esto lo digo desde la humildad, a la obra de H.P. Lovecraft, como alguno puede que se haya dado cuenta por varias frases, detalles en descripciones, menciones, relato de alucinaciones, referencias a la cordura y estado de impotencia y horror ante lo inconcebible. Y, por supuesto, el título, haciendo alusión al relato "La sombra sobre Innsmouth" dada su historia.

Además hay otra cosa. Uno puede darse cuenta viendo RR y leyendo BBAN, pero Sonata Dusk es de hecho un personaje tragicómico. Está fuera de lugar respecto a lo zorras que son Adagio y Aria, siendo tratada como la rara y el estorbo del grupo y destacando como la "adorable tonta". Decidí tomar esa idea y la absurda y abocada al fracaso obsesión con mi persona del fic de Sg y desarrollarlo todo junto con el punto crítico para ella de perder su fuente de poder, para terminar con una plausible y merecida redención, bajo mi punto de vista claro está. Al final me ha quedado algo más profundo de lo que tenía en mente y espero que el lector le haya cogido al menos simpatía por su triste situación. #pray4sonata.

Por último, la idea de los finales alternativos también estuvo ahí desde el inicio. Estos relatos juegan con una ficticia interactividad con el lector como homenaje al género de "elige tu propia aventura", y me pareció que este recurso era una buena manera de ampliarla que podía encajar en esta situación dadas varias subtramas que ocurren y lo que decidir respecto a ellas. Espero que esta biblia os haya gustado, y hasta la próxima :brohoof:
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor agustin47 » 13 Nov 2016, 04:08

Definitivamente, se te da bien el género oscuro. No es que no me gustara el good ending, sí que me ha gustado, y las escenas de amor pasteloso nunca sobran para mí, pero sin duda me quedo con los bad endings. Muchas referencias he pillado por ahí y seguro que muchas más me habré dejado. En serio, me ha encantado.
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Re: Bronies inmersos en material alternativo [Todos][Histori

Notapor Sg91 » 14 Nov 2016, 00:42

A ver ¿por dónde empiezo yo? porque vamos, aquí hay pan donde mojarlo, eso desde luego, y personalmente estoy tal que así.

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Pero bueno, dejando los memes de lado, he de admitir que de cierta forma me das envidia, macho. Y es que, j*der, tal y como lo tienes todo escrito y el nivel de detalle que le pones a tus descripciones, muchísimo más intensas y meticulosas que las mías, te ha quedado divino, incluso me atrevería a decir que incluso tiene más impacto que el especial de Halloween del año pasado. Pero tranquilo, es sólo una envidia sana, de esa que te anima a seguir escribiendo y mejorar, así que chill ;)

Vale, pues vayamos en orden de acontecimientos. Me gusta cómo partes del original para luego comenzar con el universo alternativo, en ese sentido la transición es muy fluida y si no has leído el original podría pasar por original. Pero claro, entonces tenemos a un Lloydi que engaña vilmente a Sonata y luego la asesta un buen mamporro en la cabecita y es entonces cuando dices: espera, aquí hay algo que no está bien. Y es entonces cuando coges y te pones el colgante, tal que así. En cuanto leí eso me quedé tal que así.

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¿En serio? O sea ¿¡en serio?! me vas a permitir el exabrupto pero ¿tú eres tonto, tío? pero bueno, sirve como catalizador para lo que va pasando después, y es parte del universo alternativo que te has montado, pero no quita que sea algo un tanto impropio de ti, vaya. Pero bueno, no pasa nada porque la nueva situación da lugar a nuevas y descacharrantes consecuencias, al menos al principio. El enfrentamiento contra Flim y Flam es genial si no obviamos la consecuente bronca, pero es que me imagino a ti con el sombrero de copa y el bastón bailando ahí en plan "money money money" y me cago de la risa, en serio. Ni que fueras Hasbro.

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Sin embargo la parte graciosa empieza a disiparse con los señores Cake, donde empieza a notarse una incipiente vena hijoputesca que no se la salta ni un podenco pucelano. A partir de ahí se te pierde la pista, lo que le añade más tensión al asunto, y empiezas a complementar un poco mi "canon" pero con algunas variaciones y diferencias en consecuencia a los más recientes acontecimientos. Estas partes en específico quedan especialmente bien, ya que cimenta un poco más lo que se va viendo posteriormente.

Posteriormente Sonata despierta y es ayudada por el celador. Que por cierto ¿soy solo yo o es Willie McDougal de Los Simpson? Pero bueno, el caso es que la señorita está cabreada, y con razón, y lo más interesante de esta situación es lo que desencadena. Como bien dices sí es cierto que Sonata es la que menos aspecto de villana tiene, tanto por apariencia como por comportamiento, y el trabajo que haces con ella es bastante bueno en ese sentido, consiguiendo que de hasta de penica, la pobre. Y es que sí, mírala, mírala bien, claramente es la cara del MAL.

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Pero bueno, tras los prolegómenos finalmente llegamos al punto álgido del fic, que es cuando apareces tú. Y te juro que no sé si será por las descripciones que usas, el ambiente que montas o qué, pero en lo primero que pensé en cuanto lo leí fue en esto.

Spoiler:
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O sea, en serio, el caso es que te pega tanto que no pude pensar en otra cosa, y cierto es que describes más cosas como la pinza o el cañón, a lo clawitzer, pero es que teniendo en cuenta que se trata de ti ese particular personaje es la mejor representación que se me ocurre. Además, al mismo tiempo me lo imaginaba y mi era reacción era algo así en plan:

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Pero bueno, no es el momento para hacerse caquita en los pantalones, porque se avecina un épico enfrentamiento en el que sólo puede haber un final... ¿o no? la verdad es que el recurso de tres posibles finales a lo "elige tu propia aventura" está muy bien llevado, y aunque puede llegar a estar algo manido, en un ambiente como este hasta se siente original. Dado que son tres finales distintos los analizaré por separado.

Resentimiento, aun a pesar de tener su aquel, es el menos crudo de los dos finales malos, ya que al menos no muere nadie importante... ah, no, espera, que un servidor acaba hecho papilla. Ah, bien, vale, vale, arrieritos somos. Pero bueno, al menos tú te quedas de piedra, literal y figuradamente hablando, es algo. Aun así el panorama no puede ser más desolador, con mi Sunny huida en combate y tu rosada volviendo a ser Pinkamena, además de terceros como las Dazzlings, las cuales ya no pueden quejarse, Luna o Celestia y la destrucción del espejo para que no vuelva a causar más daño. Admítelo, sólo por eso ya te gusta este final, aun a pesar de estar petrificado.

Ansiedad es sin duda el final más crudo de todos, puesto que la sangría que organizas es descomunal, empezando por supuesto por la que seguro que ha sido la muerte más placentera de todas, al menos para ti; te he imaginado escribiéndola con una sonrisa de maníaco total que te pegaba tan bien que no pude hacer más que asentir. Lo cierto es que pensé que luego irías a por las Dazzlings, pero entonces me sorprendiste yendo a por mí y agarrándome cual clic de famóbil, dándome un motivo para cagarme en los pantalones, pero entonces vas y te diriges al portal, cambiando el destino y volviendo así al mundo real (nótese la ambigüedad en sí, pero se me entiende). Y entonces, y de repente, Lekeitio. Interesante (y muy bonita, si me permites decirlo) localización, aunque todavía me estaba preguntando qué hacía ahí cuando de repente vas, apareces de sopetón y me vuelves a hacer papilla. Ah, bien, sí, muy bonito, parece que te gusta aplastarme, lo tendré en cuenta, lo tendré en cuenta. Pero bueno, como final alternativo este es, sin duda, el más desgarrador, sobre todo con ese detalle de la niña del pelo rosa. Sufre, sufre.

Finalmente desesperación pone el toque final, esta vez con el final bueno, el cual es especialmente diabético, sobre todo con ese instante en el que Pinkie te hace recordar todos los momentos pasados juntos, haciéndote volver en ti y revelándote en contra de Aria y Adagio, las cuales están más hijaputers que de costumbre. Es entonces cuando comienza una lucha de proporciones titánicas, la cual es bastante épica, todo sea dicho, y Sonata finalmente confronta a las hijaputers, poniéndolas en su sitio. Aquí es cuando se concreta todo el desarrollo que le has dado a Sonata, haciéndola ver realmente como una víctima más en vez de una simple y pobre vasalla, volviéndose fuerte de personalidad, lo cual es bueno ya que le das un soplo de aire fresco al personaje. Finalmente las chicas rematan con un taste the rainbow madafaca (contigo incluido) y todo termina, aunque con consecuencias, como bien debe ser. Seguramente esa sea la única ves que te veamos llorar, con la ligera diferencia que no es real. Cagüen la... Pero bueno, toca redención para Sonata, junto con lección incorporada, definiendo muy bien cómo debe representarse una relación en este tipo de escritos, anotándote un doble ahí.

Como guinda cierras con una escena de lo más interesante, junto con un momento que me suena mucho...

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Sep, te pega totalmente XD

Y eso es todo, decir que ha sido un universo alternativo interesante, a la par de horripilante y muy bien descrito y mostrado. Hermosa biblia, sí señor.

Te voy a escribir toda enterita... cachito a cachito... con todo lujo de detalles...
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